opinión

Villancicos y "huillansikus"

La Navidad del Che Guevara.

Villancicos y huillansikus

Antepongo al villancico catoliquero y colonial la gracia del huillansiku, bolivianismo hecho del quechua huillay (avisar, anunciar, comunicar) y siku, el instrumento de viento que el castellano llama zampoña. Huillansiku significará, entonces, el anuncio con música del advenimiento del hombre nuevo que postuló el Che Guevara en sus escritos, el ser solidario que debe nacernos cada día frente al individualismo capitalista, mezquino y atarantador.

El huillansiku será festivo y promisorio, alejado del marasmo clerical y claudicante que conmemora, sin querer queriendo, el nacimiento de un niño que morirá fatalmente en una cruz a manos del imperialismo romano, porque así está escrito. Ese flagelo se repite desde hace 2014 años.

Tendríamos que cantar huillansikus con la chispeante alegría de los chuquisaqueños en diciembre, cuando su gente joven zapatea con fineza de filigrana ante el niño Jesús, entonando coplas que aluden al clero entristecedor: “Que ayude el Manuelito/ de ocultas en su altar/ a robarle al obispo/ vino de celebrar”.

Es en aquel sur donde mejor se festeja la Pascua. Tierra de excelsos nacimientos, decía mi padre, chuquisaqueño orgullecido porque en su lar nació Bolivia. Florilegios del chuntunqui con los copleros y danzantes de Villa Serrano, Tarabuco, Zudáñez…

Sea la fiesta con charangos, armónicas y chullu-chullus, pero con más música de viento, porque, si como cuenta la Biblia el hombre nació de un soplido, hay que soplarle a la vida para que sea animada. Se debe darle aliento con tarkas, quenas, pinkillus, erqes, julajulas, tokoros, sankas, toyos, lichimayus, etceterapia. Vayan, pues, algunas coplas para las wawas bolivianas y que los huillansikuris les soplen su ajayu musical:

Erq'es, tarkas y chokelas/ que suenen bonito en Sí/ para despejar los lloros/ del chiquito guaraní.// Se acercan los lichimayus/ desparramando su son/ leche y queso son regalos/ para el niño sirionó.// Zampoñaris de Italaque/ toquen en clave de Sol/ y que el Manuelito yuki/ no sepa lo que es dolor//.

¿Por qué solo nacen niños?/ dijo el pájaro moré/ si merecen más cariños/ las niñas yuracarés.// Cuando nace una pelada/ pandina nace la luz/ su familia la consagra/ al día del patujú.// La esperanza es en Bolivia/ el nacimiento mayor/ cantando el alma se alivia/ con huillansikus de amor.

Cantemos los huillansikus/ chullu-chullus al compás,/ que se cumplan los deseos/ de pan escuelas y paz.// Nos dejó escrito un lorito/ en una hoja tropical/ que San José es de Chiquitos/ María, de Trinidad.// Con bombos y jula-julas/ los pastores bailarán/ dando vueltas por la cuna/ de la wawita chimán. El almapinkillu suena/ apoyado del tambor/ no vas a tener tristeza,/ aimarita soñador.// Felicidades, hermanos/ brindemos con sucumbé/ buena picana y chuflayes/ del mejor singani ¿o qué?

(*) Periodista. Publicada originalmente en el diario La Razón de Bolivia. 

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17 de agosto de 2017 | 15:53
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