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El Vaticano y la teoría conspiranoica que se cuela en el caso de abusos en el Instituto Próvolo

¿Y si alguno de los acusados fuera inocente? Condenada socialmente, la monja Kumiko es la única que está hablando y dando pistas. Sin riesgo de fuga, está en prisión, en donde teme por su vida: es amenazada y agredida. El factor Vaticano y su poder sobre la Tierra y el cielo.

El Vaticano y la teoría conspiranoica que se cuela en el caso de abusos en el Instituto Próvolo

 La moja Kumiko tiene miedo de lo que pueda pasarle en prisión. Así lo dejó en claro en el único quiebre que tuvo durante su primera declaración ante la justicia, no bien fue trasladada desde Buenos Aires a Mendoza y exhibida esposada en la Policía Federal. Su condición de mujer, oriental y religiosa le han jugado en contra: identificable fácilmente, ocupó más espacios en la prensa que los otros cinco acusados de abusos y finalmente, fue escupida y recibe a diario insultos por ello, por lo que fuere, cuando todavía no se sabe si es culpable de lo que se dice socialmente sobre su participación en el Instituto Próvolo de Mendoza, que es bastante más que lo que la justicia tiene sobre ella.

En MDZ hemos reflejado las denuncias de diversos casos, desde que el diario nació, hace 10 años, aquí y en el mundo. Todos tienen posibilidad de hablar. No hemos sido jueces nunca, pero sí fiscales. La actuación de la justicia, además, siempre ha sido un punto de análisis crítico desde aquí, en la búsqueda de un funcionamiento pleno, confiable, racional, ajustado a derecho. Las víctimas tienen su visibilidad y nadie oculta a los victimarios. Pero no somos partidarios de la venganza, el escrache o el linchamiento público. Estamos convencidos que la verdad cura sociedades. En ese camino, ponemos freno de mano en medio del frenesí informativo en donde hay más datos en los medios que en los expedientes y reflexionamos sobre el contexto de una causa que aspiramos sea resuelta con justicia.

Contradicciones en los expedientes

A Kumiko se la acusa de "pasarle un pañal a una niña que sangraba", de acuerdo a algún testimonio todavía no contrastado (en un mar de palabras cruzadas e inconexas, desmentidas o ratificadas en un enredo total de papeles y versiones recogidas en lenguaje de señas), por un presunto abuso sexual. Y además alguien mencionó que ella ofició de "entregadora" de otra niña a los sacerdotes para que saciaran su apetito sexual. En la prensa, sin embargo, hay más elementos de juicio dando vuelta que en los expedientes judiciales, y un nuevo fantasma acosa a la religiosa: la posibilidad de que termine siendo el chivo expiatorio de la patriarquía católica. De hecho, ha sido condenada por todos y nadie se atrevería a insinuar su inocencia desde la tribuna pública. La pulsión por ganar el juicio puede más. Kumiko piensa, inclusive, que lo único que justificaría esta situación es que haya gente buscando plata al final del camino tortuoso  

La teoría conspirativa

Algunos mitos (alimentados por toda una historia de abusos ocultados detrás de muros que llaman "sagrados" en todo el mundo) ensucian un terreno que debe estar despejado para por encontrar allí encontrar la verdad, o lo más cercano a ella. La Iglesia, con dos mil años de experiencia, puede hacer y deshacer, tanto en la Tierra como en el cielo: sus abogados podrían suplantar -si triunfa uno de sus movimientos tácticos- a los que las partes en disputa ya poseen y definir todo, cual dios: quiénes tienen que ser los culpables y quiénes, los inocentes. Pero solo podrán salirse con la suya si la justicia mendocina resulta permeable a sus propósitos.

