opinión

Insistamos: ¡No, ningún pibe nace chorro!

Y ninguno se vuelve chorro sin la participación de la sociedad que integra. Encarcelar menores será como "regalar" la posibilidad de cursado de un máster en malas artes.

Hablaré de lo que conozco: hace unos 25 años que trabajo en las cárceles de Mendoza y confieso haber visto de todo: la maravilla y las miserias. El asombro y la espectacularidad, con el tiempo, se corren a un segundo plano, sin embargo, la empatía y la conmiseración también. Allí, en las cárceles, lo único que no ingresa es la hipocresía, sencillamente porque todo es cierto y posible. Desde la misma cantidad de años, hago periodismo en los barrios, las villas y los cordones urbanos. He visto y oído de todo también. Las crónicas, con los años, te llevan necesariamente a la toma de postura, a la generación de algún tipo de actitud ante la vida: no se puede observar con complacencia la feroz condena de ser pobre y permanecer intacto, aunque también es cierto que el tiempo te fabrica cierto escudo, cuya dureza es forjada con la madera de cierta indolencia, para mantenerte a salvo y poder seguir prestando ese servicio social, que es el periodismo.

Así, en ambos escenarios, he conocido a niños que se hicieron grandes y jamás pudieron torcer su sino trágico para el que fueron (mal) educados: ser nadies, vivir y crecer corridos fuera del sistema -en algunos casos sin haber prácticamente estado en el sistema- e ir acumulando las cicatrices de los fracasos que los hicieron quienes son: fracaso de la familia, fracaso de la cuadra, fracaso del barrio, de la escuela, del centro de salud, del municipio, de los gobiernos provincial y nacional, de sí mismos ante sí mismos... En fin: fracasos que los llevaron irremediablemente a ser institucionalizados en espacios de encierro: los patronatos, la "cárcel de menores" y, finalmente, los distintos penales, espacios de los que las personas no salen dignificadas.

Ya en estas instancias, mi trabajo en las cárceles me ha llevado a conocer, de una u otra manera, a miles y miles de presos. Todos ellos, todos, toditos ellos, son pobres. Y todos ellos abandonaron su educación pública en algún momento de sus vidas. Las estadística apoyan esta experiencia: el 99% de los presos mendocinos son pobres y el 96% abandonó la escuela -pública, por supuesto- en alguno de sus niveles educativos. Los presos no son nadie en la consideración social, no obstante, vuelve a cobrar enorme relevancia al salir en libertad, pues tienen la posibilidad de volver a ser culpables, al volver a delinquir. 

Con esta realidad social estamos lidiando en las cárceles: con la de gente pobre, fuera del sistema, sin educación, sin práctica de mayores hábitos saludables; gente que habita en espacios de hacinamiento, en los que -naturalmente- no quiere estar, pero debe estar, compartiendo algunos de los mejores años de su vida con gente con la que no quiere estar y cumpliendo, como bien marca la ley, y como corresponde, su debida condena por haber tomado malas decisiones que, de distinto modo, afectaron seriamente a terceros y, al final, a sí mismos y a sus familias. 

Ahora, presenciamos el nuevo embate de un gobierno de turno por bajar la edad de imputabilidad a menores. Como siempre, se trata, claramente, de un parche que no sujeta el desafío radical de la problemática de la seguridad en tu casa, en el barrio, en Mendoza, en Argentina y en el mundo: la construcción de ciudadanía a partir de la participación social, la generación de un concepto de seguridad que no pase por los albedríos contrapuestos de las manos duras y las blandas, ni por la "venta" de mayor seguridad con el argumento -escasamente efectivo, para los receptores- del aumento de la condena o la exhibición de móviles policiales, ni por la represión como prueba de eficacia y hasta de moral ni por la criminalización solapada de la pobreza como malabar para el solaz de la mass-media ni por la exclusión social, a través del arrojo de la basura de los "distintos", bajo la alfombra.

En tanto, es claro, buena parte de la audiencia se manifiesta a favor de bajar la edad de imputabilidad, a través de los medios masivos (que usualmente construyen realidad a partir del paladar de la mass-media) y buena parte de la audiencia, en la actualidad, a través de las redes sociales y los medios alternativos, que suelen reflejar lo que los masivos no, se manifiesta en contra. Unos gritan "¡cárcel a los delincuentes de 14 años!" y otros gritan "ningún pibe nace chorro".

En tanto, no hay mayor impacto en los barrios, las villas y las cárceles de ninguno de los dos labios de la mentada "grieta". Unos -por "fachos", "conservadores" o "gorilas"- y otros -por "zurditos", "progresistas" o "derechos humanos"- se pronuncian desde sus púlpitos y nada (o casi nada, si se prefiere) de esos discursos llega a tener impacto en los sectores populares, la carne del cañón de la pena punitiva. 

