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Un año que acabó con algunos "dioses" del deporte

El columnista analiza las “bombas” que dejó el 2015 en deportes.

Un año que acabó con algunos dioses del deporte

Escribimos en un bar del puerto de Hobart, capital de Tasmania, donde esperamos la llegada de los primeros veleros de la famosa regata transoceánica Sídney-Hobart, que este año ha sido de las más agitadas y tormentosas, forzando el retiro de 32 yates de un total de 108.

Durante la espera, punteada por noticias de timones rotos, velas desgarradas, piernas quebradas y mástiles desgajados, nos entretenemos confeccionando una lista de las grandes calamidades del deporte internacional en este tormentoso 2015, tan agitado como el Pacífico Sur.

Hay pocas ciudades más australes que Hobart: Punta Arenas y Ushuaia, para apuntar dos. Tasmania es esa isla que parece muy chiquita en el mapa del Pacífico, debido a que sobre ella está la abrumadora presencia de Australia, casi 8 millones de km2 que se hacen sentir en todo sentido.

No somos aficionados al velerismo, de modo que no esperen que hayamos venido a Tasmania sólo para presenciar la llegada de unos veleros más o menos averiados. En realidad, venimos para conocer el Mona (Museum of Old and New Art), un museo revolucionario que está cambiando la forma en que se muestra el arte al público.

(Pero ese debería ser el tema de otro artículo en otro espacio de BBC Mundo. Por ahora baste decir que el museo es obra de un matemático excéntrico que se hizo multimillonario jugando contra la banca en casinos.)

Si nos acompañan unos minutos más, les contaremos algunas características del deporte en Australia, uno de los países más "extraños" desde el punto de vista latinoamericano.

Pero ahora vamos con la lista de las caídas y calamidades más estrepitosas del año.

La más gorda, según algunos, fue la suspensión, primero, y después la expulsión del deporte por un lapso de ocho años, de Sepp Blatter y Michel Platini, por entonces presidentes de la FIFA y la UEFA respectivamente.

Blatter es el personaje que urdió el sistema de prebendas, canonjías y territorios liberados que enriqueció a los caciques locales de la organización deportiva más importante y vasta del mundo.

A fondo: escándalo por corrupción en la FIFA

Platini, sin participar directamente en esa operación de omertá cuasi mafiosa que mantuvo a Blatter en el poder, votó a favor de otorgar a Qatar el mundial de 2022, un disparate organizativo, poco después de una reunión con el presidente de Francia y un jeque qatarí que tiene inversiones en Francia.

(Entre ellas el Paris Saint Germain y la cadena de televisión que transmite el campeonato francés.)

Después (aunque muchos dirán que es todavía más memorable) está la crisis en la burocracia internacional del atletismo, que ha desacreditado al expresidente de la IAAF y está cuestionando la actuación del nuevo presidente, el británico Sebastian Coe, que durante muchos años fue representante a sueldo de Nike, sin privarse, al parecer, de abogar por decisiones que favorecerían a esa empresa comercial.

La crisis de credibilidad y corrupción del atletismo podría tener, según denuncias fundamentadas, alcances mucho más vastos que las maquinaciones para favorecer a atletas rusos en un programa de dopaje asistido por las autoridades deportivas ese país.

En el ambiente del atletismo corren rumores similares a los que precedieron el descrédito del ciclismo, representado entonces por el gran héroe impoluto Lance Armstrong.

El escándalo de corrupción y dopaje del atletismo en Rusia que salpica hasta al gobierno de Putin

Esto podría convertirse en algo peor que lo del fútbol, en vísperas de los Juegos Olímpicos de Río.

En este panorama, ya fuera de los temores de corrupción, quedan las decepcionantes campañas de entrenadores legendarios en el ámbito del fútbol, en particular José Mourinho, Louis Van Gaal y Rafael Benítez.

Los tropiezos de los dos últimos entran dentro de los parámetros normales del deporte: un entrenador nuevo llega a un club, trata de reorganizar las cosas, no puede controlar las variantes y el plantel se le va de las manos.

Lo de Mourinho es más desconcertante, tanto, que algunos críticos han señalado que en la lista de supuestos "errores" del entrenador esta temporada, figuran casos "extremos", como la disputa con la médica Eva Carneiro, que emponzoñó la atmósfera en el vestuario de una forma gratuita.

¿Mourinho "trabajó" para fracasar? Este es el interrogante cínico (personalmente no lo creemos, él es demasiado orgulloso) ante la posibilidad de que reemplace a Van Gaal en el club de sus sueños, el Man United, o el Madrid, del que fue marginado por una rebelión de jugadores... Otra más.

Eva Carneiro, la médica del Chelsea que sacó de quicio a Mourinho

Y volviendo al deporte australiano, festejamos la Navidad en el estadio de cricket de Melbourne, con una comida deliciosa en el célebre Long Room.

Nos explicaron que el estadio tiene una capacidad de 100.000 espectadores, algo inaudito en el cricket inglés, por ejemplo. El famoso "ground" de Lords, en Londres, cerca de donde vivimos, no pasa de una capacidad de 28.000.

El 26 de diciembre, Boxing Day, un día importante para la práctica del deporte en el mundo "anglo", el gran atractivo en Melbourne fue un partido en ese estadio entre los equipos de críquet de Australia y las Indias Occidentales (selección formada por jugadores nacidos en isla del Caribe), al que mi consuegra llevó a mi yerno... Pero no a mí.

Esto muestra hasta qué punto es diferente la afición deportiva de los australianos. El fútbol "nuestro", el soccer, también tiene muchos seguidores, pero en su mayoría se trata de aficionados de colectividades como la italiana, la griega, que llevan el fútbol en la sangre.

Dentro de unos días, si el calor lo permite (es agobiante) comenzará el Abierto de Tenis de Australia, en el estadio Rod Laver, a pocos metros del estadio de críquet. Esta es otra de las grandes ocasiones en la isla continente.

En realidad, son tantos los estadios deportivos concentrados en la zona céntrica de Melbourne que nos llama la atención: no recordamos haber visto algo así en otra ciudad del mundo.

La afición, u obsesión deportiva de los australianos es legendaria; debemos incluir el tenis, la natación, las carreras de caballos, el fútbol con "reglas australianas", el rugby (en sus variantes "union" y "league")...

De béisbol no hemos visto ni oído nada.

El fútbol australiano, o de "reglas australianas" es algo muy especial.

Copiamos de Wikipedia: "Los jugadores pueden hacer avanzar la pelota utilizando cualquier parte del cuerpo, mediante pase con pie o mano o por carrera con el balón. Es un deporte rápido ya que la pelota está en juego en todo momento, salvo cuando el árbitro pita un tiro libre o la bola se sale del campo. Este deporte destaca también por su juego físico y de contacto, en el que se permite placar al rival para detener sus posibilidades de ataque."

En fin, todo muy diferente.

Ah. No llegan todavía los yates. Y mi editor está esperando el artículo en Londres. Ya es de noche. La noche del lunes en Hobart, Tasmania, Australia.

Me voy a dormir.

* Sigue a Raúl Fain Binda en Twitter a través del @BlogDeLalo 

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