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Los carteles de la UNCuyo

Los carteles de la UNCuyo

 Circulo cotidianamente por la Av. Champagnat, y, por lo tanto, no puedo menos que observar, sorprendido y alarmado a la vez, sendos carteles gigantes de propaganda en pro de la Universidad Nacional de Cuyo, a cuya comunidad pertenezco desde hace sesenta años.

Los carteles rezan, respectivamente, "Ser de la de Cuyo es para toda la vida" y "Unidiversidad" con una dirección web para ingresar a tan "novedoso" ámbito.

Carteles uncuyo

Analicemos el primero de ellos, que adolece de una obviedad lamentable. Evidentemente, el trabajar o estudiar en un ámbito educacional, independientemente de la calidad, duración y tipo de actividad desarrollada, deja, necesariamente, una impronta mayor o menor, imposible de borrar, aun cuando, voluntariamente o no, quede sumergida en las tinieblas del olvido. De hecho, no es de ninguna manera patrimonio exclusivo de la Universidad Nacional de Cuyo, ni de ningún establecimiento laboral o educativo. Estoy absolutamente seguro que, trabajadores, docentes y estudiantes de las demás universidades privadas o estatales de Mendoza han de experimentar exactamente lo mismo.

Leyendo entre líneas, capacidad que se adquiere con muchos años de lectura, y en especial cuando de propaganda se trata, creo advertir en la expresión de marras, la presencia subliminal del concepto de pertenencia. Pertenecer, sentirse parte de, implica orgullo y amor legítimos y requiere como condición "sine qua non", el haber tenido éxito en la tarea realizada. Si mi interpretación es correcta, no veo la necesidad del ostentoso y caro cartel.

Soy un orgulloso miembro de la comunidad universitaria de la UNC, en cuya Facultad de Ciencias Médicas me formé y luego como docente, ascendí, peldaño a peldaño, desde ayudante alumno hasta profesor asociado. Fui alumno de brillantes profesionales que me entregaron sin mezquindad alguna toda su sapiencia.

Estudié en la UNC por la sencilla razón de que ya, en aquellos lejanos años sesenta, era prestigiosa. Sin propaganda alguna, se sabía que impartía enseñanza de primer nivel. Por razones familiares, hubiera podido estudiar en Córdoba o Buenos Aires; eran facultades más antiguas, pero no mejores.

Como egresado, tuve oportunidad de trabajar en y/o visitar centros médicos extranjeros de primer nivel internacional, y comprobar que mi nivel académico era perfectamente comparable al de aquellos. Hoy, después de diez años como jubilado, sigo sintiéndome tan "de la de Cuyo" como cuando estaba en plena actividad. Estoy seguro que, cuando llegue Melpómene, uno de mis últimos adioses será para mi Universidad. No necesito cartelería callejera para sentirme parte de mi querida UNC.

Analicemos ahora el segundo y aún más lamentable cartel. En él, lo primero que llama la atención, supongo que es la intención del diseñador, es la foto y/o dibujo, da igual, de un ridículo individuo con bigote decimonónico y raídos pantalones vaqueros característicos de la cultura norteamericana. Tal imagen da lugar a numerosas interpretaciones que escapan al objetivo de esta nota, pero ninguna de ellas, en mi opinión, es favorable.

Obviemos la figura y centrémonos en el novedoso vocablo Unidiversidad. A todas luces un neologismo, por cuanto no figura en ninguno de los diccionarios de la lengua, incluida Real Academia, que he consultado. Los neologismos son ciertamente útiles, tengo algunos de mi propia factura, cuando dan identidad lingüística a cualquier cosa que carece de un nombre propio adecuado. Muy frecuente en el vocabulario científico, por la sencilla razón de la incesante producción de dispositivos nuevos a los que de alguna manera hay que denominar, pero no así en materias humanísticas, donde casi siempre ya existe el vocablo adecuado para expresar una idea, aunque ésta sea novedosa.

Lo preocupante de este neologismo, tanto más cuando ha sido acuñado en el ámbito universitario, es su tautología. El concepto de Universal, del que toman su nombre los establecimientos educativos universitarios en todo el mundo, implica necesariamente la diversidad étnica e ideológica. De lo contrario dejarían de extenderse o pertenecer a todo el mundo, a todos los países y a todos los tiempos, como bien lo define la RAE.

Sin diversidad no hay universidad, y, además, el mundo es inconcebible. Precisamente cuando no se la respeta, es cuando aparecen los flagelos del odio, las guerras o los genocidios.

