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El borracho no es el cantinero: América Latina y EEUU en los primeros 100 días de gobierno de Donald Trump

El borracho no es el cantinero: América Latina y EEUU en los primeros 100 días de gobierno de Donald Trump

En México existe un dicho popular que dice "No hay que confundir al borracho con el cantinero", para referir a que muchas promesas que los candidatos profieren en campaña son sólo eso, promesas que generalmente no se cumplen cuando acceden al poder. La volatilidad de las mismas se revela ante las dificultades coyunturales que los mandatarios deben enfrentar luego del triunfo político, triunfo que suele ser deudor directo de esas proposiciones idílicas.

Los primeros 100 días de Donald Trump como Presidente de Estados Unidos y el derrotero que ha tenido su relación con América Latina merecen algunas reflexiones en torno a los agravios con los que se refirió en su etapa etílica pre-electoral a la región.

La mayoría de las promesas de campaña de Trump en relación a América Latina no se han cumplido y algunos detractores latinoamericanos del magnate neoyorkino están cambiando lentamente su percepción sobre él, como es el caso de Carlos Slim Helú. Quien fue blanco de cientos de ponzoñosos twitts por parte de Trump y uno de sus principales adversarios, Carlos Slim Helú, el accionista mayoritario del New York Times, medio que ejerció una manifiesta oposición al candidato republicano y militó periodísticamente por su contrincante Hillary Clinton, hace unos meses comenzó a bajar el tono de sus ataques hacia el presidente norteamericano, cenaron juntos a modo de tregua y ante la prensa repitió el popular dicho "es distinto ser borracho que cantinero". Este acercamiento es probable que provenga del beneficio que una mejor relación le signifique a ambos.

Pero el apaciguamiento en las duras políticas hacia América Latina que profirió durante la campaña el candidato republicano se debe en parte a la escalada de la situación bélica en Oriente, en especial a la amenazante política armamentista nuclear de Corea del Norte, situación que parece haber modificado el papel de América Latina y aumentado el interés de Estados Unidos en la región. Muchas de las amenazas que profirió durante la campaña no las ha cumplido.

La Administración Trump ya ha mencionado que por el momento no va a renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA), premisa que fue un tópico desde que se lanzó como candidato a la presidencia.

La construcción del muro en la frontera con México es otra promesa realizada en la etapa etílica de la campaña y abandonada, en parte porque ya existe un muro en miles de kilómetros de la frontera y los conflictos en esos territorios no se han apaciguado, pero también porque el presupuesto para su construcción enviado al Congreso está bloqueado y los gobernadores de los estados fronterizos, en su mayoría republicanos, se oponen a su construcción.

La expulsión masiva de inmigrantes latinoamericanos que también prometió en campaña tampoco se ha cumplido porque la justicia le ha puesto un freno. Una expulsión masiva de inmigrantes de los Estados Unidos generaría conflictos sociales, culturales y económicos y un costo en estos aspectos que la administración de Donald Trump no está dispuesta a pagar.

La promesa de endurecer la relación bilateral con Cuba todavía no se ha concretado. Los norteamericanos continúan viajando diariamente en vuelos directos hacia la isla y disfrutando de los placeres como los excelentes tabacos, las paradisíacas playas y otros divertimentos menos santos.

Enfrentado Estados Unidos a una situación pre-bélica contra el régimen de Kim Jong-un, la cual se torna cada día más conflictiva, parece estar intentando un acercamiento a sus vecinos hemisféricos, estrategia geopolítica que no es original de la administración republicana del Presidente Donald Trump, sino que tiene antecedentes a lo largo de todo el siglo XX.

Woodrow Wilson perfiló esta estrategia geopolítica cuando Estados Unidos ingresó en la Primera Guerra Mundial y en gran parte fue malograda por la insistente neutralidad planteada por Argentina, Chile y México.

