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¿Es posible que este Papa salve al mundo de una guerra?

El mundo está bajo amenaza de una gran guerra y Francisco queda en primera fila... porque todos dan un paso hacia atrás. La oportunidad y los contrapesos de una posibilidad desperdiciada.

¿Es posible que este Papa salve al mundo de una guerra?

Cuando el próximo 10 de diciembre el Comité Nobel de Oslo deba anunciar quién es el nuevo Premio Nobel de la Paz estará en problemas. Hace tiempo que parece estar leyendo la realidad global con una particular lente, pero esta vez, desfilan delante de todos por igual los tambores de guerra de los grandes líderes, casi sin excepción. Si vuelve a cundir la idea de impactar con ideas "innovadoras" (por decirle de algún modo), capaces de romper el aburrimiento en el que parecen sometidos los países nórdicos, tendremos a un cantante como Bono, de U2, probándose el esmoquin, o algo así. Si busca en el mundo político, probablemente por descarte termine dándoselo a un siempre candidato, desde que asumió: el papa Francisco.

La política no le está dando salidas al aumento de las amenazas de guerra en el mundo y a ese grupo, el de los políticos,  debe integrarse el pontífice con su pequeño, pero muchas simbólicamente poderoso Estado. ¿Es este Papa capaz de parar la escalada bélica que se ha presentado como resultado de los nuevos protagonismos nacionales en las superpotencias? Algunos creen que hay chances. Otros, simplemente sostienen que haría falta menos Bergoglio y más Francisco para que haya alguna chance de que intervenga a favor de la paz, con éxito.

Hay indicios que indican que Jorge Mario Bergoglio, en su afán de "construir puentes" no está haciendo otra cosa que derribarlos. Un error de cálculo, una mala ingeniería política. Algunos casos sirven de ejemplo, como que prefiera dialogar y respaldar a protagonistas de la vida interna de los países, como lo hace con su propia nación de origen, que negociar con los que gobiernan, protagonizar movimientos políticos frente a bloques de naciones o reservarse como espacio neutral, en el último de los casos.

De entrada, sus asesores parecen opacados por el propio impulso papal que no va más allá de querer representar a los "movimientos sociales" de los países, esa actitud que llevó al filósofo Gianni Vattimo, en una entrevista realizada por MDZ, a considerarlo como un Papa que resultó como coletazo del chavismo latinoamericano, que ya está en retirada y en su peor momento.

El problema es que el mundo tiene otros tiempos, distintos a los del Vaticano, y vive otros momentos, diferentes a los que pueden alimentar la base política de este papado. Si el filósofo italiano autor de la "posmodernidad", católico y comunista tuviese razón, Francisco/Bergoglio está hoy más bien cuidando la retaguardia de un momento que está concluyendo, que parado a la vanguardia de la realidad bélica del mundo, tratando de frenar el lanzamiento de "madres" y "padres" de todas las bombas del mundo.

El equipo conformado para gobernar la Iglesia y el Vaticano, por la lógica propia del ámbito, tardó en acomodarse. El propio pontífice tuvo que ir a vivir fuera de los aposentos papales, más por su propia seguridad que como "gesto de humildad", pero de todos modos, cerró bien con la idea del segundo objetivo. En los Palacios Vaticanos todavía teje un poder que no le resulta fácil de dominar, copado íntegramente por la curia romana que lo rechaza como si se tratara de un cuerpo extraño, y aun hoy lo boicotea cada vez que puede.

Bergoglio le gana a Francisco cuando busca agradar a los sectores afines ideológicamente, cuando intenta captar la atención de aquellos que cree "insurgentes" por causas sociales. ¿Está mal eso? Es opinable y probablemente sea bueno que hallen su catalizador. Pero aquí se trata de otra cosa: de salvar al mundo más allá de sus grietas, o a pesar de ellas. 

Cabe recordar, una vez más, que su papado tuvo como finalidad contener el éxodo de católicos, afectados por una iglesia que parecía sucumbir sobre sus cimientos por la corrupción y los delitos, y consiguió detener el derrumbe con carisma y gestos, pero todavía no logra reemplazar las vigas. De allí que una de sus principales tareas no haya sido fortalecer un equipo de relaciones con el resto del mundo sólido, sino asegurar que tras su final haya más cardenales afines capaces de elegir a un Papa continuador de su tarea que no es más que de emergencia, de transición.

