opinión

Una salida de Barrick no debe ser un salvoconducto exculpatorio

Una salida de Barrick no debe ser un salvoconducto exculpatorio

 En las últimas semanas volvió a ser noticia la explotación minera de la empresa Barrick Gold en Veladero. Esto se debió a una serie de sucesos que involucran a ese emprendimiento de diversas maneras: un nuevo derrame de sustancias contaminantes ocurrido a fines de marzo, y que constituye el cuarto reconocido oficialmente desde 2015; y el anuncio de la venta del 50 por ciento de Veladero a capitales chinos; como temas de fuerte presencia mediática; y de manera más desapercibida, dos cuestiones vinculadas a lo judicial: una demanda presentada por el ministerio de Ambiente de la Nación ante la Justicia Federal impulsando la suspensión de todas las actividades de la mina hasta tanto se garantice que no se producirán daños ambientales que pongan en riesgo las reservas de agua del oeste argentino; y una presunta intención del juez Casanello de promover el cierre definitivo de la explotación a raíz de los continuos actos contaminantes.

Como autor de la ley 7722 que prohíbe el uso de sustancias contaminantes en la minería a cielo abierto (autoría que puede constatarse en el sistema de proyectos de la Cámara de Senadores, www.legislaturamendoza.gov.ar, visitando el expte.50031) en diversas ocasiones he expresado mis críticas a la minería contaminante (http://www.mdzol.com/opinion/694282-veladero-como-metafora-de-la-negligencia-y-la-connivencia-o-el-pleno-desprecio-de-la-condicion-humana/; http://www.mdzol.com/opinion/666684-el-abandono-de-la-actividad-no-exonera-las-culpas-reflexiones-sobre-el-dano-ambiental-causado-en-veladero/), y en particular a la experiencia de Veladero, que funciona casi como caso testigo de que aquellas cosas que pueden salir mal, terminan saliendo mal: como dijimos en el primer párrafo, en menos de 2 años la empresa reconoció oficialmente 4 accidente/incidentes que afectan al medio ambiente de la región.

A partir de esto resulta natural preguntarse ¿cuántos ataques a nuestro medio ambiente no habrán salido a la luz? Sirve como muestra revisar el video publicado por Mdz el 16 de abril, disponible en http://www.mdzol.com/video/729117-asi-fue-uno-de-los-derrames-que-oculto-barrick-gold/ bajo el título "Así fue uno de los derrames que ocultó Barrick Gold".

Sin dudas que las cuestiones judiciales pueden dar pie para constituirse en una buena noticia para algunos sectores vinculados al ambientalismo que impulsan, desde los inicios mismos de la explotación, el cierre de la mina y la salida de Barrick. Incluso para nosotros resulta reconfortante que se haya avanzado en algunos temas, como la concreta decisión del ministerio de Ambiente de constituir, después de varias idas y vueltas, una demanda; y las pistas que da Casanello, y que dan a entender que el Juez ha seguido de cerca el tema.

No obstante nos interesa poner el foco de nuestra atención sobre qué implicaría una salida de Barrick, y qué pasaría con la responsabilidad de la empresa sobre todo lo ocurrido.

Para nosotros, cualquier retirada, total o parcial de Barrick Gold (y de cualquier empresa en situaciones parecidas) de la mina de Veladero, no debe ocurrir a expensas de licuar sus concretas responsabilidades en el tema; y que alcanzan cuestiones económicas como las vinculadas a los pagos de las irrisorias multas colocadas oportunamente (145 millones de pesos sobre un estimado de ganancia anual de la empresa de 12 mil millones de pesos, esto en 2015); y todos los trabajos de saneamiento y remediación de pasivos ambientales; pero también la necesidad social que la empresa se haga cargo de los profundos daños al patrimonio ambiental, social y cultural; y que alcanza, en la línea que han impulsado juristas de la talla del Dr. Rosatti, en varias de sus obras, y el Dr. Nanclares en su fallo a favor de la constitucionalidad de la ley 7722, y que remite a la obligatoria condición de recomposición ambiental como exigencia de alcance metamaterialista que preserve el acervo físico, material, natural, espiritual, histórico y cultural de una comunidad afectada.

En síntesis, quienes partimos de una posición en la cual reconocemos que todo proceso de desarrollo económico debe estar subordinado al cuidado y protección social, ambiental y cultural de nuestras comunidades, y en beneficio de las generaciones actuales y futuras, nos reconfortamos al comenzar a ver algunas señales que presumen ir en la dirección correcta; pero al mismo tiempo advertimos que como sociedad tenemos la obligación de hacer una sostenida y permanente vigilancia (como la que se propone a través del Monitoreo Parlamentario Ambiental, http://www.mdzol.com/opinion/693052-el-monitoreo-parlamentario-ambiental-como-herramienta-para-disenar-una-politica-de-estado-sobre-cuidado-ambiental/;) para que las mismas sean los síntomas de decisiones consistentes y a favor de nuestra sociedad; y no simulacros jurídicos que sirvan como salvoconductos exculpatorios de las responsabilidad empresariales.

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18 de diciembre de 2017 | 19:41
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