Mujeres y hombres en la Iglesia

En las declaraciones ante la justicia aparece con claridad una división de roles y privilegios entre hombres y mujeres en el Instituto Próvolo, investigado por numerosas denuncias de abusos a niños sordos presumiblemente cometidos por sacerdotes con la ayuda de monjas. En el esquema tradicional de funcionamiento, más bien las religiosas mujeres aparecen en un rol de "empleadas domésticas" de los religiosos hombres. Así y todo, Kumiko tenía una superior y era acompañada en todos los actos por al menos otras dos monjas. Todas las demás están en libertad. A los hombres se les reserva el contacto con la divinidad y a ellas, los menesteres mundanos, en este caso, los domésticos.

¿Por qué está presa?

Sin embargo, es la monja Kumiko la que aparece públicamente como el monstruo y no los sacerdotes y el resto del personal involucrado. Ella tiene un carácter severo, de acuerdo a la definición de los testigos, aunque nadie la calificó de violenta. De ella se dijo que estaba "prófuga" y sin embargo la orden de captura nunca se liberó: el documento fue mal planteado en el origen y salió después de que ella presentara su documentación indicando cuál era su domicilio en Buenos Aires. Nadie la fue a buscar, esperando a que llegase por sí sola. Buscó ayuda cuando leyó los diarios de Mendoza con todo lo se dijo y recorrió al menos tres dependencias judiciales para someterse a la justicia, y no la recibieron. Recién en la última optaron por comunicarse con la fiscalía mendocina para preguntarles que hacer con "el paquete". Pero si Kumiko hubiera decidido viajar a Mendoza en micro o en avión, esta historia -que a los medios de comunicación alimenta con notoriedad, aunque no debiera ocurrir lo mismo con la actuación judicial- habría encontrado un capítulo probablemente de linchamiento o al menos escrache, cuando ni siquiera se ha comprobado su participación en la red pedófila de este centro de educación para niños hipoacúsicos.

Entonces, recapitulando: nunca estuvo prófuga, como dijimos los medios de comunicación. Y por lo tanto, la decisión de que fuera a prisión que tomó el fiscal no responde a que exista un riesgo de que huya, lo único que posiblemente la haría merecedora de una celda en esta etapa de la instrucción de la causa. Está en prisión por lo que podría haber hecho y no está comprobado aun, de lo que niega terminantemente ser autora, de acuerdo a su testimonio.

Hablar o no hablar

En medio de esto, ¿alguien ha vuelto a escuchar algo más de los sacerdotes sobre los que pesan sospechas y acusaciones de hechos concretos? Inclusive, a uno de ellos se les otorgó el beneficio de la prisión domiciliaria, cosa que aun no se decide sobre la figura de Kumiko. Ella decidió declarar, durante horas, un día entero y solo pidió una pausa "para caminar un rato" antes de seguir respondiendo a las preguntas de sus acusadores y de su defensor. Con ella son seis los detenidos por los abusos sexuales cometidos en el Instituto Antonio Próvolo ya que además están en prisión los sacerdotes Horacio Corbacho, de 55 años; y el italiano Nicola Corradi (82, el monaguillo Jorge Bordón (55); el ex empleado del instituto, José Luis Ojeda (41), quien también es sordo, y el jardinero Armando Gómez (46). Todos ellos se negaron a declarar.

Iba a dejar los hábitos

La monja japonesa desde hace tiempo que es perseguida, además, por fantasmas. Hace un lustro inició un proceso personal por el que quiso abandonar la orden religiosa y, probablemente, su condición. Sus dudas vocacionales la llevaron a asistir a psicoterapia, algo bastante más documentado que una cadena de oración. Y esa documentación fue liberada del secreto profesional, para que sea analizada por la justicia mendocina. Allí se podrá conocer si tiene grados de perversión o cualquier otro que pueda haberla empujado a las monstruosas prácticas con las que se las vincula y que ella no solo niega, sino que considera imposible que se formulen en su contra.

El peor camino

De hecho, Kumiko pudo optar por ser testigo protegida en esta causa y se negó: haberlo hecho hubiese implicado aceptar su culpa y como premio tendría una rebaja en su condena. Pero prefirió el camino más difícil: defender plenamente su inocencia. Nunca pensó que eso la llevaría a la cárcel desde donde espera el desarrollo del juicio, con miedo a morir, inclusive, en medio de amenazas constantes y de maltrato, además del escarnio público del que no podrá salir aunque salga de la cárcel algún día. El sacerdote Nicola Corradi, que ya había abusado en Italia y la Iglesia lo escondió en Mendoza, espera en prisión domiciliaria.

