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Las tragedias antes de la tragedia: el Indio y la masividad

Un público que se parece a una congregación, una convocatoria imposible de manejar y una historia violenta. El cóctel que acompaña a Solari a donde vaya.

 La avalancha que dejó dos muertos -por ahora- durante el recital del Indio Solari en Olavarría se suman a una larga lista de incidentes y víctimas en la carrera como músico del ex líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.

Es difícil explicar el fenómeno de la masividad de Carlos Alberto Solari -y de la fidelidad que le muestra su público- en pocas líneas. En el 2015 se editó "Fuimos reyes", una biografía de los periodistas Mariano del Mazo y Pablo Perantuono que intenta desmenuzar las razones que llevaron a los Redondos -primero-, y al Indio -después-, a ser el acto más peligroso -primero- y convocante -después- de la Argentina.

La respuesta más sencilla es que la música de Solari y Beilinson le habló a un público históricamente marginado, en una época en la que los jóvenes estaban más alienados que nunca antes. Eso es sólo la punta del iceberg, pero alcanza para comprender el estatus místico que el cantante tiene hoy, y el porqué de la confusión entre conexión y comunión que llevó a la gente a bautizar a sus recitales como "misas".

Redondos masivos

Redondos river

Los Redondos alcanzaron la masividad en los 90, y desde un primer momento su idiosincrasia les trajo problemas para manejar su éxito. A pesar de que su público se había multiplicado exponencialmente, Carmen Castro -La Negra Poli, la tercera pata del grupo- nunca quiso resignar la organización, y manejó de manera "artesanal" los cada vez más concurridos toques. De los bares pasaron a los teatros, de los teatros a Obras, de Obras a las canchas de Huracán, Racing y hasta el Monumental. Después llegó el trágico show en el Olímpico de Córdoba, y ahí pararon por la abrupta -aunque anunciada- separación del grupo.

De esa época quedaron numerosas historias de violencia: los fans aprovechaban los recitales para dejar salir toda la frustración que tenían dentro, y la policía reprimía con tácticas que estaban en la línea de la ilegalidad, línea que a veces traspasaban. El caso paradigmático fue el de Walter Bulacio, un chico de 17 años que murió luego de que la policía se lo llevara detenido de la puerta de Obras. Incidentes en River, que fueron endilgados a un problema de barrabravas, terminaron con varios heridos y otro muerto. Un joven murió cuando iba a ver a la banda de Solari y Beilinson a Villa María, cuando cayó de un vagón de tren. En el '99 otro fan murió baleado, horas antes de un recital en Mar del Plata. En el estadio Olímpico de Córdoba, durante el 2001, un fan cayó al foso, y murió por el golpe.

El trío Solari-Beilinson-Castro, cuentan Mazo y Perantuono, hizo lo posible por frenar la crispación antes de sus recitales, pero nada pareció funcionar. De esa época surgió la idea de tocar en localidades alejadas para bajar el nivel de conflictividad y el contacto con la policía. Pocas veces, como en el caso de River, se delegó la organización a empresas especializadas en el rubro.

El Indio y la multitud

Indio Solari en Mendoza

Si los Redondos llegaron a ser masivos, el Indio Solari alcanzó un estatus que ningún otro artista tuvo dentro de la Argentina. Sus primeros shows como solista rondaban los 30 mil espectadores, pero con el paso de los años, y su reticencia a tocar demasiadas veces en un mismo año, la asistencia comenzó a aumentar hasta alcanzar niveles nunca antes vistos.

En esta nueva etapa también había problemas, pero no tenían el impacto de la época ricotera. Las "bandas" llegaban de a miles a las diferentes localilades, ya sea Salta, La Plata, Tandil, y hasta San Martín, en Mendoza, pero eran otros tiempos. La policía parecía haber entendido que la violencia sólo desencadenaba más violencia, por lo que, salvo casos puntuales como algunos saqueos o peleas menores, casi no tenían interacción con el público. La organización de los toques, ahora a cargo de los hermanos Marcos y Matías Peuscovich, se hacía cargo de la seguridad dentro de los diferentes predios, que a partir de su segundo toque en Tandil -en noviembre del 2010, y que convocó a 80 mil personas- necesitaron cada vez ser más grandes.

