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Cabezas, 20 años presente

Cabezas, 20 años presente

 Hace 20 años, el 25 de enero de 1997, una noticia conmocionó el mundillo periodístico y torció el derrotero político argentino de ese momento. José Luis Cabezas, un ascendente reportero gráfico que trabajaba en la revista Noticias había sido hallado asesinado e incinerado en la cava de Pinamar por la que pasaba habitualmente el gobernador bonaerense, Eduardo Duhalde, para ir a sus excursiones de pesca. Un mensaje mafioso del poder de turno que cambió todo el tablero del poder.

La disputa por el poder entre el entonces presidente Carlos Menem y su ex aliado Duhalde se había centrado en la figura del poderoso empresario Alfredo Yabrán, un hombre vinculado al poder que había forjado un imperio con el negocio de postal y que tenía muchos políticos y jueces tan amigos como el dinero permite tener.

"El poder es tener impunidad", llegó a decir en un sincericidio Yabrán en una entrevista que dio cuando, muy a su pesar, el asesinato de Cabezas lo transformó en una persona pública. En ese momento, todavía, el hombre que también había dicho que tomarle una foto era como pegarle un tiro, tenía el respaldo de la administración Menem.

Con ese respaldo siguió confrontando por la hegemonía del sistema postal contra adversarios poderosos, como la estadounidense Federal Express, y también utilizó sus contactos para embarrar todo lo posible la investigación del asesinato de Cabezas, un karma que lo acompañó hasta el final.

Cuando presionado por la situación en general y por Estados Unidos en particular, Menem le quitó el respaldo a Yabrán le quedaron pocas opciones, tan pocas que terminó huyendo y volándose la cabeza de un escopetazo en mayo de 1998.

Vale y se recomienda leer el libro "Cabezas: Un periodista. Un crimen. Un país", que publicó por estos días Gabriel Michi, compañero de José Luis Cabezas en aquella fatídica cobertura de enero de 1997 y, a la vez, quien bregó durante todos estos años junto a la familia del reportero gráfico para que el asesinato no quedara impune.

Michi redondea en este trabajo no sólo la reconstrucción de los hechos, tantas veces difundidas, sino que hace también el seguimiento de la causa y de las empresas del Grupo Yabrán durante estos 20 años y hasta el presente, donde siguen interactuando en la sociedad.

El vigésimo aniversario, como no podía se de otro modo, vino acompañado con noticias difíciles de digerir. El último 3 de enero el ex policía bonaerense Gustavo Prellezo, condenado a reclusión perpetua por el asesinato del fotógrafo fue beneficiado con la libertad condicional por orden de la Cámara de Apelaciones y Garantías de Dolores. 

Para los camaristas, Prellezo, quien gozaba de arresto domiciliario desde 2010, cumplió con todos los requisitos para obtener la libertad condicional aunque la condena en su contra aún no esté firme, a raíz de un recurso interpuesto por la defensa.

Este fallo, más allá de que se atenga a derecho, es la frutilla del postre en una causa en la que ninguno de los asesinos cumplió por completo la pena que se les impuso y están libres, como recordó la hermana de José Luis, Gladys Cabezas, quien se declaró "lastimada" y "enojada" con la Justicia.

Previo a esta noticia, Michi dialogó con este cronista y destacó lo que había significado el asesinato de Cabezas para el periodismo y la política de Argentina. "Fue una bisagra. José Luis fue el único caso desde la restauración democrática en que un periodista es asesinado por hacer su trabajo. Y si no hubo más fue por la gran reacción de todo el gremio de prensa, de los reporteros gráficos, que convirtieron a Cabezas en un ícono, en un ejemplo de lo que no debe volver a pasar".

En los últimos días de 2016, durante la presentación del libro de Michi que se hizo en el Salón de los Pasos Perdidos del Congreso de la Nación, uno de los panelistas destacó que el caso de Cabezas fue único en la Argentina y lo comparó con lo que ocurre en otros países de la región, donde las víctimas por ejercer el periodismo se cuentan por decenas cada año.

En México, por ejemplo, entre enero y septiembre hubo diez periodistas asesinados y otros 88 fueron agredidos. El promedio es de uno asesinato cada 30 días, un record en el sexenio del presidente Enrique Peña Nieto, según datos de la organización Artículo 19.

La ONG internacional Reporteros sin Fronteras tiene un registro menor en México, contabilizá sólo 3 periodistas asesinados en 2016, 4 en Brasil y 1 en Colombia y Guatemala, entre otros países.

No se trata de una pulseada, 1 o 10 asesinados por contar lo que pasa es una tragedia. Por eso, el "Cabezas-Presente" que resuena desde hace 20 años en los actos del gremio de prensa es, además de una reivindicación personal, un grito para no perder la memoria de lo que pasó, una forma de que no vuelva a pasar.


- Daniel Casas es periodista. Columnista en Ideas y Protagonistas, que podés repasar haciendo clic aquí.

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