opinión

El fantasma aprendido de los DDHH que viaja a Washington con Macri

El periodista Martin Edwin Andersen, excorresponsal en Argentina de The Washington Post, escribe para MDZ sobre la llegada de Macri a la Casa Blanca.

El fantasma aprendido de los DDHH  que viaja a Washington con Macri

 Cuando el presidente Donald Trump dé la bienvenida a su homólogo argentino, Mauricio Macri, en la Casa Blanca el 27 de este mes, el jefe ejecutivo gaucho puede, en parte solamente con su ejemplo, ofrecer al Don y los norteamericanos en general una lección magistral sobre la importancia y la necesidad redoblada de la defensa internacional por parte de los Estados Unidos de los derechos humanos.

En concreto, hay una posibilidad de mostrar una diferencia fundamental entre los dos empresarios-presidentes; que el ejemplo de Macri sería una lección sobre cómo Trump se mueve ahora en terreno diplomático moralmente y, a lo largo plazo, estratégicamente peligroso, y cómo un hombre de negocios pueda mantener una visión más amplia y más humana del servicio gubernamental.

Hay que hacer hincapié en que, según los que están cerca de la planificación del viaje a Washington, Macri también quiere rendir un homenaje en Washington al ex presidente estadounidense Jimmy Carter, por su rol en la defensa de los derechos humanos durante el mal-llamado "guerra" sucia.​

Sin duda​ alguna​, tanto en ​su​ visión del mundo ​ y el rol de los Estados Unidos​ como en el método diplomático ​ y su razón de estar​, el "​outsider​ " de Washington de su época, Jimmy Carter, es diametralmente distinto​ ​a​l Sr.​ Trump​.

Ya hace menos de un mes Macri condecoró a Carter con la Orden del Libertador General San Martín por el papel que el entonces residente de la Casa Blanca desempeñó durante la dictadura. al exigir información sobre sobre el paradero de los desaparecidos a los que afirmaron, con una locura de lobos, que estaban combatiendo en la primera batalla de la Tercera Guerra Mundial.

Publicado en el Boletín Oficial alabó que "el señor D. James Earl Carter, preocupado por lo que estaba ocurriendo con la dictadura militar argentina, exigió por el paradero de miles de desaparecidos y condenó las violaciones a los derechos humanos". El ex presidente demócrata, agregó, fue clave "en lograr que se concretara la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a la República en el año 1979."

Aunque nadie puede afirmar con credibilidad que el hombre de negocios porteño luchó en las líneas de frente de cualquiera de las principales cuestiones de derechos hasta que llegó a ser presidente, o como dijo Graciela Fernández Meijide, integrante original de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep), a la revista Perfil, "no se disfrazó de defensor de los DDHH, cosa que habían hecho los Kirchner."​ (Algo que compartieron con Horacio Verbitsky​).

Lo que está haciendo Macri hoy, como reconocer la importancia del trabajo de Carter y abrir los archivos gubernamentales sobre el trágico ataque a la AMIA (pero no en el trato de su gobierno a los pueblos originarios, que si es algo de retroceso para un enfoque respetuoso a sus derechos), es precisamente lo que puede ayudar a la Argentina a devolver el debate a un terreno más elevado, y menos ideológico.

Desde que se convirtió en presidente Trump ha sin dudas rebajado a una velocidad vertiginosa lo que se había convertido en un acuerdo bipartidista sobre muchas cuestiones de derechos humanos internacionales, particularmente cuando se trata de la necesidad de elegir entre la defensa de los derechos fundamentales o el baile con tiranos tentadores.

La frecuente elección de ese buen camino--particularmente cuando deseos mercantiles estaban en juego--no fue siempre así, como los con buenas memorias en los dos países puedan constatar; especialmente cuando de plata se trataba.

David Rockefeller, el banquero de Wall Street y, como The New York Times proclamó después de su muerte el mes pasado, un "filántropo con el legendario apellido", murió pocos días antes de que Argentina celebrara el 41 aniversario del golpe militar que inauguró ​en ​el país los años infames de la​ "guerra sucia". 

