Efecto "gato encerrado": ¿Los últimos días de Maduro?

La obtención de la mayoría de la Asamblea por parte de la oposición coloca al chavismo en posición de "gato encerrado".

Efecto gato encerrado: ¿Los últimos días de Maduro?

 El “mejor sistema electoral del mundo” –como le llama el gobierno de Nicolás Maduro al que rige en Venezuela- sufrió históricas demoras en dar el veredicto soberano de la ciudadanía. Recién el martes se confirmó lo que era una promesa de alegría y responsabilidad para los partidos de la oposición nucleados en la MUD y una amenaza para la continuidad del chavismo en el poder: el socialismo gobernante perdió el control de la Asamblea Nacional y los opositores tomarán el control con su mayoría absoluta.

Será en enero cuando asuman los nuevos diputados. Desde aquí hasta esa fecha, día por día, será encarnizada la presencia pública, en las calles y los medios, entre unos y otros. "Dios los agarre confesados en enero, porque se van a arrepentir", bramó este martes, ante la tumba de Hugo Chávez, una partidaria que cambió el llanto con el que llegó a la furia amenazante cuando salió del templo que guarda los restos de su líder.

"Las calles son nuestras, el poder es nuestro", repiten, desconfiando de la soberanía popular y quitándole fuerza a lo resuelto en la elección del domingo. Como en la Argentina, "la culpa es de los medios", "de Estados Unidos", "del demonio que son aquellos que no recuerdan de donde venimos", tales las frases que se escucharon alrededor de la última morada de Chávez, en el Cuartel de la Montaña. Sin una bajada de línea clara por la confusión reinante en el chavismo hoy, lo único que los une es la mirada soberbia que los ciega ante cualquier otro punto de vista, al que condenan.

La mayoría le permitirá a la oposición avanzar en el reemplazo de los diferentes poderes del estado, incluyendo la Presidencia, como asimismo convocar a una instancia constituyente que, dentro de un marco institucional –aunque forzado y conflictivo- puede ponerle fecha de vencimiento anticipado a la administración de Nicolás Maduro.

Ambos colectivos tienen discusiones internas de importancia en estos momentos. El “bolivarianismo del siglo XXI” sufre tensiones por la derrota: se reparten culpas internas y se discute a contrareloj la táctica y la estrategia a seguir. Unos querían tomar las calles esa misma noche del domingo y lo frenaron otros, ante masiva activación de los partidarios de la oposición que salieron del silencio y se movilizaron en cantidades inéditas hacia las urnas. Pero también puso un límite a la intención de “profundizar la revolución” otros dos motivos, por lo menos: su propio discurso en torno a que “si no hay elecciones programadas, las inventamos”, dándose un lustre democratista a través de una maquinaria electoral sin freno que no pueden ser ellos quienes la suspendan; y la presencia de observadores internacionales distribuidos en el territorio nacional que son una voz de advertencia ante el mundo, si es que quieren optar por la siempre posible opción del “autogolpe”. En Latinoamérica ya ha pasado y nada indica que los tiempos hayan permitido aumentar considerablemente la calidad de las democracias, sino en todo caso, lo que se ha logrado en las últimas décadas es potenciar los aparatos de triunfo. El Premio Nobel de la Paz y ex presidente de Costa Rica, Oscar Arias, lo ilustró así en diálogo con MDZ, días atrás: “Buscan la victoria, siempre y a cualquier costo, prefieren la victoria a la democracia”.

El panorama de Venezuela se volverá más complejo a partir de ahora. El PSUV está como “gato encerrado” y la reacción puede corresponderse a esa situación. La oposición tiene que resolver si profundiza su radicalización antichavista y resuelve sin ruido su intrincada discusión interna y ofrecer un plan que morigere la tensión y, si lo que quiere es que se vaya Maduro, piense en no repetir su manual de estilo de gobierno actuando con la misma prepotencia que criticó en los últimos 17 años.

Opiniones (7)
21 de agosto de 2017 | 11:54
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21 de agosto de 2017 | 11:54
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  1. eso es lo que quiseran ustedes, pero hay una diferencia, allá hay revolución ;)
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  2. Qué loquito el vago no? jajajaa!!!!
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  3. El infeliz maduro se va?????? biennnnnnn al manicomio por favor!!!! demente tarado e infantil viejo loco!!!!!
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  4. Cambia,todo cambia...
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  5. Las elecciones "democríticas" son el eufemismo, ya que democracia significaria, el gobierno del pueblo a traves de sus representantes y ni en Venezuela ni aquí termino siendo así, ni por las tapas, solo es una partidocracia, donde se gobierna a capricho y antojo de los partidos mayoritarios y su capacidad de negociación, reparto de prevendas, clientelismos y toda la bateria de artilugios que la "democracia" de mentira permite.- estimado darayaw, la "democracia" es un eufemismo en si mismo, no nos engañemos.- Solo el ojo avisor y el control de la civilidad, mantendrá a raya a los politqueros de todas las layas.- En lo particular, este gordo impresentable de Maduro, nunca fue mas que la acabada muestra de lo arriba expresado, idem la "colifa" berrinchera y malcriada, que tuvimos aqui de presidente.-
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  6. "Marco institucional –aunque forzado y conflictivo".. lindo eufemismo. No te olvides Gabriel que estamos hablando de un gobierno elegido democráticamente.
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  7. que se lleve al pajarito.....
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