Pareciera, leyendo el cartel, que recién ahora se instaura la diversidad en nuestro ámbito universitario, lo cual no es cierto. Desde sus inicios por suerte y además, inevitablemente, se respetaron las diferencias ideológicas y físicas, e, incluso durante administraciones totalitarias, los fundamentalistas que las ejercieron no pudieron doblegar la fuerza arrolladora de las ideas.

Me pregunto: ¿merece, la diversidad, un cartel, cuando es, a todas luces, inevitable que se la respete, por cuanto de lo contrario perdería la calidad de universal?

La respuesta es obvia.

Finalizada esta rápida disección de la anatomía íntima de la cartelería, quiero llamar la atención sobre algo que, a mi juicio y entera responsabilidad, es mucho, pero mucho más grave: es que estos carteles son de propaganda.

La propaganda ("acción y efecto de dar a conocer algo con el fin de atraer adeptos o compradores"; RAE) está casi siempre vinculada a la actividad comercial, o a la difusión de ideologías. En ambos casos, todos lo sabemos, se procura destacar y magnificar las supuestas virtudes del objeto o la idea "benéfica" para el potencial cliente, pero ocultando arteramente los defectos o riesgos que necesariamente implican.

En la enorme mayoría de los casos, la propaganda tiene un trasfondo monetario indiscutible o bien aporta grano al propio molino del ideólogo que trata de conseguir adeptos.

He aquí la pregunta clave: necesita la UNC, universidad gratuita, hacer propaganda para alimentar su matrícula?

No es más lógico que el prestigio devenido de la calidad de sus docentes y egresados hablen por sí solos?

Se me ocurre una comparación astronómica para aclarar aún más la idea; en las noches despejadas de nuestro precioso cielo mendocino, la luna, en su fase llena, nos maravilla con su luz, de una belleza que no requiere carteles. Sin embargo no brilla con luz propia, simplemente refleja la que emite nuestra estrella, el sol, con una potencia prodigiosa y luego de recorrer millones de kilómetros.

Como la Luna, ninguna universidad brilla con luz propia, , sino reflejando la que emiten los cerebros de su comunidad, los aportes de sus investigadores y la integración con la comunidad que la sostiene.

Existe un interesante ranking mundial de calidad, comparando el número de premios nobeles obtenidos por los egresados, en relación a la cantidad de alumnos. Así, al tope se encuentra La Escuela Normal Superior de París con 13.5 premios cada 10.000 alumnos, ingresan solo 200 por año sometidos a los más rigurosos exámenes de ingreso de toda Francia. Le siguen el Instituto Tecnológico de California con 6.7 y Harvard con 3.2. El número de postulantes supera por mucho los cupos de admisión, y, por cierto, no necesitan hacer propaganda, por ejemplo, al Master de Administración de Negocios de Harvard, entran solo el 4.2% de los candidatos.

Es la merecida fama y no la propaganda el atractivo que los moviliza.

Nuestra Universidad Nacional es muy buena, pero dista de ser perfecta. Nunca lo será porque el hombre es imperfecto, pero siempre será perfectible.

Por todo lo anterior, con el respeto que su trayectoria y su actual investidura merecen, pero con la libertad de expresión que mi Constitución me garantiza como ciudadano argentino, es que me permito dirigirme al Sr. Rector, Ing. Daniel Pizzi para rogarle no haga propaganda, sino que concentre sus esfuerzos en mejorar los niveles, en aumentar los lúmenes con que nuestra casa de estudios brilla, en fin, en intentar ser los mejores.

Estoy seguro que esa es su intención, y, si en algo pudiese colaborar, no vacile en contar conmigo, sin títulos ni remuneración, porque soy de la de Cuyo.

