Economía

Dos gráficos sobre minería

El politólogo español Roger Senserrich analiza en Politikon la relación entre minería, economía y empleo. Un punto de vista para el análisis.

Dos gráficos sobre minería

 Josh Marshal compartía dos gráficos que dicen mucho con muy poco. Empecemos con este, la producción anual de carbón en Estados Unidos desde los años treinta: 

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Vemos un salto durante la segunda guerra mundial, estancamiento relativo en los cincuenta, y un aumento constante hasta el 2005, cuando el boom del gas natural primero, y las nuevas regulaciones sobre emisiones después, hacen que la producción empiece a caer.

Este es el segundo gráfico, reflejando el número de trabajadores en la minería del carbón en Estados Unidos desde 1900:

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Ahora pongan ambos gráficos en paralelo. La producción de carbón lleva aumentando sin parar desde los años sesenta, pero el número de mineros apenas ha cambiado. Hubo un aumento hasta los ochenta, cuando el sector sufrió una serie de "reformas" antisindicales que acabaron por abrir la puerta a miles de despidos, y una modesta caída post-2010.

La historia relevante en este sector durante los últimos 80-100 años no es sin embargo la regulaciones medioambientales o el gas, sino la productividad. Estamos hablando de minería, una industria a la que la globalización le importa un pimiento (uno no puede llevarse una mina de carbón a China, vamos), pero que ha destruido empleo sin parar durante décadas mientras el carbón extraído aumentaba sin parar. La productividad por trabajador se ha disparado; las empresas han substituido mineros (a menudo en minas convencionales en los Apalaches) por excavadoras (en grandes minas a cielo abierto en el oeste del país), y lo han hecho con éxito.

Vale la pena recalcar que aquí todo el mundo sale ganando (menos el medio ambiente). Por un lado, se extrae más carbón a mejor precio. Por otro, hay menos gente haciendo el trabajo francamente horrible de bajar a un pozo a sacar carbón a pico y pala, y la economía americana puede dedicar ese capital humano en otros lugares. La idea que un gobierno puede reactivar este sector eliminando regulación ambiental, con más proteccionismo económico o mediante política industrial activa sin tirar toneladas de dinero a la basura tontamente es una quimera.

Vale la pena recordar que la minería no es el único sector de la economía que tendría un gráfico de empleo/producción parecido. Casi cualquier sector de producción agrícola o industrial tendrá este aspecto. La única excepción relativa son los servicios, ya que hasta ahora han sido relativamente difíciles de automatizar, pero los avances en inteligencia artificial (y cosas como Excel, el gran destructor de empleo entre contables) acabarán por hacer que muchas cosas tengan una evolución parecida (adiós, taxistas).

Esto no tiene por qué ser malo; Estados Unidos, España o cualquier país desarrollado del mundo es mucho más rico hoy que hace 70 años, cuando teníamos que dedicar un tercio de nuestra mano de obra a tareas repetitivas en cadenas de montaje. Durante estas décadas el capitalismo se las ha arreglado para crear una cantidad descomunal de ocupaciones nuevas para mantener a la gente que dejaba la fábrica ocupada (desde diseñadores web a tipos que hacen reiki) y feliz. El problema ha sido, en todo caso, que nuestro sistema político y nuestros estados de bienestar siguen estando diseñados para fábricas, minas y organización industrial de hace cincuenta años, no el mundo actual.

Pero de eso, si acaso, hablamos en otro artículo.

(*) Roger Senserrich es politólogo y coeditor de Politikon.es, en donde fue publicado originalmente este artículo.

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