opinión

Nuestros árboles, patrimonio común y garantes de la vida en el Siglo XXII

Nuestros árboles, patrimonio común y garantes de la vida en el Siglo XXII

 La ola de calor, los días asfixiantes, especialmente cuando una serie larga muestra los promedios año tras año de implacable ascenso de la temperatura, constituyen inocultables señales de que algo pasa con el clima, o sea, nuestro medio ambiente.

Días pasados la revista Global Environmental Change, publicó una investigación de un calificado equipo de científicos (David Ellison, Cindy E. Morris et alt.) sobre la importancia de la trilogía bosques-árboles-agua. El núcleo central del trabajo revela la interacción entre los bosques, el agua y la energía que promueven las bases para el almacenamiento de carbono, contribuyendo a la refrigeración de la superficie terrestre y la distribución de los recursos hídricos.

"Los efectos de la cobertura arbórea sobre el clima a escala local, regional y continental ofrecen beneficios que exigen un reconocimiento más amplio", advierten los científicos (www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0959378017300134) Un trabajo consistente que vale para los especialistas, pero también dispara inquietudes para los hoy sufrientes del cambio climático y, especialmente, para los más jóvenes.

Es lamentable el panorama de algunas regiones del país (para no hablar del Amazonas), cuando vemos la extinción progresiva del bosque nativo. Córdoba es un doloroso ejemplo. Entre incendios, casuales o intencionales, y desmontes, de acuerdo a un estudio realizado en 2009, quedaban solamente 600 mil hectáreas de los 12 millones de hectáreas que registraba el bosque nativo. Esto en el llano, sin contar la depredación en el sistema de las sierras. Y esta desaparición de millones de árboles - muchos varias veces centenarios - no pasó en un Siglo sino en unos pocos años. El relevamiento satelital realizado por una reconocida ONG, que observó mensualmente todos los desmontes realizados en el territorio del Gran Chaco Americano, que comprende Argentina, Bolivia y Paraguay, la provincia de Córdoba exhibió un triste récord. Durante 2012 perdió más de una hectárea por hora de su bosque nativo. El precio que pagamos y que pagarán las futuras generaciones será sin duda muy alto, no compensado por las toneladas de soja de las que se beneficiaron muy pocos.

En Piedra Blanca, cerquita de Merlo (San Luis), en el solar que perteneció a la familia del notable poeta puntano Antonio Esteban Agüero, está desde hace más de 800 años, el algarrobo abuelo. Agüero le dedicó un poema maravilloso, por la forma y su contenido.

"Hace mil años la paloma trajo

tu menuda simiente por el aire

y la sembró donde Tú estás ahora

sosteniendo la Luz en tu ramaje

y la Sombra también cuando la noche

en larga lluvia de luceros cae".

Se trata de un árbol insolente, desafiante, un náufrago, un sobreviviente del exterminio que se sometió a los de su especie. También advertimos en el poema de Agüero un manifiesto sobre el cuidado de nuestros bienes comunes.

Mendoza, a diferencia de otras ciudades, tempranamente se preocupó en arbolar sus calles y caminos. Fue una gran batalla contra el desierto. Tal vez estaba en el ADN de sus originales pobladores que trazaron un rumbo y en la perseverancia de las generaciones que los siguieron con esmero. Plantas autóctonas más las que fueron aportando los inmigrantes, canales de riego, acequias.

El poeta peruano Juan Parra del Riego, pasó por Mendoza hace casi un siglo. Escribió luego en la revista Caras y Caretas: "si esta ciudad no fuera famosa por su historia, le bastaría su arboleda para serlo".

En 1918, a poco de asumir José Néstor Lencinas la gobernación de Mendoza, un correligionario le propuso un candidato como responsable para la poda de los árboles de la ciudad. "No, la poda es algo muy importante", le dijo rechazando el ofrecimiento. Lencinas sabía de qué se trataba. Designó para la tarea al Dr. Julián Barraquero, erudito representante de la Generación del 80, que había sido varias veces ministro, profesor del Colegio Nacional, uno de los inspiradores de nuestra Constitución y siempre periodista. Esa generación tenía una mirada larga en el tiempo. Como la de Sarmiento, que plantaba árboles donde podía (el Tigre es un legado de su obsesión): por ello recomendó al Ing. Miguel Pougét para que viniese a Mendoza a practicar sus conocimientos agrícolas en la inolvidable Quinta Agronómica.

Volviendo a la investigación mencionada, no se habla allí sólo de proteger a los árboles, sino de considerarlos dentro de la planificación, cosa que parece no hacerse ni siquiera en los estudios ambientales. O sea, los árboles nos ayudan más de lo que hasta ahora pensábamos.

De acuerdo al trabajo un solo árbol, usando la energía solar, puede escurrir cientos de litros de agua por día, es decir generar una potencia equivalente a 70 KW/h por cada 100 litros transpirados. Equivalente a la alimentación de dos aires acondicionados con capacidad para refrigerar dos casas. Los árboles, con raíces profundas, pueden mantener su función refrigerante incluso durante las olas de calor de larga duración, aseguran. Calles y carreteras bien arboladas, expansión de los espacios verdes en los conglomerados urbanos, contribuyen entonces a disminuir el consumo de energías contaminantes y a una vida más sana. Recordarlo cuando nos proponen la mega minería y fracking como progreso.

En efecto, si unimos la experiencia de disfrutar de la sombra de un árbol frondoso al trabajo científico citado, el principal mandato de los gobernantes y legisladores tendría que ser, además de respetar la ley y propender al bien común de toda la sociedad (no del propio como se ha interpretado más de una vez), defender el agua y nuestros árboles. Son parte esencial de nuestros bienes comunes desde hace siglos. 

Claves: árboles
Opiniones (3)
20 de enero de 2018 | 07:21
4
ERROR
20 de enero de 2018 | 07:21
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. Acá, "cambian" los gobiernos, pero no" Cambia" la mirada de respeto por los árboles, a pesar, de que algunos políticos, se han amontonados en un proyecto, que le llaman "cambiemos.", y ahora quieren entregar el agua de nuestros glaciares, a otros, que se hacen llamar empresarios, cuando todos sabemos adonde va a parar lo que produce la megaminería.
    3
  2. OJO, OBSEVEN: CADA VEZ QUE SE INICIA UN EMPRENDIMIENTO COMERCIAL DE EMBERGADURA, EN LOS ALREDEDORES SOLO REPONEN PALMERITAS, PORQUE QUEDAN BIEN, PERO DE VOLVER A PLANTAR ARBOLES QUE ALGUN DIA SERAN FRONDOSOS Y QUE DEN MUCHA SOMBRA ... CERO !! PARA MUESTRA: SAN JOSE, GUAYMALLEN, PASCUAL TOSO AL LLEGAR A COSTANERA, VEREDA SUR .....
    2
  3. Llevo plantados 21 árboles, mi humilde colaboración..
    1
En Imágenes
El ciclón que congela a los Estados Unidos
4 de Enero de 2018
El ciclón que congela a los Estados Unidos