Rockefeller--quien al tener 101 años era el multimillonario​ más viejo del mundo--fue ​tal vez​ el mayor animador internacional de los sucios "guerreros" argentinos, los que causaron la desaparición de más de 20.000 personas, quienes fueron enviados a campos de concentración secretos, torturados y luego asesinados. Era un papel que los medios de comunicación hoy en día ignoraron en gran parte en sus himnos de alegría a Rockefeller.

Un año antes del golpe, el amigo oligarquico argentino José "Joe" Martínez de Hoz apoyó con entusiasmo el "fuego y la espada" aplastando una huelga sindical en su fábrica de acero Acindar, subsidiaria de US Steel, alegando una supuesta amenaza terrorista y subversión - algo que Wayne Smith, un diplomático estadounidense estacionado en Buenos Aires en ese momento dijo que los funcionarios estadounidenses no tenían ninguna indicación que era verdad. 

Sin embargo, esa represión paramilitar estableció un patrón para lo que fue seguido cuando la junta militar tomó el control en marzo de 1976. Uno de los primeros actos de los generales fue suspender los sindicatos y los partidos políticos y cerrar el Congreso. Cuando nombraron a Martínez de Hoz a la poderosa posición de ministro de Economía, más tarde descubrieron documentos secretos que demuestran que los militares simpatizantes del nazismo hicieron "objetivos prioritarios" para la represión de los trabajadores argentinos, estudiantes (hasta la escuela intermedia) y la Iglesia Católica. 

Incluso después de que la extensión del terror estatal se hizo evidente, Rockefeller, entonces presidente del banco Chase Manhattan, solícitamente defendió a la junta mientras avanzaba a gran escala para cultivar sus negocios. Menos de un año después del golpe, el nuevo gobierno de​l​ ​Presidente

Carter había puesto en evidencia al terrorismo de Estado de los generales. Sin embargo, Rockefeller les ofreció un consuelo interesado: "Tengo la impresión de que finalmente Argentina tiene un régimen que entiende el sistema de la empresa privada. ... Desde la Segunda Guerra Mundial no se ha presentado a la Argentina una combinación de circunstancias ventajosas como lo ha hecho ahora ​."​E​n 1980, el terrorismo estatal se mantuvo intacto mientras los primeros de una serie de dictadores-presidentes argentinos se retiraba​,​ dando paso a su sucesor, el arquitecto militar del plan de "objetivos prioritarios" que veía a los trabajadores "desaparecidos" ​a raíz de​ protestas sindicales, ​a​ dolescentes enviados a campos de concentración por pintar furtivamente graffiti y monjas lanzadas de helicópteros sobre el Atlántico congelado para el tipo de activismo social que abraza hoy el papa Francisco.

Rockefeller, sin embargo, permaneció impasible. En un almuerzo de la Sociedad de las Américas / Consejo de las Américas, elogió a la dictadura corrupta -junto con el vicioso régimen chileno del capitán general Augusto Pinochet- por sus "resultados sobresalientes", incluso mientras Argentina avanzaba hacia un colapso del mercado. El banquero continuó diciendo que los regímenes militares no presentaban ninguna amenaza para los Estados Unidos y debían ser considerados amigos. El hecho de que los préstamos bancarios internacionales ayudaron a financiar el aparato de seguridad argentino de casi mil millones de dólares, incluida la represión secreta, dejó sin hablar.

Desafortunadamente", el presidente de Amnistía Internacional, Vincent McGee, respondió en una carta de diciembre de 1980 al editor de The Times, Rockefeller "expuso una justificación que es una justificación implícita de la tortura, secuestros y otras violaciones de los derechos humanos básicos".

Lo que no se dijo fue la participación personal de Pinochet en un atentado con coche bomba de 1976 a 0,6 millas de la Casa Blanca​,​ que dejó ​muerto a ​un ex ministro de relaciones exteriores chileno junto con su joven ayudante estadounidense. Dos años más tarde, los "amigos" de Rockefeller en Buenos Aires, encabezados por el borracho guerrero sucio Leopoldo Galtieri, encendieron una guerra con el aliado más importante de la OTAN en América: Gran Bretaña.

