opinión

Sobre péndulos y género

Sobre péndulos y género

Soy uno de esos varones que acompaña habitualmente los reclamos del género femenino. Acompaño, como el resto de los varones de este grupo, con las limitaciones que nos da el hecho de no ser mujeres, con las limitaciones de quien nunca sufrió lo que sufrieron y sufren ellas. Pero aun así, dentro de mis limitaciones de varón, acompaño y soy parte.

Y es desde ese lugar que pretendo compartir algunos miedos, después de leer en redes sociales, en la prensa y hasta en charlas personales con personas de distintos puntos de vista, el camino pendular que me parece van tomando las reivindicaciones de género.

Porque nuestra sociedad, en muchísimas ocasiones, reacciona pendularmente: o te elije a un presidente que puede no gustarle, pero que prefiere para oponerse a otro, o te pide mano dura y cuando se abusa de un detenido que resultó ser inocente, pide garantías. Y así vamos, de una punta a la otra del péndulo: no nos gusta ese dirigente que acabamos de elegir y pedimos por el anterior, no nos gustan las garantías y volvemos a pedir la mano dura.

Pero en las reivindicaciones de género, después de miles de años de que el péndulo ha estado parado del lado de los varones, miles de años en los que como género hemos abusado de la otra mitad de la humanidad de distintas formas y con diferentes matices, preferiría que las justas reivindicaciones de los últimos años no pendularan, que no se perdieran por pretender que la sociedad cambie de la noche a la mañana.

Hace unos días leí, en este mismo medio de prensa, un efecto colateral del caso del fiscal que enfrenta su destitución por no apresar a un padre acusado, y cuya no detención culminó con la muerte de la víctima en manos del abusador. Al parecer, desde entonces, la justicia ante la duda ha mandado a prisión a muchísimos más denunciados por violencia de género, lo que ha generado un par de centenares de detenidos que, en algunos casos podrán ser peligrosos para la víctima, en otros no, y en otros son simplemente inocentes acusados injustamente. Pero... ¿quién se arriesga a perder sus fueros por un violento que actúe contra su denunciante? Pareciera, en cada vez más casos, ser preferible dejar detenidos a inocentes y a violentos por acusaciones excarcelables, que correr el riesgo de ser destituido en el corto plazo.

Algunos sectores de la sociedad, tal vez de mentes más amplias que el conjunto de nosotros, nos podrían estar llevando a un sitio en el que el péndulo pegue la vuelta. He leído en algunas redes sociales, además de barbaridades de todo tipo, algunos conceptos interesantes en relación al tema de la visibilidad o no de los pechos femeninos, el famoso tetazo. La pregunta es, en un país en el que está penado (y concuerdo con la pena) que un hombre toque el pecho de una mujer, pero no a la inversa, ¿es aceptable tratar de igualar la visibilidad de las tetas, en ambos géneros? Es una pregunta para la que no tengo respuesta contundente; pero me parece que pretender cambiar de la noche a la mañana conceptos arraigados en la sociedad, erróneos tal vez pero arraigados, puede terminar por ser contraproducente en el conteo final de triunfos y derrotas de la lucha por la igualdad de géneros.

Me parece, por el bien de las mujeres abusadas, que debemos avanzar con más cuidado. Les pedimos que denuncien a sus parejas violentas, pero no les enseñamos a protegerse de ellas una vez que la denuncia está hecha y tienen que volver a convivir con él.

Mis planteos, reitero, los hago desde la ignorancia del varón, del que ni sufrió ni sufre abusos de género. Acepto opiniones en contrario. Y no creo que estos miedos impliquen ir más lento con los reclamos de género. Lo que creo que debemos hacer, es avanzar más ampliamente, no solamente con el problema visible, sino atendiendo a la mayor cantidad de implicancias colaterales que este tema genera.

Como siempre, y con la vergüenza que me produce ser parte de la mitad de la raza humana que ha abusado de sus seres queridos (aunque sea inocente en lo personal, me siento corresponsable del colectivo de los varones, del que formo parte), planteo estas inquietudes, esperando puedan servir para ayudar a evitar futuras injusticias. Debemos avanzar, como sociedad, juntos, mujeres y varones, hacia una humanidad para todos. Y todas.



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16 de diciembre de 2017 | 12:10
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16 de diciembre de 2017 | 12:10
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    Leopardo al acecho
    7 de Diciembre de 2017
    Leopardo al acecho