opinión

¿Cuánto nos importa la vida de un niño?

El Poder Ejecutivo Nacional está dispuesto a decir las verdades más dolorosas.

¿Cuánto nos importa la vida de un niño?

Se revelaron los primeros resultados del informe que compone el decreto 358/2017, firmado por el presidente Mauricio Macri; por el jefe de Gabinete, Marcos Peña; por la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley; y por el ministro del Interior, Rogelio Frigerio.

El Poder Ejecutivo Nacional está dispuesto a decir las verdades más dolorosas. Celebro tan acertada decisión, aunque no puedo negar que me revolvió el estómago leer los guarismos. No importa que uno trabaje en la temática o que conviva con el dolor ajeno a diario; no existe coraza suficiente cuando se dimensiona lo que significa que existan 4.100 villas en el país, donde la mayor concentración tiene lugar en la provincia que Gobierna María Eugenia Vidal (1.612) y que, si se agruparan todas en un mismo territorio, conformarían un área más grande que la ciudad de Buenos Aires.

Tan inmenso es el número, que lastima escribirlo -ni podemos imaginar lo que es vivir de ese modo-, porque implica una suma de 320 kilómetros cuadrados de asentamientos, donde palabras como cloacas, agua potable, electricidad y viviendas dignas, son sinónimos de un sueño imposible para generaciones enteras que sufrieron y vieron que ni su abuelo ni su padre ni ellos disfrutaron de servicios tan esenciales y básicos. Huelgan las palabras en esta historia conocida por todos, donde el pobre de hoy es hijo del pobre de ayer.

Hace algunos días nos enteramos que el emperador japonés, Akihito, se sorprendió por nuestra enorme pobreza. Es lógico que así sea, si él es consciente que su territorio es un cascote, donde solamente el 20% es habitable, pero que hicieron lo que había que hacer para emerger. Nadie entiende nuestro fatal subdesarrollo; menos nosotros, que todavía no nos dimos cuenta que la mayor riqueza de una nación no son sus recursos naturales, sino su gente. De allí radica el secreto del éxito del continente europeo para levantarse de sus dos guerras mundiales o lo que distingue a Japón, que ni las bombas atómicas ni las catástrofes climáticas recurrentes le han impedido progresar.

Quienes de verdad integran el primer mundo han comprendido la trascendencia que tienen los primeros mil días de una persona, desde que es concebida en el seno de su madre hasta que cumple dos años de edad. Saben que ahí se forma el 80% del cerebro que tendrá de adulto, por lo que actúan pensando en que invertir en niños es más ventajoso que hacerlo en la bolsa -como alguna vez lo definió el Premio Nobel de Economía 2000, James J. Heckman-, preparando de este modo un terreno fértil para las próximas generaciones. Su razonamiento es sencillo: si su intelecto está intacto, todo ciudadano podrá recibir las bondades de la educación, por lo que todos los problemas serán solucionados en el largo plazo, porque como decía Domingo Faustino Sarmiento, todos los problemas se originan por la falta de ella.

¿Pero tan mal estamos? ¿No nos bastó con que el INDEC anuncie que tenemos un 32,9% de la población bajo la línea de pobreza? ¿Cómo dormimos tranquilos, si un 48% de ellos son niños? ¿Qué estamos esperando que suceda para ayudar entre todos, en pos de que no aumente en 18 mil niños por mes la miseria infantil (nacen 600 cada 24 horas en esa condición)? ¿Y si les digo que en este momento me aparecen en el tablero de control de Fundación CONIN, 43 niños desnutridos graves, que de no intervenir sobre ellos, morirán como los otros 5 niños (perdón por no poder encontrarlos) que lo hacen a diario hace 70 años en el supuesto granero del mundo?

Me tiembla la computadora y los dedos. Da ganas de llorar. No podemos seguir así.

En las conferencias que doy, suelo decirle al auditorio: "más de una vez me han dicho que el Dr. Abel Albino exagera; yo les aseguro que no, sabe lo que dice y hace, porque por ejemplo se murieron por causa de la desnutrición entre 1946 y 2009, 120.265 personas, de las cuales 108.231 tendrían en el presente 15 y 64 años. Ayuden a su obra, porque él junto a miles de compatriotas, logró llegar hasta ahora a constituir 102 centros, pero nos estamos desangrando como sociedad, ya que necesitamos 4000 mil más de prevención para los casos leves y moderados y 15 de tratamiento para los cuadros agudos".

Es cierto, es la primera vez que CONIN fue convocado por la autoridad máxima de la República. No obstante, al sincero agradecimiento se le suma un desafío que comparto con usted lector: no dejemos pasar ni un día, sin estar más cerca de quebrar la desnutrición.



Opiniones (1)
14 de diciembre de 2017 | 10:06
2
ERROR
14 de diciembre de 2017 | 10:06
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. Muy cierto Gaston, ayudemos al Dr Albino. Espero que el Sr Presidente cumpla con lo que prometió y lo ayude a crear más Centros Conin, los que cumplen una función social trascendental. El Sr Gobernador de Mendoza también tiene que trabajar más con Albino, hacen falta más Centros por ejemplo en el departamento de Guaymallen donde se ve mucha pobreza.
    1
En Imágenes
Leopardo al acecho
7 de Diciembre de 2017
Leopardo al acecho