opinión

Amistad, ese hermano del alma

Algunos amigos nacen a los pocos minutos de comenzada una relación y otros pueden tardar años en consolidarse como tal.

Amistad, ese hermano del alma

Por: Carina Saracco y Mauricio Girolamo

Licenciados en Psicología

Carina Saracco | Facebook

Mauri Girolamo | Facebook

Se define al ser humano como un ser gregario por naturaleza. Con una necesidad de vivir en comunidades, interrelacionado con otros. La necesidad social se sustenta en una condición esencial para la vida humana, ya que "somos" a partir de la interacción con otros. Y no sólo por ser acunados y provistos de necesidades básicas en la primera infancia. De lo que estamos hablando, en esta oportunidad, trasciende la edad infantil. Nos estamos refiriendo a la "relación de amistad", definida como el vínculo afectivo, donde prima el cariño, la simpatía y confianza, entre dos personas que no son,necesariamente, familia. Se trata de uno de los lazos interpersonales más comunes que la mayoría de los seres humanos construyen a lo largo de su vida, donde se mantienen diálogos, se expresan enojos, frustraciones, miedos, se comparten alegrías y entristecen las partidas.

Algunos amigos nacen a los pocos minutos de comenzada una relación, y otros pueden tardar años en consolidarse como tal. Encontramos vínculos con diferentes grados de compenetración, importancia y trascendencia. Desde aquellos simples "conocidos", presente sólo en determinados momentos; pasando por los"amigos lejanos", pero con un lazo construido que involucra diversos sentimientos;hasta aquellos con quienes el trato es tan estrecho que se consideran "mejores amigos", con un grado de jerarquía superior sobre otras amistades. Una buena amistad complementa y enriquece a la persona, no sólo en el intercambio de ideas, información y sentimientos, sino también en el hecho de compartir los buenos y malos momentos de la vida.

En el mayor estudio científico llevado a cabo por Robert Waldinger de la Universidad de Harvard, que lleva más de 75 años de duración, se decidió evaluar a más de 700 personas a lo largo de toda su vida para determinar qué factores los hacía más felices y saludables. Este estudio llega a la conclusión que ni la fama, ni la riqueza, ni el trabajo, son sinónimo de felicidad. Por el contrario, las buenas relaciones y conexiones sociales basadas en la calidad y no en la cantidad de los vínculos, es lo que "nos hace felices". Es decir, que además de los lazos familiares y de pareja, los lazos amistosos adquieren una relevancia científica a la hora de considerarlos protectores del cerebro, en términos de salud y generadores de felicidad. Quien tiene la posibilidad de hablar y compartir en relaciones amistosas, se siente mejor consigo mismo, con sus sensaciones, con su cuerpo y con el entorno en general.

Estudios recientes evidencian, que las regiones neuronales asociadas con el procesamiento de una amenaza, son significativamente menos activas cuando los sujetos sienten que sus seres queridos están cerca, activando estructuras cerebrales que regulan la respuesta hormonal al estrés. Del mismo modo se investigó, cómo el cerebro responde cuando un amigo es amenazado por un extraño, estos datos sugieren que se involucran un conjunto compartido de circuitos y vías neuronales en la formación y el mantenimiento de amistades entre los seres humanos; por lo que sugieren que la amistad trae aparejado un impacto favorable para la salud y beneficios adaptativos. Se necesita de esa interacción con los demás, que conforme va pasando el tiempo, se transforma en afecto cada vez más profundo, asociado a valores como la lealtad, la solidaridad, el amor, la sinceridad, el compromiso; permitiendo construir lazos estrechos y firmes, cultivados con el trato asiduo y el interés recíproco, a lo largo del tiempo.

Las personas que se sienten solas, tienen mayores probabilidades de sufrir depresión, adicciones, desórdenes alimentarios, deterioro cognitivo, entre otros. Los vínculos de amistad son unos de los pilares de la reserva cognitiva, en tanto forman parte y contribuyen a ella, siendo un factor de protección contra las demencias, enfermedades degenerativas y progresivas. Una persona puede sentirse muy sola aunque tenga muchas relaciones y en cambio puede sentirse acompañada aunque sólo cuente con un buen confidente. De este modo, más importante que tener muchos conocidos es cultivar relaciones en las que predominen la confianza y el entendimiento mutuo. Pasar tiempo con amigos y tener relaciones interpersonales valiosas, de larga duración y una vida social activa, protege el cerebro.

La amistad es condición para la vida saludable. Donde la personase despoja de saberes, títulos y jerarquías. Los ejes del encuentro surcan más por lo relajado, divertido, afectivo y genuinamente comprometido, sintiéndonos todos al mismo nivel. Claramente no se puede dejar de considerar la posibilidad que exista una distorsión en algunas amistades y se contamine con actitudes competitivas, de provecho, envidia y superficialidad. En ese caso quedan dos caminos: o confrontar la situación explícitamente para limpiar de raíz lo que contamina al vínculo, afianzando más aún este; o de lo contrario se debe saber que estas no son relaciones prósperas ni productivas, sino que más bien actúan como desgastantes, agotadoras y viciadas de críticas en silencio.

Quizás los vínculos amistosos sean uno de los más grandes estandartes en cuanto a relaciones que los humanos son capaces de establecer. Uno de los más sublimes, que muchas veces transciende a otros en importancia superlativa. Jamás podrá ser suplantada, compensada o sustituida por la pareja ni por la familia; pues constituye un tipo de contacto único, original e irrepetible. En los amigos se encuentra la complicidad, el secreto confesional y la mirada comprensiva despojada de todo prejuicio. Es tan importante en la vida, que los silencios atroces que a veces se llevan a cuesta, aún a costa de enfermar, revelados a un amigo en un acto de arrojo en el momento más propicio, desata una cascada de alivio, como quien viera ceder la pared de contención de un dique a punto de desbordar. Es que los dolores compartidos tienen la consabida virtud que duelen menos y se sobrellevan mejor,sintiendo la compañía en el camino, mientras se elabora alguna solución posible. Desarrollar círculos sociales amistosos es quizás algo que se debería considerar como tarea imperativa. Una suerte de reaseguro de antemano, de disfrute de la vida de una manera que no se lograría por otros caminos.Se necesita de la conexión profunda y cercana que brinda la amistad, para mantener cuerpo y cerebro saludable.Por lo que sería vital hacer honor a los amigos, homenajearlos con el cotidiano trabajo de cuidarlos, programando encuentros, buscando excusas e invitando a cuanta circunstancia fuese posible, dentro del sano equilibrio de compartir con otro tipo de amores.Tener amigos es construir afectos por elección, vivencias por decisión y apoyo por condición. Porque son los hermanos del alma, los vitales, los imprescindibles, los añorados, los extrañados, los inmortales, los eternos, los viejos, los nuevos; pero sin lugar a dudas, los que hacen que la vida tenga uno de sus grandes sentidos

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16 de diciembre de 2017 | 22:48
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    7 de Diciembre de 2017
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