En cuanto al nivel de influencia real en el mundo político, flaco favor le hace contar con el aplauso de la bancada populista de la Unión Europea y con el partido Podemos en España como su brazo político en la tan católica península ibérica. O enfrentar sin más a Donald Trump, como lo hizo en la campaña electoral, clausurando la posibilidad de transformarse en un mediador entre las superpotencias. ¿Cómo serlo si toma partido todo el tiempo?

Ni siquiera se espera que puedan seguirse realizando las reuniones de búsqueda de integración entre EEUU y México que encabezaba otro argentino, Marcelo Sánchez Sorondo, reuniendo a referentes de las dos naciones. El propio canciller de la Academia de Ciencias Sociales de la Santa Sede la semana pasada le dijo a MDZ Radio que no hay ninguna esperanza en Trump. ¿Tan rápidamente una instancia que buscaba ser un "puente" renuncia a serlo?

Los equipos de Bergoglio en su rol de Francisco están acomodados a su propio pedido de hacer "otra cosa", distinto a cumplir un rol en la paz del mundo. Bergoglio le gana a Francisco: busca consolidarse y tomar partido hacia adentro de los países y, así, sumar adeptos a la Iglesia, contener a los que se iban o eran expulsados.

No hay a la vista un Francisco "líder mundial", a no ser que, a último momento, logren convencerlo de que está vacante ese rol. No parecen serlo ni Trump, ni Putin, ni Merkel, ni Xi. Mucho menos Kim Jong Un. De hecho, no lo es el bloque chavista a que se le endilga haber parido a este pontífice, en pleno colapso y con la Iglesia en Venezuela que ya giró completamente en contra de Nicolás Maduro y que no escucha las indicaciones de prescindencia y mediación que le pide el Vaticano.

¿Alguien ha escuchado hablar alguna vez sobre el ministro de Relaciones Exteriores del papa Francisco? Se llama Paul Richard Gallagher, es británico nacido en Liverpool y antes de esto solo fue nuncio (embajador) en Burundi, Guatemala y Australia. Tal vez Bergoglio quiso seguir jugando al viejo juego del argentino que le tiende la mano a un inglés, pero en política, como en tantas otras cosas, la imagen no es todo y un golpe simbólico tiene una vida efímera. Lo que permanece es la capacidad (o no) de gestionar y negociar. En este caso, hablamos de las posibilidades reales de desenvolvimiento en un mundo sin líderes pacíficos como el único al que hoy giran todas las miradas.

Opiniones (14)
17 de enero de 2018 | 21:36
15
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17 de enero de 2018 | 21:36
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  1. Muy buena opinión Carlos.
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  2. Pobre imparcialidad... Te "automentís tontamente" porque vos no le cerraste la boca a nadie. Y la idea de Dios no te deja dormir.
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  3. El Papa es el señalado para terminar con la posibilidad de una guerra, le guste a quien le guste.-
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  4. Totalmente de acuerdo con la opinión del lector Carlos.
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  5. Tatohe, ¿sos vos el que no me pudo contestar en la otra nota?Ah si, sos vos. Llamate a silencio porque te cerré la boca con clase, ni siquiera sabés leer. Chivo: no está en discusión ni acá ni en ningún lado, dios no existe, no hay pruebas para su existencia.
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  6. Carlos: un gusto leer su comentario, no sólo por la idea desarrollada, también por la excelencia en el uso del lenguaje.
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  7. chivo: a imparcialidad hace rato que la idea de Dios no lo deja dormir... Hasta se contradice en su intento de negarlo. Pobre...
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  8. A ver, don imparcialidad, estoy de acuerdo que este tipo no puede hacer nada, pero no es necesario mezclar las cosas, Dios existe, pero muchas personas no lo creen justamente por culpa del Vaticano y sus secuaces que lo niegan todo el tiempo con sus discursos y actitudes, una vez más, te entiendo pero la existencia de Dios no está en discusión en esta nota
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  9. Este hombre no solo no puede evitar la guerra sino que hasta la puede acelerar, al Vaticano no le importa un carajo evitar nada, solo le importa mantenerse con poder a través de los siglos como lo ha hecho siempre. El papa (para colomo argento) se la pasa pidiendo por la paz y los pbre pero todavía no ha movido un dedo para ayudar, ah! si perdón, recibió a la milagrito salas y la hebe bonafini y la cristinita, pero no recibio a la que realmente debía recibir, siiii, gracias por la ayuda, después habla de paz, hipócrita total
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  10. Todo lo que está escrito en la Biblia ah de suceder. La capital de Siria. Damasco será destruida más Siria será totalmente despoblada. Un hombre no puede detener una escritura de Dios.
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