Los mendocinos tuvimos la oportunidad de ver los problemas de organización las dos veces que pasó por San Martín: en setiembre del 2013 llevó a 150 mil personas, y en diciembre del 2014 fueron cerca de 200 mil. Lo menos importante fueron los problemas de sonido. Lo más importante era que se evidenció que la organización no podía contener de ninguna manera a tanta gente.

Decenas de miles de personas llegaban al lugar del show sin entrada, y no quedaba otra opción más que abrir las puertas para que pasen.

Allí comenzaron las dudas serias a cerca de la organización de los shows. ¿Qué hacer con los recitales de Solari? Los problemas con el sonido mejoraron, pero los predios continuaban mostrando deficiencias. Lugares demasiado alejados, en los que, si llovía, se formaba barro y se transformaban en una temible pista de patinaje, en la que cualquiera podía morir aplastado.

Algunos fans de la primera hora se quejaban. "¿Le sigue importando el público al Indio?". Los precios de las entradas, más y más caros, sugerían que desde la organización buscaban que los que pagaban "subsidiaran" a los miles que iban "de arriba".

El Indio, desde su época de Los Redondos, sabe que el mal menor es tocar para gente que no pagó la entrada, y evitar así disturbios más graves. En Olavarría tuvo que tomar una decisión, o seguir tocando, o frenar y dejar que las huestes ricoteras se descargaran de otro modo. Hizo lo que ya había hecho, por ejemplo, en River.

Olavarría tiene, además del sabor amargo de la tragedia, gusto a despedida.

Ya no hay lugar en Argentina que contenga al Indio y a sus fans, y no hay forma de garantizar la seguridad de la gente que viaja y de la gente que vive en los pueblos en los que toca. Todavía falta un proceso -judicial y social- en el que se buscarán culpables. Las miradas apuntarán a Solari, a la gente, al Estado y al fanatismo. La realidad es que el cóctel molotov que acompañaba al Indio a todos lados ya existía hace décadas, si lo de anoche no pasó antes fue, irónicamente, un golpe de suerte.

Opiniones (8)
18 de enero de 2018 | 03:42
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18 de enero de 2018 | 03:42
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  1. Cómo funcionan las cosas en estos recitales, lo único que puede salvar a los jóvenes es el Parkinson!!
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  2. Me gusta el indio, tiene su historia,...no hace falta multiplicar para saber q gana mucha plata.... de ultima la hace cantando....su arte.... tenes en menor escala varios politicos y empleados del estado q ni cantan para ganarse el sueldo. Hay un problema de organización. En Vorterix un peridis y a dijo q el organizador le paso el dato de q las entradas nunca se agotaban.... si se axababan imprime mas.... ahi esta el error en el control y nuevamente el estado llego tarde
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  3. Se acuerdan como lo puteaban a Cornejo (entonces Intendente de Godoy Cruz) cuando no permitió un recital del Indio en el Hipódromo por razones de Seguridad? Evidentemente hay gente que veía lo que podía pasar y sí hizo algo al respecto. Después están el Intendente de Olavarría, la Productora y el mismo Indio, que canta "lujo es vulgaridad" pero recauda 180.000.000 de pesos y viaja en avión privado...
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  4. 170.000 a 800 por cabeza da 136.000.000, si lo pasamos a dolar da aproximadamente cerca de 9 palos verdes!!!!!!!!!, un verdadero nac%pop, como la YEGUA.....................
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  5. Como te has llenado de guita Solari.......
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  6. Fbustos: Los medios no generar opiniones salvo que seas medio nabo, parecido a varios de ustedes fieles feligreses que defienden a capa y espada a un tipo el cual ni los registra.
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  7. He ido a ver muchos recitales, al indio dos veces, y aunque el que nunca fue crea que es un desastre, adentro no se percibe. Obviamente en 300 mil personas puede haber algún disturbio. Una desgracia lo de las dos personas muertas. Pero claramente hoy los noticieros no tenían que poner al aire. He escuchado a cada idiota opinando que dan ganas de vomitar. Dejen en paz a la gente, dejen de sembrar discordia permanente y de generar en la opinión lo que a uds se les ocurre o les hace tener más encendido.
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  8. No me gusta para nada la música y lo que dice transmitir. Sin embargo es formidable lo que este hombre genera. Meter 170 mil personas en un descampado es meter a todo San Rafael en una lata de sardinas. A quien se le ocurre que eso no es una bomba?no hay organización que contenga eso, sólo el orden que inspiraria tener al Ejército custodiando. Deberían prohibirlo.
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