En foco

Cristina y Alicia: Las cuñadas lanzan el búmeran una y otra vez

Santa Cruz aumentó sus empleados públicos entre 2007 y 2015 de 22.912 a 35.256 con un poco más cantidad de habitantes que Guaymallén. El año pasado recibió $8.900 millones de pesos de la Nación. Siempre fue gobernada por el peronismo desde 1983.

Cristina y Alicia: Las cuñadas lanzan el búmeran una y otra vez

Comentá esta nota subiéndola a tu red social

Victimizarse pudo servir en política, pero no siempre. La sociedad, hiperinformada y con acceso cada vez mayor a un surtido de medios para informarse, no adquiere como verdades las mentiras tan fácilmente. En tiempos en que la producción de "posverdades", esas mentiras emocionales que se parecen tanto a la verdad que consiguen creyentes, lo que está pasando en la provincia de Santa Cruz, gobernada siempre directa o indirectamente por la familia Kirchner, no es producto de ningún enemigo político del peronismo, ni de un complot mundial y mucho menos de una situación montada por el año electoral. Santa Cruz está quebrada, como bien lo afirmó su actual gobernadora, Alicia Kirchner, pero no lo admite su cuñada, la expresidenta Cristina Kirchner. Ambas, anoche fueron atacadas con excrementos por los manifestantes, en un acto de violencia que consiguió el repudio del gobierno nacional que, por otra parte, había diseñado hasta un operativo para rescatar a la exmandataria en caso de que corriera peligro su integridad. Claro que hubieran tenido que subirla a un helicóptero y la realidad le hubiera sumido en la peor de sus pesadillas, sufriendo lo que le desea a sus adversarios con exagerada inquina.

Porfiada, torciendo la realidad en su beneficio, Cristina parece empujar a Alicia a no dejarse ayudar. Una especie de pensamiento trotskista de que "cuanto peor mejor" y "cuanto más confuso, más claro" parece dominar su razonamiento. 

Nadie puede afirmar que ambas hayan estado pasando un buen momento juntas. Una sabe que la otra tiene responsabilidad en lo que pasa en un territorio que se ha vuelto ingobernable. Y viceversa.

Pero lo que ocurre en Santa Cruz es que el poder reinante no quiere aceptar culpas e intenta desesperadamente conseguir que alguien les crea que la responsabilidad por el descalabro del estado patagónico es culpa del gobierno de Mauricio Macri, que llegó hace 15 meses, y nada tiene que ver el peronismo que la gobernó casi siempre. Entre 1983 y 1987 el gobernador fue el justicialista Arturo Puricelli, que luego fuera ministro de Defensa y también de Seguridad de Cristina Kirchner. Entre 1987 y 1990 en que fue destituido, estuvo al frente del Poder Ejecutivo Ricardo del Val, justicialista. En ese período, Néstor Kirchner ya era intendente de Río Gallegos, la capital provincial. A Del Val le siguió José Granero, hasta 1991 en que renunció. Durante los 9 meses que van de marzo a diciembre de ese último año, un tal Héctor García se hizo cargo del Gobierno. Luego vino Kirchner, hasta 2003 en que asumió la presidencia. Héctor Icazuriaga continuó como gobernador desde mayo hasta diciembre en que asumió Sergio Acevedo, que llegaba de ser jefe de espías del Presidente y renunció, en medio de peleas y persecuciones. Le siguió Carlos Sancho hasta 2007, quien renunció también. Allí subió Daniel Peralta quien gobernó en nombre del Frente para la Victoria hasta que Alicia Kirchner, miebro de la cúpula que gobernó el país durante 12 años, se refugió con gran parte de los funcionarios nacionales que quedaron fuera de juego en la gobernación de Santa Cruz. Ganó por la vigencia de la Ley de Lemas, una viejísima artimaña usada para aferrarse a un poder que no parecen saber o querer ejercer a favor de los habitantes de sus provincias. Entre 2007 y 2015 la cantidad de empleados públicos pasaron de 22.912 a 35.256. Tiene 338.000 habitantes, un poco más que el municipio mendocino de Guaymallén.

Se transforman en territorios pobres con dirigentes ricos y viven sumidos en un eterno círculo vicioso de interdependencia, trampas y zancadillas, como si estuvieran condenados al fracaso.

Todos los que gobernaron Santa Cruz fueron peronistas. Nunca gobernó otro partido desde la restauración de la democracia en 1983. Pero para Cristina Kirchner la culpa del fracaso la tiene un presidente cuyo partido gobierna por primera vez el país desde hace poco más de un año.

Los datos son contundentes y no se trata solo de lo que relata el simple repaso de la historia. Es que desde enero de este año el Gobierno nacional envió Santa Cruz $1.170 millones en concepto de adelantos financieros, con el objetivo de que ese dinero ayudara a la gobernadora Alicia Kirchner a pagar los sueldos de los empleados estatales. Primero fueron $300 millones, en febrero $270 millones, en marzo $300 millones y en abril otros $300 millones. Pero el el año pasado, recibió más de $8.900 millones por la ley de coparticipación, y este año esa cifra trepará hasta los $11.200 millones.

Frente a la crisis planteada por los trabajadores de diversas áreas estatales que están paralizadas, la respuesta es pedir más y más. Hasta han vuelto a usar al exgobernador bonaerense Daniel Scioli, que dejó una deuda en su provincia por encima de los 100 mil millones de pesos, y que salió a reclamar que "no discriminen a Santa Cruz" además de respaldar a la gobernadora Alicia Kirchner.

¿Respadarla en qué?

Es importante posar la mirada sobre los datos para que no nos "vendan" una realidad inventada. ¿En qué se sienten discriminados los que gobernaron con absoluto dispendio y produjeron este desastre? Ser perseguidos por la justicia o por sus actos cuestionables, no es lo mismo -claro está- que ser "macarteados", la nueva palabra que el kirchnerismo usa para mostrarse como víctimas, mientras todos los días se destapan más ollas que jamás pensaron que se iban a abrir, porque nunca creyeron que podían perder las elecciones presidenciales.

En este contexto, si todo el Justicialismo se suma a jugar al lanzamiento del búmeran, como lo hacen las cuñadas del sur, serán golpeados por la realidad que se les volverá una y otra vez en su contra. 

Lo mejor para su subsistencia es apalancarse en un fuerte respaldo a los equilibrios republicanos, lo que implica aggiornar su matriz histórica, a la vez que habilitar a los mecanismos judiciales para que realicen su tarea sin entorpecimiento ni amenazas de alteraciones institucionales.

Hoy en Santa Cruz tenemos un botón de muestra de lo que pudo ser toda la Argentina. Pero también, si no se actúa con seriedad desde todos los sectores, uno de lo que puede volver a ser en el futuro.

En Imágenes
Leopardo al acecho
7 de Diciembre de 2017
Leopardo al acecho