Mendoza, febrero 2017

Profesor Médico Jubilado

Eduardo Atilio Da Viá

DNI 6890012

Opiniones (9)
19 de noviembre de 2017 | 12:16
10
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19 de noviembre de 2017 | 12:16
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  1. Si...lamentable....leí el comentario de la situación laboral y los contratos precarios...yo en mi caso....16 años de trabajo en esta Universidad con contrato y hace como dos años pedí mi paso a planta amparado por las leyes laborares,sindicato, abogados.....y nada....luego de mi invento que determinó encontrar el origen de las deformaciones en la Odontología(esto previene gran cantidad de enfermedades)...y luego, comencé a tener graves problemas...problemas denunciados y jamás investigados...me cortaron horas como apareció en varios medios periodísticos, me apretaron y me dejaron sin trabajo....se sabe que mi invento fué utilizado en la Facultad de Odontología en época electoral pero resulta que no se nombraban, ya que estas personas le cambiaron el nombre y le agregaron cosas que yo les había dicho bajo certificado de confidencialidad...querían hacer pasar el proyecto como propio para obtener subsidios, entregar una investigación no propia para dar doctorados, etc...osea manipular a los alumnos con los ingresos y alcances que producía una investigación...Yo fui alejado de mi puesto de trabajo....y todavía nada comienza y mis pedidos de mejorar la salud, fué utilizado por unos pocos para beneficio propio y ahora esta facultad, tiene restricción, pero se utiliza como proyecto interno y cambiando el origen de su creador a los alumnos que no saben que el mayor invento de la odontoligia, proviene de un mendocino.....quién está detrás de esto nadie lo sabe pero se intuye....debe ser alguien que apadrine al Rector para lograr tanta inmunidad....padrino que se haya visto beneficiado con estos subsidios de alguna forma....saludos...profesor Roberto Francisco. López Guzmán...les dejo mi nombre para que alguien se comunique o lea mi caso que fué de publico conocimiento....nadie hizo nada....y para terminar,agradezco a los medios y a este en particular de permitir la libertad de expresión..
    9
  2. No podía ser de otra manera el tema de tanta propaganda, y con eso, tapamos cosas pésimas que pasan puertas adentro, como esconder la mugre debajo de la alfombra... Tengo amigos profesionales trabajando en la UNCuyo (en sus medios de comunicación, prensa TV etc.) y es increìble el estado de precarizaciòn laboral a que los someten, con contratos basura, y siempre amenazando con echarlos a la calle y dejarlos sin empleo, gobierno tras gobierno, y muy especialmente en la actual "gestión". Se la pasan hablando de la dignidad del trabajo, y el Estado (en este caso, la Univ. de Cuyo), es el primer negrero de sus empleados. Pero claro, es mucho más importante el 'marketing' que un par de "cráneos" de ahí adentro elucubran armando cartelitos y mostrando toda la fachada bonita, espejitos de colores para tapar el DESASTRE que están haciendo. Un crimen, con el orgullo que siempre fue para nosotros los mendocinos nuestra UNCuyo, cómo la están destruyendo usándola para fines electoralistas y de favores políticos.
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  3. Me pareció interesante la nota. Soy el profesor Roberto Francisco López , el inventor mendocino que patentó en soledad el primer detector de deformaciones de la odontología, siendo técnico dental...quizás ya me recuerdan algunos...y otros no...y les recuerdo que ya no trabajo más en esta prestigiosa institución por defender los derechos de mi invención y que que nunca comenzaron las investigaciones del caso...quizás estos temas y otros en donde algunos directivos ensuciaron el nombre de esta institución, es le motivo de tener que hacer propagandas.....recuerden mi caso....no tengan tan mala memoria....yo ayudé a esta institución y recibí dos avales académicos por cambiar parte de la nueva teoría...clubes de futbol ponen banderas con mi nombre....y los implicados...siguen cobrando sus sueldos...investiguen que sucedio con los subsidios de mi investigación...gracias
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  4. Cada vez que paso por esa calle y veo el cartel en cuestión, se me infla el pecho de orgullo y repito: "¡Gracias!". Me parece un excelente anuncio y es algo que sólo un egresado de la UNCuyo -con una mirada positiva- puede entender. Ser de la UNCuyo es para siempre, y mejorar el nivel educativo depende de todos, no sólo del Rector. El cartel me lo recuerda día a día :) ¡Vamos por más, querida Universidad! Estoy para ayudarte.
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  5. Excelente reflexión. Hace varios años que la UNCuyo se dedica a la propaganda y a hacerle sentir a los alumnos que si no pertenecen a esa casa de estudio no existen, y como dice esta nota la calidad educativa (innegable) no es así como se demuestra.
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  6. Silvi0070 no tengo ningún problema en explicarte todo lo que hace y a lo que se dedica mi suegro aún después de jubilado . Te puedo asegurar que no está para nada al pedo . Ese sería el estado que en tu entorno te enseñaron tiene que estar un jubilado , pero este no es el caso . Y a parte cada uno piensa lo que se le canta sin distinción de edad ... O caso los jubilados no pueden opinar ??? Muy mal educado tu comentario. Te deseo que seas una eterna persona joven !!! Por que según vos cuando te jubiles perdés la posibilidad de opinar y hablar. Aprendamos a respetar otras opiniones , somos todos distintos , gracias a Dios . Saludos.
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  7. Un lujo la nota, felicitaciones al Dr. Y, aunque me imagino que no hace falta que se lo comente, no le de pelota a personajes como "silvi0070". Es muy posible que no pertenezca a la UNCuyo u a otra gran institución. Gracias
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  8. muy buena opinión la de este jubilado!
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  9. Prototipo de hombre al pedo, lo que denota que su estado jubilatorio no le da gran satisfacción.
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