Economía

El primer gol económico, repensando la estrategia y el regreso del verdadero enemigo porteño

Lo que pasó, lo que pasa y lo que pasará. La columna de cada domingo de Carlos Burgueño, para MDZ.

El primer gol económico, repensando la estrategia y el regreso del verdadero enemigo porteño

Lo que pasó. El primer gol económico del año.

Los números impactan. Finalmente fueron US$ 116.800 los millones sincerados en el blanqueo impositivo que terminó el 31 de abril por los argentinos y extranjeros residentes en el país. Se superan largamente todos los llamados a regularizar deudas tributarias en la historia argentina, y se coloca al llamado en el segundo lugar mundial luego de los 330.000 millones de dólares conseguidos en Indonesia en un llamado que terminó, curiosamente, también el 31 de abril. Es obviamente mucho más dinero que los US$ 4700 millones conseguidos durante el primer mandato de Cristina Fernández de Kirchner, en el primer blanqueo de su gestión (2009) y que los US$ 2600 millones que lograron sincerar Axel Kicillof y Guillermo Moreno en el llamado organizado entre 2013 y 2015. El gobierno se asegura 9.522 millones de dólares para atender la deuda de los jubilados dentro de la Reparación Histórica; se estima que para mayo serán un millón los beneficiarios a los que se les habrá regularizado su situación desde el ANSES. Se incrementó la base imponible de la AFIP en un 20% y se asegura el organismo que maneja Alberto Abad que habrá nuevos ingresos vía Bienes Personales y Ganancias. Sin dudas, y por varios cuerpos, se trata del éxito más importante del gobierno en materia económica dentro de este 2017 que, hasta ahora, viene rengo en cuanto a buenas noticias. El blanqueo trajo también una foto algo triste sobre la realidad económica del país: fuera del país había sin declarar casi un 25% del PBI argentino actual, y el 80% de los capitales blanqueados estaban registrados (y pagando impuestos) en otros estados y sistemas tributarios. Obviamente lo blanqueado es sólo una parte de lo que se encontraba fuera del país y sólo se puede especular sobre cuanto queda aún sin registrar. Toda una foto de una Argentina que expulsó durante décadas gran parte de la riqueza que generó.

Lo que pasa. Repensando la estrategia.

Mauricio Macri comenzó el viernes 7 de abril su día desde muy temprano. En la casa de gobierno recibió a empresarios chinos interesados en comprar litio producido en el norte argentino para fabricar baterías de celulares. Luego se cruzó a la sede central del Banco Nación a presentar los nuevos créditos hipotecarios de la entidad, asegurando que se trata de los más baratos del mercado. Finalmente volvió a la quinta de Olivos para trabajar con el ministro de Energía Juan José Aranguren sobre el panorama tarifario para el resto del año. En paralelo, muchos de sus funcionarios (Federico Sturzenegger, el propio Aranguren, Patricia Bullrich y Marcos Peña), se reunían en el "Mini Davos" para continuar con las exposiciones y explicaciones a los más de 1000 empresarios que visitaban el Foro. Por estricta orden presidencial, no hubo una sola reunión oficial en donde el tema de debate fueran las consecuencias del paro de actividades del 6 de abril. Para el gobierno no era tema de discusión. Fue la manera con que el oficialismo quiso mostrarle a la conducción de la CGT lo que ya se les había advertido: que un día después del paro, no habría una sola muestra de voluntad de discusión de las políticas económicas del gobierno; y que, en todo caso, lo único que le cabía esperar al sindicalismo era una profundización de estas. Cuando además se analizó puertas adentro del Ejecutivo que el paro no tuvo el éxito esperado -y que en realidad lo que quedó del jueves fue la convicción sobre el hartazgo que producen en la sociedad los piquetes- el convencimiento sobre que nada había para negociar con la CGT fue aún mayor. Puertas adentro, la conducción de la central sindical está en estado deliberativo. Los gremialistas históricos, enemigos desde el primer momento sobre la decisión política de organizar el paro, martillan ahora contra la conducción cegetista por la oportunidad de la Huelga General. Hugo Moyano, Luis Barrionuevo y Antonio Caló, viejos conocedores de la política argentina, opinaban desde un primer momento que el primer paro general contra Mauricio Macri debía haber sido demoledor y sin atenuantes, lo que no se vivió. Ahora, afirman, será el tiempo de recomponer relaciones. Mientras tanto, las imágenes que quedaron del paro general del jueves pasado fueron un Omar Viviano aceptando, mansamente, las tareas comunitarias y el curso de derechos humanos que negoció con la justicia, y a Carlos Acuña, secretario general del gremio de estaciones de servicio, pidiendo perdón a dos hermanas dueñas de una estación de servicio del conurbano bonaerense que fueron apretadas por una patota para no abrir.

Lo que pasará. El regreso del verdadero enemigo porteño.

Hasta ahora, Horacio Rodríguez Larreta desfilaba por la jefatura de gobierno porteña casi sin oposición ni contratiempos en el manejo dela gestión que heredó de Mauricio Macri. Cómodamente ubicaba a sus contrincantes en el kirchnerismo puro y duro, representados en Capital por Axel Kicillof, Guillermo Moreno y Hebe de Bonafini. Sin embargo, nada es para siempre, y una noticia esperada pero adelantada removió todas las estructuras del territorio original del macrismo. Aquel donde nada debe fallar. Martín Lousteau decidió adelantar los tiempos, renunciar a la embajada argentina en Washington y comenzar a transitar si carrera política seguramente legislativa en el 2017, mirando fijamente las elecciones para jefe de Gobierno del 2019. Sabe el Pro porteño que se trata del verdadero contrincante y de la persona que más seriamente puede detentar el poder en el distrito. Y que, fundamentalmente, se trata de alguien que puede ejecutar esa disputa dentro o fuera de la alianza Cambiemos. Y que entonces, será el momento de repensar todo el acuerdo generado con la Unión Cívica Radical (UCR), el principal sponsor político de Lousteau. Las primeras comunicaciones entre el Pro y el radicalismo no fueron muy auspiciosas. La sensación que quedó en las filas rodriguezlarreistas, es que la UCR aún considera que la Capital Federal es un territorio electoral que naturalmente les pertenece, y que sólo debe ser cuestión de tiempo (aunque sean décadas) para que el poder porteño sea reconquistado. 

Opiniones (3)
24 de noviembre de 2017 | 08:44
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24 de noviembre de 2017 | 08:44
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  1. El 31 de abril. Increíble!!!
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  2. Señor Burgueño esta persona no es un enemigo ,es un TRAIDOR, un esbirro del SR.Sanz, OTRO TRAIDOR IGUAL O MAYOR QUE ESTE. asi que no es preocupante una porqueria asi,vendieron su Partido POR EL BENEFICIO PROPIO Y AHORA QUIERE TOMAR VUELO. pOR FAVOR.-
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  3. Lo banco a rulo, se mando una flor de cagada con la 125, pero antes que al bufón y cagon de larreta tiene que ir este. Acá los únicos enemigos son el peronismo y la izquierda, con el resto se puede dialogar, de eso se trata la democracia.
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