Y los gobiernos y los jueces, actúan según sus paladares, según a quiénes estén más dispuestos a oír o representar y se van haciendo eco de esos discursos privilegiados y oscila la jurisprudencia y la ejecución de las penas sin que se advierta ningún atisbo de política con el transcurso de las décadas.

El resultado final no está a la vista, pero -valga la paradoja- es evidente: cada día hay más gente en nuestras atiborradas cárceles y el servicio penitenciario -me consta, lo vivo desde adentro- hace lo que puede para contener la marea de incesante de ingresos de excluidos y muchos jamás incluidos, culpables de sus actos, inocentes de los nuestros, que van a ocupar esos rígidos espacios en los que, claramente, no abunda la inversión ni la esperanza. Y afuera, en tantos, todos y cada uno de nosotros somos testigos -directos o indirectos- de diversos episodios de inseguridad, no exentos de crueldad ni de respeto por la vida. 

Ahora, ¿es una solución ante este devastador panorama bajar la edad de imputabilidad?

Pues, no; claramente, no, porque es verdad: ningún pibe nace chorro y ninguno se vuelve chorro sin el movimiento de condena y alejamiento previo de esto que somos, como sociedad. Y meterlo en cana será como "regalarle" la posibilidad de cursado de un máster en malas artes, que completará con nuestra exclusión de su absoluta vida de toda posibilidad de retorno al buen rumbo, un buen rumbo en el que, por cierto, abundan los malos ejemplos, jamás condenados. 

¿Hay solución a la problemática de la seguridad sin que nos involucremos, poniendo todos nuestros afanes en manos de jueces y funcionarios? Pues, no; claramente, no: las urbes son entramados complejos, pero pueden cambiarse, si cambiamos, si apostamos por mejores distribuciones, mayores educaciones y reconocimiento del distinto como propio. 

Una vez me lo dijo una mujer que cumple una larga condena: "Si no cambiamos, si no cambia cada uno, no va a cambiar nada; tenemos que volvernos todos otra clase de personas". Baja la edad de imputabilidad no servirá para darnos cuenta de que, o trabajamos para salvarnos todos o casi todos, o no se salva nadie. 

