Economía

Recalculando, y el Lava Jato criollo

Lo que pasó, lo que pasa y lo que pasará. La columna de cada domingo de Carlos Burgueño, para MDZ.

Recalculando, y el Lava Jato criollo

Lo que pasó. Recalculando.

El INDEC de Jorge Todesca volvió a ser implacable. Lejos de cualquier manipulación pasada, el organismo publicó el miércoles pasado que el IPC correspondiente a abril llegó al 2,6% y alcanzó 27,5% en los últimos 12 meses en el área metropolitana. En el año la inflación acumula llegó a 9,1%, con lo que se superó tranquilamente la meta de 17% fijada por el gobierno para todo el 2017. Como siempre Argentina trae curiosidades. El mayor incremento se dio en el rubro textil, con un incremento de más de 5% en los precios del sector en abril, el mismo mes en que los comercios del rubro denunciaron una caída en las ventas de más del 10% como coletazos del fracaso del plan "Precios Transparentes". Otros sectores como alimentos y bebidas, educación y servicios para el hogar tampoco le dan respiro al gobierno y siguen creciendo por encima del 2,5%. Para peor, en mayo se percibirán las consecuencias de los incrementos en el agua, telecomunicaciones y transporte, con lo que tampoco será un mes fácil. La realidad indica que aquella meta de 17% debe ser archivada y que se debe comenzar a trabajar bajo otra hipótesis. Ya no son pocos los que en el gobierno entonces hablan de una hipótesis de trabajo con un alza de precios que no debería ser menor al 20% y que también debería incluir la posibilidad de un 25% final. Se dice que hasta en Olivos hay aval para esta posición. Sólo restaría que la misma presunción la adopte el Banco Central de la República Argentina (BCRA), que hasta el mismísimo miércoles de la semana pasada seguía defendiendo como una bandera irrenunciable aquel 17%, con las tasas de interés por encima del 26% como bandera. Mientras tanto, ministerios como el de Trabajo de Jorge Triaca reelaboran sus estrategias para poder continuar con las negociaciones paritarias de este 2017 con la UOM, plásticos y los camioneros de Hugo Moyano en la agenda.

Lo que pasa. Odebrecht 1: Sospechas oficiales.

"Sólo se acordó del nombre de Arribas?. Esto es una operación!". Con lógica algo kirchnerista, en la Casa de Gobierno se hacía una interpretación con bastante contenido persecutorio sobre la novedad en el Lava Jato brasileño, y sus repercusiones criollas, a partir de las declaraciones a la justicia local del operador financiero (y ahora arrepentido) Leonardo Meirelles, que confirmó que el titular de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), Gustavo Arribas, habría recibido cerca de US$ 850.000 a su favor y bajo el extraño rubro "pagamentos de propinas" (propina= coimas, en portugués). En el gobierno hubo estupor, ya que se creía que el capitulomacrista del Lava Jato y su derivada Oderbrecht estaba ya lejos de Arribas y sólo se concentraría en el ministerio de Infraestructura kirchnerista que manejaba Julio de Vido. No pudo ser, y Meirelles volvió a involucrar al titular de la AFI, haciendo que el gobierno de Mauricio Macri tuviera, otra vez, que dar explicaciones sobre la ética y moralidad de alguno de sus funcionarios. En Olivos las explicaciones se cruzan. Primero se habla de una operación lisa y llana, sobre la hipótesis que es imposible que Meirelles sólo recordara un solo nombre para sus giros financieros, y que ese nombre sea el del titular de la AFI. Por lo bajo, pero muy por lo bajo, hay otra visión. Sin que se escuche en el despacho presidencial, se habla del error político de haber colocado en ese puesto estratégico a un hombre como Arribas, con un pasado confuso como comprador y vendedor de jugadores de fútbol, con un curriculum comprobable vía google de muy dudosa honestidad. "Hay que serlo y parecerlo", se quejan algunos funcionarios del gabinete nacional, que en estos días circulan por la Casa de Gobierno sin la presencia de Mauricio Macri, en estos días en gira asiática.

Lo que pasará. Odebrecht 2: el gran temor criollo.

Las desventuras del empresario Marcelo Odebrecht en la justicia brasileña y sus acuerdos con los magistrados del país vecino hielan la sangre en muchos espíritus locales. El otrora hombre fuerte del sector privado brasileño, al que se lo llegó a comparar con una especie de patriarca de los empresarios latinoamericanos, llegó a fines del año pasado a un acuerdo con la justicia de su país para dar nombres concretos sobre los lugares, montos, nombres, apellidos y maneras en que se pagaron coimas para ganar licitaciones de obras públicas. Sus delaciones de hombre arrepentido (que le permitieron bajar de una condena de 40 años a una de 19, con la mitad de esta con arresto domiciliario), incluyeron la caída de la mitad de la clase política brasileña. Pero además se sospecha que en su acuerdo cerró dar datos de no menos de tres países en los que operaba Odebrecht. Se sabe que hay dos nombres: Perú y Panamá. EN el primer caso hay ya dos ex presidentes en la mira: Alejandro Toledo y Alan García, los que deberán comparecer, con todas las de perder, ante la justicia de su país y de Brasil. La gran incógnita es el tercer país del acuerdo. Muchos hablan de Venezuela, por cuestiones políticas y por el momento débil que vive el bolivarianismo. Pero otros hablan de Argentina. Y aseguran que el caso Arribas es sólo el preámbulo. La sola sospecha hace que muchos ex funcionarios (y algunos actuales también), además de gran parte de las empresas constructoras locales, tengan serios problemas para conciliar el sueño. 

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