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Estamos librados a la suerte

Sigue avanzando el regreso de los hinchas visitantes mientras se debate si estamos preparados para organizar eventos masivos de manera eficaz.

Estamos librados a la suerte

El año pasado se levantó una prohibición que databa de julio de 2013 y, de a poco, los hinchas visitantes comenzaron a volver a las canchas de la Primera División del fútbol argentino. En principio, el regreso de los visitantes se dio en el ámbito de la provincia de Buenos Aires y en partidos puntuales autorizados previamente por la Aprevide.

Este sábado los hinchas de Boca pudieron asistir a la cancha de Banfield. Como se trata de una de las hinchadas más convocantes del país, sumado al hecho de que fue la primera vez desde la mencionada prohibición que pudieron ver a su equipo fuera de La Boca en la provincia de Buenos Aires y por el torneo local, el hecho marcó un hito en la intención de que de una vez por todas se puedan jugar todos o la mayoría de los partidos con las dos parcialidades en las tribunas.

Si bien es un hecho para celebrar, lo cierto es que la decisión de que regresen los hinchas visitantes es tan arbitraria como lo fue aquella prohibición de 2013.

Hace unos cuatro años, en La Plata, un enfrentamiento entre barras de Lanús y la policía terminó con un muerto, lo que derivó en cerrarle la puerta a los visitantes. La decisión fue arbitraria porque fue la más fácil, prohibir es más sencillo que prevenir, y dejó al descubierto que ni la AFA ni los organismos del Estado estaban en condiciones de garantizar la seguridad en los estadios.

Pasado este tiempo, la prohibición se levanta por una decisión política pero ante varios interrogantes. ¿Se erradicó totalmente a los violentos? ¿Se terminó la connivencia entre barras, dirigentes, políticos y policías? ¿La infraestructura de los estadios se mejoró para hacerlos más seguros? ¿Se estudió la mejor manera, estadio por estadio, de hacer entrar y salir sin problemas al público? ¿Mejoraron los operativos policiales?

La respuesta a todos, o la mayoría, de esos interrogantes es negativa. Desde 2013 a esta parte no han habido cambios estructurales, sólo algunas medidas para paliar la situación pero sin soluciones de fondo y otra vez los espectadores quedan librados a la suerte.

El sábado en la cancha de Banfield, habilitaron como popular un sector de platea que no contaba con paravalanchas. En el primer gol de Benedetto hubo una avalancha que terminó con varios heridos. ¿A nadie se le ocurrió que eso podía pasar? De casualidad no fue una fatalidad.

Sin ir más lejos, el operativo del miércoles en el Malvinas Argentinas para Godoy Cruz-Atlético Mineiro fue un verdadero desastre en el ingreso a la popular sur y la platea descubierta. Filtros innecesarios y un vallado exagerado bloqueaban el ingreso de los hinchas y de casualidad no hubo ninguna avalancha. La policía se cansó de tirarle los caballos encima a la gente y de casualidad no terminó peor. El cacheo fue prácticamente nulo y de casualidad no hubo desmanes. De casualidad no hubo que lamentar un episodio trágico. Y este fin de semana, en principio, los hinchas del Ciclón podrán asistir al estadio mundialista para ver el partido contra el Tomba.

Nos estamos acostumbrando, después de cada tragedia, a escuchar reflexiones del tipo "esto se veía venir" "iba a pasar en cualquier momento". Será crucial para el futuro de los hinchas del fútbol argentino que las autoridades no miren para un costado y reaccionen cuando sea tarde, porque hoy por hoy están dadas todas las condiciones para una nueva desgracia.

Por ahora, las cosas salen bien de pura casualidad y no por un plan organizado. Estamos librados a la suerte.


Opiniones (2)
18 de diciembre de 2017 | 19:40
3
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18 de diciembre de 2017 | 19:40
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. Este país necesita más educación
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  2. Te das cuenta que esto, como lo sucedido en el recital del Solari radica en un problema cultural? Ni el gobierno, ni la policía ni nadie puede controlarlo, es querer tapar el sol con las manos. Cuando te lastimas un dedo, le pones desinfectante y una curita. Si no haces nada se te infecta y te deberás tomar un antibiótico. Si sigues sin hacer nada, probablemente te corten el dedo. Y si sigues sin hacer nada te cortarán la mano o te mueres por una infección generalizada. Estos desbordes ya no se contienen con palabras ni con la policía, porque la policía es parte de este problema así como los gobernantes y también nosotros mismos. Se entiende los que hace falta en este país?
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