Franklin D. Roosevelt, observando la escalada de movimientos fascistas en Europa y la posibilidad de que estos florecieran en el hemisferio, aceleró los acercamientos con América Latina mediante su política de Buena Vecindad, y ya inmerso Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, Nelson Rockefeller, le propuso estrechar las alianzas superando la perspectiva puramente económica e incluyendo las culturales y sociales.

Otro tanto hizo Estados Unidos durante la guerra de Corea en 1950, pero sólo logró el apoyo efectivo de Colombia, país que fue el único en enviar tropas.

Como indicio de que la administración Trump está cambiando tibiamente las relaciones con América Latina puede mencionarse el encuentro mantenido con el presidente argentino Mauricio Macri y la reciente declaración por parte de la Casa Blanca de un encuentro con el Papa Francisco.

Trump y Macri, además de compartir algunas frivolidades como estar casados ambos con bellas mujeres relacionadas a la moda, la práctica del golf y su pasado como empresarios devenidos en presidentes, comparten similitudes ideológicas. Provienen ambos de sectores heterodoxos de derecha cuyos grupos tradicionales de este hemisferio ideológico no logran digerir completamente. Pretenden enmascarar su escasa experiencia política mediante la declaración de medidas exorbitantes y muchas veces carentes de pragmatismo. Otra similitud ideológica es la de pretender ambos reconvertir el mapa político de América hacia gobiernos conservadores y de esta forma contrarrestar la influencia regional de gobiernos progresistas como los de Bolivia y Ecuador.

Recordemos que en el encuentro mantenido entre ambos Trump insistió en el tema de Corea del Norte y Macri en la situación conflictiva de Venezuela. Es en estos temas en los que ambos presidentes pretenden acercar posiciones. El presidente norteamericano no quiere perder la hegemonía militar frente a Pyongyang. Por su parte, Macri intenta erigir su liderazgo regional, posicionándose contra Venezuela y acciona no para contribuir a solucionar la crisis en este país, sino para sumar elementos desestabilizantes contra ese gobierno.

El encuentro entre Trump y Francisco tiene un carácter más simbólico que estratégico. El Papa es un militante de la paz mundial y hace poco hizo referencia a una inminente Tercera Guerra Mundial, resultado de la escalada de amenazas entre Estados Unidos y Corea del Norte.

Para el Departamento de Estado norteamericano el encuentro con el Sumo Pontífice podría significar un apoyo para enfriar el conflicto con Pyongyang, al que el mismo Trump ha fogueado con sus bravuconadas y amenazas de intervención, las cuales no han surtido efecto en Kim Jong-un. Este encuentro también podría funcionar como otro más de los intentos para acercarse a la región de la que proviene el Papa y en la que es una figura con fuertes adhesiones.

Los 100 primeros días del gobierno de Donald Trump en relación a América Latina muestran que el maltrato con el que se refirió a la región lo hizo en el marco de una campaña en la que no desbordaron las ideas tradicionales de la diplomacia inter-estatal, propio de un bebedor que profiere promesas para ganar voluntades entre un electorado mal predispuesto hacia todo lo que es extranjero. Pero esta situación parece estar cambiando. El borracho pasó a ser el cantinero y en la antesala de un conflicto nuclear, invita a sus vecinos a beber unas copas a su cantina.

Fernando Quesada

Doctor en Historia

Profesor Adjunto en la Facultad de Filosofía y Letras

Universidad Nacional de Cuyo

Opiniones (2)
19 de noviembre de 2017 | 17:58
3
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19 de noviembre de 2017 | 17:58
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  1. Por la cara parece un muñecazo y por lo que escribe un pedorro cantante melódico, no aporta ningún análisis relevante que ya no se haya comentado. Figureti impresentable.
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  2. Está casi todo bien. El Papa no es amante de la Paz. Todo lo contrario, por todos los medios trata de evitar que la justicia de distintos países jusgue a curas obispos, arzobispos, cardenales y sociados, que por donde pasan dejan la plaga de las violaciones. ¡ Eso sí ! siempre en nombre del Señor y el Misteri de la Fe. Francisco fue factor principal en crear la brecha entre el pueblo argentino. ¿ Y los DDHH ?
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