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La filantropía en los tiempos del capitalismo

La filantropía en los tiempos del capitalismo

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En este artículo desarrollamos la relación que han tenido los diferentes actores involucrados en un modelo descubierto principalmente por capitalistas del siglo XIX que involucra la filantropía para la satisfacción de diferentes necesidades y objetivos. En particular, nos ocupamos principalmente en la reciprocidad alcanzada por el llamado filantrocapitalismo, que se contrapone a la definición por naturaleza de filantropía.

Solía decir Eduardo Galeno, famoso escritor uruguayo fallecido en 2015, que, a diferencia de la solidaridad, que es horizontal y se ejerce de igual a igual, la caridad se practica de arriba abajo y jamás altera ni un poquito las relaciones de poder. Estas relaciones de poder, presentes en cada actividad desarrollada por el hombre, fueron entendidas de manera muy clara por los principales oligarcas del siglo XIX para adquirir un renombre social que no contemplase sus actividades industriales, sino algo más profundo que involucrase y tentase lazos más fuertes con la población y con esto hacer funcionar el mundo de una manera peculiar donde el principal velador de las necesidades básicas de un país ya no fuese el Estado. Así nació un nuevo modelo que emulaba lo dicho por una estrategia bien conocida en la teoría de juegos: el toma y daca.

En el África subsahariana, la familia Cissokho ya conoce muy bien el juego de reciprocidad presente en esta modalidad de capitalistas interesados en la filantropía. Cada mes a los Cissokho -quienes ya tienen tiempo como beneficiarios de una importante fundación cuya principal meta es el desarrollo sustentable de África- se les asignan varios costales de semillas pertenecientes a una importante empresa trasnacional agroquímica cuyo principal activo es la agricultura; también se les da una docena de libros con temas variados, pero que destacan los valores de la democracia, el libre mercado y el emprendimiento como medio de superación de la pobreza. De esta manera, toda la familia encontró una profesión: trabajar para el campo y alcanzar una autosuficiencia alimentaria. En cuanto a la fundación, logró hacer un cambio en tierras resecas por el abandono gubernamental, abrió empresas en un nuevo territorio hostil que serviría como tierras de experimentación y, no menos importante, adoctrinó a los beneficiarios con un modelo que parece servir en el mundo occidental para mejorar el índice de desarrollo humano de las personas, sin mencionar el renombre que la fundación alcanzó por sus actividades en pro del amor al hombre.

Este es un terreno donde las dos partes involucradas -el donante y el beneficiario- reciben algo, directa o indirectamente. El filantrocapitalismo ha marcado una tendencia para permear en la ideología de pueblos enteros, crear un prestigio social para los principales donantes, vanagloriarse con monumentos, universidades y edificios en su honor y alimentar el desarrollo humano a niveles que se esperarían en cada rincón continental. ¿Es el filantrocapitalista la vacuna a una serie de problemas y quejas mundiales?

El nacimiento del filantrocapitalismo

John D. Rockefeller da monedas a un niño frente a los reflectores locales. Fuente: The Daily News

Conviene empezar explicando que el filantrocapitalismo no surgió por el noble apego que sentían los principales oligarcas del siglo XIX a la definición por excelencia de filantropía; más bien fue una cuestión de poder -dar y recibir- y una constante persecución del saneamiento de su imagen. Así tenemos a uno de los primeros y más importantes capitalistas que utilizaron la filantropía para globalizarse y erradicar la constante mala publicidad que se pudiese tener sobre él: Andrew Carnegie, elmagnate de acero. Inmigrante escocés, hizo su fortuna dentro de la rama de la metalurgia extractiva, concretamente dentro del acero. Creó la Compañía de Acero Carnegie, que en 1901 vendió al aclamado banquero J. P. Morgan -quien a su vez conformaría la U.S. Steel, actualmente la decimoquinta mayor productora de acero en el mundo- para dedicarse de tiempo completo a sus actividades filantrópicas.

Carnegie fue diferente y nada mezquino en cuanto a obras altruistas se refiere, al estar obsesionado en montar monumentos a su imagen y semejanza y edificar bibliotecas en masa. Durante su vida altruista y noble se construyeron 3.000 bibliotecas públicas, principalmente en Pittsburgh (Pensilvania), donde nació y viviría. Sin embargo, este notorio personaje no se salvó de tener intereses sobre sus proyectos filantrópicos. En 1910 creó el Fondo Carnegie para la Paz Internacional (CEIP por sus siglas en inglés), que entre sus primeras acciones respaldó y ayudó en la guerra de EE. UU. contra España bajo la bandera de liberar a Cuba y a Filipinas del colonialismo europeo; asimismo, la organización respaldó la anexión de Panamá y la invasión de Santo Domingo y Honduras, todo esto en nombre de la lucha contra la "colonización europea autoritaria". Terminá de leer el artículo haciendo clic aquí.

- Sebastian Abarca. Ciudad de México, 1994. Egresado de Ciencias Políticas y Administración Pública por la Universidad Nacional Autónoma de México. Actualmente cursando el posgrado en Finanzas Públicas. Entre muchas cosas, interesado en temas políticos, económicos y lingüísticos.

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