opinión

Apegos, relaciones adhesivas

Se trata de una condición que hace que algunas personas se "enganchen" obsesiva, adictiva y patológicamente a algo.

Apegos, relaciones adhesivas

Por: Carina Saracco y Mauricio Girolamo

Licenciados en Psicología

Carina Saracco | Facebook

Mauri Girolamo | Facebook

En comparación con otras especies, el cachorro humano es una de las criaturas más indefensas al nacer, requiriendo que se ocupen de su asistencia, alimentación, protección, vestimenta y acondicionamiento de la temperatura, entre otras acciones imprescindibles para la supervivencia.

Esta condición hace que se establezca desde recién nacido, y por un lapso altamente considerable de tiempo, un lazo o "relación de apego" con sus cuidadores primarios, que sellará de manera histórica, un vínculo único con quienes sostuvieron su vida. Este "apego" se considera extremadamente necesario, y la dependencia hacia estos seres protectores de su integridad y bienestar, una necesidad. Esta fusión, simbiosis o "pegoteo", repercutirá mucho más allá del mero hecho de haber sido alimentado, cuidado o protegido de posibles riesgos. Avanza sobre una necesidad vital, que es literalmente emocional. Demostrado está que por más alimentado que esté un bebé, si no es acunado, abrazado, mecido y contactado piel con piel, no podría continuar saludablemente con su vida. Ese "alimento emocional" que consiste en ser mirado, tocado, mimado, susurrado y amado, da la construcción y sustento necesarios para el crecimiento.

De esta manera evolucionará desde la dependencia total, hacia la independencia adulta, atravesando estadios intermedios; mientras se va resolviendo gradual y progresivamente el "destete", la distancia saludable y el desarrollo de una vida "desapegada" y auto sustentada. Podríamos decir, que ese sería el camino ideal para moverse al ritmo de la vida,en perfecta armonía. Pero no siempre este camino se transita tan linealmente. Una vez ya parados en la vida adulta, podemos darnos cuenta que se establecen vínculos que, en nombre del amor, del cariño o del interés, tienen toda la característica de ser relaciones que poseen niveles de dependencia enormes.

El apego, también llamado "dependencia emocional", se trata de una condición que hace que algunas personas se "enganchen" obsesiva, adictiva y patológicamente a algo. Se puede estar apegado a una persona, un objeto o una actividad, a la fama, la estética, el poder, el trabajo, la aprobación externa, la tecnología (videojuegos, redes sociales). Es decir que pensar en relaciones o vínculos donde prima el apego, es pensar en que la felicidad, el bienestar y la satisfacción, están sujetos a la existencia o cercanía de ese ser, objeto o condición. Despertando al mismo tiempo, el miedo a perderlo o dejar de "poseerlo".

Pero que la felicidad dependa de una situación, un objeto u otra persona, es haber hipotecado el dominio de nuestro bienestar. Es atarlo a la presencia de algo o alguien. Lo cual es, en todos los casos, un engaño a sí mismo y una estafa a nuestro ser.

Autores de la talla de Walter Riso aseveran que, cuando algo o alguien se transforman en imprescindible, necesarios, imperiosos, determinante para el bienestar psicológico o emocional, es la condición para aferrarse a ello con toda la fuerza posible. Llegando a creer que no podemos vivir con su ausencia. Pagando el precio de ningunearse a sí mismo, sin la posibilidad de mirar hacia dentro. Una ilusión, una fantasía, un engaño de creer que eso que está afuera, es lo que me proveerá de manera permanente y única, de placer, seguridad y autorrealización.

Debemos aprender a ser autónomos dentro de todas nuestras relaciones, y respetar el espacio personal de cada uno, basado en la confianza de poder diferenciar el "yo" del "nosotros", para lograr mayor nivel de independencia, basada en una buena autoestima, sin temer a la soledad, sintiendo seguridad en nosotros mismos. Muchas veces el miedo paralizante de creer que la otra persona se irá y nos abandonará, llevándose todo lo que soy, constituye la trampa de quedarse dentro de relaciones patológicas, en forma "incondicional", que no es otra cosa que sumirse, someterse y ponerse a los pies del otro, dejándonos paralizados a la hora de poner límites, condiciones, reglas, acuerdos claros y explícitos que permitan una relación sana, al mismo nivel y "a la par".

La palabra desapego puede confundir, no se trata de falta de interés, tampoco significa "enfriar" las relaciones, sino de vivir el riesgo normal de desconocer el futuro, sin pensar qué haré si ello dejase de estar en mi vida. "Dejar ir" es la clave, no es fácil, no es simple porque duele, pero nos invita a fluir, vivir en el presente, disfrutar de la incertidumbre y entender que si depender me hace sufrir,"es necesario sufrir para dejar de sufrir";como una forma paradójica de resolver el desapego. Un dolor que empieza y termina. Pero "dejar ir" no significa desvincularse, sino animarse a vivir con espacio y distancia, sin ataduras; con decisión propia; sin miedos paralizantes, subyugantes, aterradores o inhibidores. Nadie ni nada debería ocupar todo nuestro ser, ni toda nuestra mente, porque si esto sucede no queda lugar para nosotros. El desapego no es desamor,es independencia, no es que no se deba poseer nada, sino que nada debería poseernos.El desapego sienta sus bases en la auto confianza, en nuestras potencialidades; mientras que el apego se basa en el miedo a la pérdida y la inseguridad.

Bajo ciertas condiciones, amar a alguien, hacer alguna actividad, usar la tecnología, disfrutar de la estética o del trabajo; son aspectos absolutamente agradables, sublimes y algunos trascendentes. La manera en que nos contactamos con esto, es lo que hará que sea un "depender" o un disfrutar de las mismas. Trascender en la vida, tiene que ver con dejar un legado, una herencia, una huella o una marca. Y consumar tales logros implica desarrollar vínculos, estar conectados, establecer lazos.Para que estos sean perdurables y sanos en el tiempo, implica compromiso con flexibilidad. Amor con confianza. Compañía con respeto. Compartir con tolerancia. Cercanía con libertad. Aspectos tales como la flexibilidad, la confianza, el respeto, la tolerancia y libertad, sólo son posibles desde el "desapego". En vínculos que tienen mucho para dar y poco para controlar. Mucho para sentir y nada para manipular. Mucho para disfrutar, sin necesidad de atar; comprendiendo que vale la pena el precio de soltar, reconociendo que el desapego es la única materia prima que nos dará la posible construcción de un auténtico bienestar personal, interno, individual y único, que no admite representantes, pero que nos regocija en el hecho de poder compartirlo con los demás.

Opiniones (1)
19 de noviembre de 2017 | 08:36
2
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19 de noviembre de 2017 | 08:36
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. ME ENCANTÓ. La mejor nota que he leído en este diario. ??????
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