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España: Guía esencial para el pacto

El análisis del politólogo Pablo Simón, de Politikon.es.

España: Guía esencial para el pacto

1. La hoja de ruta

Tras las Elecciones Generales del día 20 de diciembre, se activa el procedimiento para arrancar la XI Legislatura, una de las más fragmentadas de nuestra historia reciente.

El día 13 de enero se constituyen las Cortes Generales, y a continuación se escogerá al presidente del Congreso y la mesa. Será la primera prueba de la capacidad negociadora de los partidos españoles. Tras esto, corresponde al Rey Felipe VI, como Jefe de Estado, iniciar una ronda de contactos con los líderes de los partidos electos.

No existe un plazo tasado, pero en algún momento le corresponderá al Rey proponer un candidato a Presidente. Tal vez este vacío legal sea aprovechado para dar más espacio para la negociación y se demore en el tiempo. Podemos tener gobierno en funciones sine die.

En todo caso, designado el candidato, el formateur, (encargado de formar una mayoría), procederá a exponer ante el Congreso su programa de gobierno y pasará a solicitar la confianza de la Cámara. Si obtiene la mayoría absoluta – un escenario que ya está descartado – será investido. En caso contrario, se realizará la votación de nuevo en 48 horas bastando la mayoría simple – más votos a favor que en contra.

En caso de que tampoco logre superar dicho trámite, le corresponde de nuevo al Rey iniciar el proceso de consulta con los partidos para proponer al mismo o a un nuevo candidato a Presidente. Tras dos meses desde la primera votación, si ningún candidato obtiene la confianza del Congreso, se disuelven la Cámaras y se va a nuevas elecciones.

Ahora mismo lo más probable es que el Rey designe a Mariano Rajoy como formateuren primer lugar – no sabemos en qué momento tras el 13 de enero, pero así respeta la costumbre. Si el PSOE confirma que no se abstiene, el Partido Popular fracasará en la investidura de mayoría simple y el Rey deberá dar un nuevo encargo, que presumiblemente recaerá sobre Pedro Sánchez. Si tampoco lograse la mayoría, complicado que no vayamos a nuevas elecciones.

2. El tipo de gobierno y el tipo de pactos

Merece la pena aclarar algunos conceptos básicos para que no haya más confusión de la necesaria. Un gobierno de coalición es aquel que se integra con carteras de diferentes partidos, y este escenario parece descartado. Ciudadanos y Podemos han dicho que no entrarán en un gobierno que no encabecen. El PSOE parece haber descartado lo mismo. En todo caso, salvo que se desdigan y opten por la gran coalición, una de PP-Cs o PSOE-POD no sería una “coalición mínima ganadora” por no llegar solas a los 176 escaños.

Por lo tanto, de haberlo, nos abocamos a un gobierno de minoría monocolor. Como hemos comentado en otras ocasiones, estos son los más inestables bien porque terminan cayendo o bien porque evolucionan a uno de coalición.

Descartada la pretensión de carteras ministeriales de los socios de gobierno delformateur, la negociación se basa en el objetivo exclusivo de la obtención de objetivos programáticos. Ahora bien, la negociación es un proceso en el que intervienen al mismo tiempo su cálculo de los rendimientos electorales futuros (¿Cómo se tomará la decisión la organización? ¿Y los votantes?) y los acuerdos en múltiples niveles(Gobernamos juntos o separados en municipios o comunidades?)

A partir de estos elementos los partidos negocian tanto públicamente como privadamente, todo mediado por algo tan fundamental como las relaciones personales entre los líderes, y jugando sus cartas como en una partida de mus, con órdagos y amagos, antes de cerrar cualquier acuerdo.

Por último, importante aclarar que no es lo mismo un pacto de investidura – que se limita a la abstención o voto favorable de un candidato para que haya gobierno – a uno de legislatura – en el que hay un compromiso estable para gobernar sobre la base de un programa. Parece más probable lo primero que lo segundo.

Si en España echa a andar un gobierno en un plazo determinado, no podría haber disolución de las Cortes hasta que hubiera pasado un año desde la anterior, el 26 de octubre de 2016

3. Los cálculos estratégicos

En primer lugar hay que aclarar que en el proceso de negociación no todos los actores son homogéneos. Mientras que en el Partido Popular o Ciudadanos esto parece así (163 escaños), no lo es tanto en el bloque PSOE-Podemos-UP (161 escaños). El PSOE tiene divisiones internas respecto a qué estrategia es la preferible, si intentar la formación de alternativas o incluso dejar gobernar a Rajoy.

En el caso de Podemos, recordemos que habrá grupos parlamentarios independientes para Mareas, Compromís y En Comú Podem. Mientras que Compromís gobierna con el PSPV, quizá facilitando el acuerdo, en Cataluña la agenda política y la correlación de fuerzas es bien diferente. Unidad Popular es menos probable que bloquee la alternancia.

En segundo lugar, hay que ver los cálculos inter-temporales de los actores, y a quién puede beneficiar un adelanto como potencial engrasante del acuerdo. Es posible que para Ciudadanos un adelanto sea algo inconveniente. Dado que ha tomado mucho voto del Partido Popular, un discurso de inestabilidad puede hacerle daño – aunque si se presenta de nuevo Mariano Rajoy está por ver.

En el caso de Podemos, si su objetivo principal es hacer el sorpasso por la izquierda al PSOE y no tanto influir en el gobierno con políticas concretas, tiene buenas razones para poner condiciones inasumibles e ir a nuevas elecciones. Todo lo que ayude a empujar al PSOE hacia el PP será bueno para ellos. Mientras, el PSOE tiene que optar entre el mal electoral menor (intentar encabezar un gobierno inestable) o mayor (apoyar desde fuera al PP). Su única oportunidad puede ser intentar visibilizar a Podemos como el actor que ha vetado el cambio de izquierdas con condiciones inasumibles cara a las próximas elecciones.

Por lo tanto, la negociación va a ser compleja e interesante. No olvidemos que unas nuevas elecciones podrían cambiar las cosas. En 2012 las hubo en Grecia y la cosa se tradujo en un incremento del partido ganador (Nea Demokratia) y un crecimiento de Syriza. Parece que tanto al Partido Popular como a Podemos podría beneficiarles una reedición de las elecciones, pero todo dependerá del clima político con el que evolucionen las negociaciones.

El multipartidismo es esto. Bienvenidos a Dinamarca. 

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