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La venganza de Gabrielle

La venganza de Gabrielle

Escuche por primera vez la historia de Gabrielle hace muchos años, en esos días en los que todavía creía en Mc Giver y usaba guardapolvos blanco de lunes a viernes. Cada tanto, en casa, una guitarra vieja y rayoneada se despertaba de la siesta en las manos de mi viejo y entre rasgado y rasgido aparecía a duo con la vieja un tema que alguna vez hizo vibrar el grupo vocal Canturia: Canción por Gabriela. Decía algo así como "Gabriela te matamos entre todos" y "te fueron destrozando poco a poco, mil viejas chusmas y un honorable juez, nuestra justicia ciega y corta de vista y el sagrado largo brazo de la ley".

La canción, me contaron entonces, hablaba de la historia de Gabrielle Russier, una profesora francesa divorciada y madre de dos hijos que en 1968 se enamoró de un alumno de 16 años. Cuando el caso se hizo público, el horror moral invadió a los habitantes de la ciudad de Marsella. Christian, el muchacho, fue enviado al exterior por sus padres. Gabrielle fue juzgada y condenada por el caso, aunque no llegó a cumplir la condena: se quita la vida en 1969.

Gabrielle russier

Hoy me sorprenden los medios con la historia del presidente electo de Francia, Emmanuel Macron, y su esposa Brigitte Trogneux. Ella, 24 años mayor, fue su profesora en la secundaria cuando el tenia 15 años. La relación se hizo pública entonces y al igual que en la historia anterior hubo escándalo y griterío. A él lo mandaron a estudiar lejos, y ella se quedó a enfrentar el "deshonor" y los agravios de sus vecinos. Pero la historia terminó diferente, y por mucho. En lugar del trágico fin de Gabrielle y Christian, Emmanuel y Brigitte Se casaron unos años después, se mudaron a la capital gala y hoy Brigitte es primera dama y Emmanuel presidente.

Si Macron es o será buen o mal presidente, y demás, es cosa de otros debates. No me importa en este momento que piensa la pareja presidencial francesa o hacia donde apuntaran su brújula política. Solo podemos vivir lo que nos toca vivir, y hoy vivo sin ocultar emociones al respecto, una revancha póstuma, una reivindicación que es para la realidad que a mi me toca atravesar, mucho más importante que el hecho político de Macron.

A Gabrielle Russier la mató la sociedad patriarcal, esa que dice que las mujeres deben ser y hacer ciertas cosas. Esa que mató una mujer por día en Argentina el pasado mes de abril. Esa que va a seguir matando mujeres hasta que terminemos de enterrarla. Esa que solo cede cuando la lucha es constante y sostenida en el tiempo, mas allá de las derrotas. Hoy vi que lentamente, algo avanza. Hoy Brigitte y Gabrielle me dijeron que por mas cliché que parezca, la única pelea que se pierde es la que se abandona. Hoy vi que a pesar de las muertas y las desaparecidas, no las han vencido. No nos han vencido.

- Beto Sabatini es comunicador social.

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22 de enero de 2018 | 17:39
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