Opiniones (15)
12 de diciembre de 2017 | 08:59
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12 de diciembre de 2017 | 08:59
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  1. Quien tiene duda del ocultamiento de pedofilos en la iglesia, nunca leyo un diario. Las religiones deben ser tratadas todas en igualdad, sin privilegios y alejadas del gobierno.
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  2. "Todos tienen posibilidad de hablar. No hemos sido jueces nunca, pero sí fiscales" jajaja, no lo puedo creer, que caradura... Me he cansado de leer notas tuyas y de tus colegas del diario, donde condenan antes que la Justicia. Recién ahora te acordas del principio de inocencia? El periodismo mendocino siempre al servicio de algún interés, que asco... Y dicen que son profesionales...
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  3. A que linda escuelita llena de pobres niños inocente tendrá pensado ya el Vaticano enviar a estos Curas una vez que sus expertos abogados pagados con los impuestos de todos nosotros logre liberar a estos PEDOFILOS.
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  4. Es una nota muy interesante, que habla desde el principio de inocencia hasta que sea encontrada culpable. Pero parece que varios leen lo que les parece o interpretan para el reverendo orto.
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  5. No hay ningún inocente. Todos son cómplices. Enfermos anormales. Quizás no reúnan pruebas para acusar y condenar a todos pero todos son culpables. Todos los curas viven una Anormal vida sexualidad reprimida. Algunos se desquitan con las mismas fieles que no sólo son chupa cirios, también les hacen favores orales . Otros practican con las monjas o bien con otros curas. Hasta ahí podríamos decir que no hay problema. Pero si lo hay. Porque son unos enfermos hipócritas vendedores de esperanza y humo. Vendedores hipócritas de indulgencias y protección del amigo invisible. Por supuesto los peores son los pedofilos deberían ser condenados a tortura y luego a la hoguera. Igual que hicieron sus antecesores inquisidores. Todos los curas son unos anormales hipócritas y siempre lo fueron. Pero antes con un poder político tal que solo hablar de ellos podía significar la muerte social o la real. Agradezco vivir en este tiempo y en esta sociedad que ha logrado poner tras las rejas a algunos como Grassi y como estos otros monstruos mal paridos con sotana.
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  6. William de Baskerville hubo sólo uno...
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  7. Hay que leer "La noticia deseada" de Miguel Wiñaski, porque es claro lo que Comte explica, es lo que se plantea sobre una posible cómplice en relación a los culpables directos, y los foristas lo acusan de defender a los responsables. Falta el que se dice especialista en derecho canónico y mande fruta como siempre, ahora contra Comte, y dos páginas de "bibliografía" consultada, y estamos todos. Por favor lean la nota.
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  8. Se nota en los opinantes que tienen más interés en putear y bardear que en otra cosa. La nota es clarita: que no agarren de gil a quien menos responsable es, la echen a los perros y salven a cambio a los más culpables.
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  9. ¡Qué triste! Veo que el poder de la iglesia ya cayó sobre el diario. Puedo imaginar de dónde viene la apretada. (¿Será cierto eso de que todos tenemos un precio?) Conte, ¡qué desilusión!
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  10. Jajaja! Jodeme! Cuando escuches directamente varios testimonios de lo sucedido durante años e intentes pensar lo impensable y ponerte en el lugar de ellos, después de eso armate una nota para defender a Kumiko. Y los otros soretes que están en la cárcel peor, una cosa no quita la otra, son todos partícipes necesarios de la perversión sostenida y sistematizada. Al igual que el arzobispado y el Vaticano con la sarta de justificaciones y ocultamientos. No puedo creer que sigan defendiendo lo indefendible... Y bueno, cada uno se pone del lado quiere estar..y así estamos
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