En 1983, Raúl Alfonsín, ​un verdadero ​héroe de derechos humanos ​ quien fue democráticamente elegido ​--a la sorpresa de la embajada de la Administración Reagan en Buenos Aires-- , asumió la presidencia tras la humillación británica de los guerreros sucios argentinos, que solían "desaparecer" a monjas y adolescentes en lugar de luchar guerras ​verdaderas tales como en el​ conflicto de Malvinas el año anterior. Sin embargo, cuando los militares entregaron el gobierno a Alfonsín, la deuda externa argentina se quintuplicó con respecto a la de 1976, y la producción interna permaneció esencialmente sin cambios respecto a lo que había sido antes del golpe.

Al asumir el cargo, Alfonsín puso en marcha un histórico proceso judicial civil que se conoció como los juicios "mini-Nuremberg" del alto mando militar y policial. Al mismo tiempo, Rockefeller y sus amigos de Wall Street no ofrecieron ninguna ayuda real a los argentinos que luchaban por abordar la aplastante deuda heredada de Martínez de Hoz y su acogedora relación con el banco Chase Manhattan de Rockefeller.

​Fue s​ólo después de la elección del corrupto peronista Carlos Menem tras el colapso económico del gobierno de Alfonsín y la amnistía peronista por ​los ​guerreros sucios ya encarcelados en los juicios de "mini-Nuremberg", ​que ​el ex ​S​ecretario de Estado Henry Kissinger (otro abogado del régimen militar) ​y los lugartenientes​ de Rockefeller volvieron a abrazar al gobierno en Buenos Aires. "Champagne y pizza" propaganda del partido compitió por la atención pública con la ​ angustia de los sobrevivientes de la​ sucia "guerra". 

Mientras tanto, al igual que​ con las cosechas legales y espirituales de​ los juicios de los nazis en Nuremberg, l​a​ s de los guerreros sucios de Argentina y ​y otros países de ​América Latina - a pesar de las acciones de Kissinger y l​as del aliado​ "extra-OTAN" Menem, y la herencia de los Rockefeller - continúan hasta el día de hoy . Operación Cóndor ​fue u​na campaña de terror organizada por las dictaduras sudamericanas ​y ​respaldadas por Estados Unidos que conspiraron para perseguir, secuestrar y matar a opositores políticos en América del Sur y en Europa​.​

En enero pasado, por ejemplo, muchos de los involucrados recibieron​ sentencias de cárcel.

Los dos eventos juntos ofrecen una advertencia convincente sobre la confusa e incipiente diplomacia estadounidense de hoy bajo un presidente estadounidense que ha pedido un aumento del gasto militar y, al mismo tiempo, recortar los presupuestos del Departamento de Estado y de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional.

El aniversario el mes pasado sobre el toma de poder de los militares, y el final de la vida del hombre de negocios supuestamente "humanista" Rockefeller, subrayan la singular importancia aún hoy del modelo y la historia de los derechos humanos argentinos, cuando Macri se reúne con su par del Norte. Mas aun como bruto utilitario de Trump parece sugerir que, cuando se trata de oportunidades de mercado, significa que los valores estadounidenses serán torcidos por los dictadores del mismo estirpe, de Rusia, Turquia, y muchos otros lares.

"Abandonar los hechos es abandonar la libertad", señaló el historiador de Yale, Timothy Snyder, en su nuevo libro, On Tyranny: Twenty Lessons from the Twentieth Century​ (​Sobre la tiranía: veinte lecciones del siglo XX​)​.

"Si nada es verdad, entonces todo es espectáculo. La cartera más grande paga por la luz más cegadora."

En cuanto de derechos humanos, el peor enemigo puede venir con el charlatán que ofrece "borrón y cuenta nueva" sin la anuencia de la ley y del pueblo.

Opiniones (1)
18 de diciembre de 2017 | 00:21
2
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18 de diciembre de 2017 | 00:21
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  1. Todo tan cierto y tan objetivo como que los "desaparecidos" fueron mas de 20.000 (no tiene jeta para decir 30.000).-
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