Ulises Naranjo

Opiniones (41)
17 de enero de 2018 | 00:39
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17 de enero de 2018 | 00:39
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  1. Por cada niño que eligio la delincuencia hay otro que aun el igual condicion de pobreza y necesidad se sacrifico, estudio, trabaja y vive de decentemente. Entiendo que concentrar los recursos solo en ayudar a quien erro el camino le quita merito e impulso a todos los que silenciosamente hacen lo correcto a diario. A esos Ulises no los ve, ni los defiende con tanto enfasis, pero deberian contar con mayor apoyo. Con respecto a la edad hagamos una modificaciin de la ley y que sus padres respondan legalmente por sus actos, deban trabajar gratis para las victimas hasta resarcir el daño o algo similar y alli veremos una disminucion real del uso de menores para delitos no?, porque ahora se han tornado en una herramienta de los mayores para no exponerse a las penas
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  2. Una frase atribuida a Napoleón decía, que la EDUCACIÓN DE UN NIÑO, COMIENZA VEINTE AÑOS ANTES, CON LA EDUCACIÓN DE SUS PADRES. Si nosotros tomamos esto como un parámetro, nos damos cuenta que desde el 10 de diciembre de 1983, en adelante, hemos destruido la educación publica, convertimos a los maestros en trabajadores de la educación, como padres tomamos la escuela como deposito de niños mientras hacemos otras cosas, y nos desentendemos de los contenidos incluso que le son proporcionados, solo nos interesa que apruebe. Si a esto le sumamos un entorno social en el cual el Estado solo da planes para fomentar la vagancia, no como una ayuda coyuntural, y bueno ahí tenemos en primer lugar el caldo de cultivo para la conquista del dinero fácil y rápido que da el delito. Desprecio y desapego a la vida como bien mas preciado, tanto la de uno como la del prójimo. De ahí se nutre el narcotraficante para reclutar sus soldaditos. Por otra parte al delito organizado se les abrió las puertas, ya que des hace mas de treinta años no existe una política de seguridad seria, es mas no existe política de seguridad ni de defensa. Esta fue sustituida por un gobierno paralelo que marca la agenda que es la política de derechos humanos. Que los gobiernos le temen, ya que no quieren aparecer como políticamente incorrectos. Estamos en el horno, y acudimos a soluciones simplistas, demagogias y que impactan en la opinión publica dividiéndola entre los que si y los que no. De todas formas el régimen penal de menores y adolescentes hay que revisarlo, los tiempos cambian, el estado psicosocial actual no es el mismo de hace cuarenta años, por lo consiguiente la legislación debe ir reflejando la necesidad de una sociedad que esta jaqueada por varios factores y este el de la delincuencia en general y la provocada por menores en particular es una de ellas.
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  3. No hay nada más aburrido que leer comentarios cortos que sólo denotan la falta de comprensión y de respeto de quién lo escribe. Podría terminar la opinión con una agresión irónica pero es justamente lo que se debate acá que no le hace falta a la sociedad. Por lo menos acá podemos encontrar varios responsables de esta sociedad agresiva que nos toca compartir.
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  4. ¿¿¿Usted cree que a éstos les preguntaron la edad???? Ésta, es la única forma que entiendan. Diario La Nación: S.I.C.: "Tiroteo en el aeropuerto de Fort Lauderdale, EE.UU.: hay al menos 5 muertos. El autor de los disparos fue reducido; hay varias personas heridas." VIERNES 06 DE ENERO DE 2017 ? 15:35
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  5. Gracias Pedro, con su segundo comentario, corto, directo, simple y concreto, hizo caso a mi consejo. ¿Usted cree que una persona con conocimientos como usted, o yo, o muchos más, no sabemos decir no, a la inmediatez? ¡Por favor! Parece que no entendió cuando dije que amo la literatura y de ella me nutro; y que usted es libre de ser como quiera. ¿O usted es de la época de los libros informáticos o wikipedia? No responda como alguna gente de este medio... sea respetuoso, yo lo fui con usted.
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  6. Fuerabicho, un albañil no cobra dos pesos con cincuenta. Te rompen el ojete por cualquier pavada, y se la gastan en cigarrillos y gaseosa barata.
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  7. No hay nada más aburrido que leer opiniones que tienen 10000 palabras y no dicen nada. Vayan escriban un libro y por allí algún gil lo compra
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  8. Claro que ningún pibe nace chorro. Tampoco nace santo. Te pongo un ejemplo: Un chico de una villa, con padre albañil, ve que su viejo gana dos pesos con cincuenta por día, rompiéndose el lomo, y al otro lado de la calle en un bunker donde venden paco y otros rubros ve a otro pibe que a los catorce años ya anda con zapatillas de marca, calzado con una 9 mm, y auto. ¿que cuenta saca? Ahora vamos a otro caso, un pibe de familia de clase alta, donde juegan al rugby, y tienen tres autos, y ve al padre estafar a todo el que hace un trato con él, ¿que cuenta saca?. Siempre el ambiente colabora, pero la decisión de agarrar el lado oscuro es personal, porque conozco pibes criados enfrente del bunker, que hoy son enfermeros, o laburantes porque así se los indicó la conciencia y la gente de su casa, y pibes de catorce años que juegan al rugby y se falopean con lo que encuentran y terminan dándole un tiro a su amigo. Naranjo, lo que vale es la conciencia de cada uno y el que se zarpa, tiene que ir adentro por el bien de los que no se zarpan.
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  9. iigbg Estimada, si ud. se dejó ganar por el sistema, la culpa no es mía. Uno de los males derivados de la falta de una educación de calidad, es justamente no leer. A mi no me preocupa en absoluto el largo de mis escritos, porque si sigo su consejo nunca más leería un libro porque es muy extenso. Cada cual se toma su tiempo para expresar lo que quiere o piensa, así que su referencia a la época mediática que vivimos no me afecta. Saludos
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  10. Es duro este tema amigo Ulises, donde vos y yo nacimos en el Tossi, fue forjado por gente de trabajo como tu viejo y el mio, la generalidad toda gente de trabajo, podemos decir que vos y yo somo la primera generación del Tossi, donde ir al colegio, jugar a la pelota y bañarnos en el canal Jarillal era parte importante de nuestro diario vivir. Me case y me retire unos 10 años de nuestro barrio pero no tanto, del barrio gas me corrieron 3 delincuentes de entre 14 y 17 años que cobarde mente asaltaron, golpearon y amenazaron de muerte a mi esposa hace unos 15 años atrás. Me vi obligado a dejar la casa que me costo un Perú construir y tuve que alquilar y bueno volví a mi viejo amor el Tossi. Con dolor, mucho dolor observo como la segunda generación jóvenes de entre 20 y 30 años, trasnochan y amanecen borrachos y drogados en la esquina que quieras, esos jóvenes se han procreado y ya esta entre nosotros la tercera generación, chicos de 17 a 11 ó 12 años. No digo que todos están mal encaminados, pero si gran parte, no hay respeto por nada ni por nadie, fuman porros y se emborrachan a la vuelta de sus casas y los padres, ni enterados. Es cierto que hay una relajación y una desidia que da asco, y hablamos de ausencia del estado, pero que podemos esperar si enfrente a casa hay una familia conformada por 11 personas, hijos de 3 ó 4 padres diferentes, chicas menores de edad embarazadas y nadie labura, nadie labura en esa casa, se roban la luz, es gas, el agua y viven de planes sociales. Estamos fregados hermano, en las épocas que corren hay niños que no saben para que se utilizan el inodoro y el lava manos. de no creer. Abrazo
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