opinión

Secretos de una obsesión: un nuevo plato sin aroma Campanella

Por encima de toda comparación que pueda trazarse con "El secreto de sus ojos", esta remake funciona como un considerable policial oscuro, que aún con sus fallas, ensaya una aguda mirada sobre el poder político y policial.

Secretos de una obsesión: un nuevo plato sin aroma Campanella

 El abordaje crítico de toda remake supone un inevitable ejercicio de comparación con la película original. En este caso, para todo espectador argentino, esa operación se amplifica si se tiene en cuenta que el material de base es nada más y nada menos que El secreto de sus ojos, uno de los films más exitosos de la historia de nuestro cine, cuyo vertiginoso ascenso fue coronado por un Oscar.

El mejor consejo a la hora de sentarse en una butaca es el de observar sin prejuicio. Es inútil enumerar aquí los puntos de contacto o las diferencias entre esta historia reescrita y dirigida por Billy Ray (guionista de Capitán Philips y Los juegos del hambre), y la aplaudida creación de Juan José Campanella. Con la paranoia americana post 11 de septiembre de 2001 como telón de fondo, Secretos de una obsesión se erige como un policial oscuro con algunos aciertos particularmente incómodos, en tiempos en que Hollywood no suele arriesgar cuestionamientos hacia el poder político y policial.

Secretos de una obsesión

Ray (Chiwetel Ejiofor) es un ex agente del FBI que ha vivido trece años suspendido entre la culpa y la obsesión de encontrar al asesino de Carolyn Cobb, la hija de Jess (Julia Roberts), quien fue su gran amiga y compañera de trabajo. El regreso de Ray a las oficinas de trabajo de su pasado supone también el reencuentro con la ahora fiscal Claire (Nicole Kidman), su amor fallido y sublimado. La reapertura del caso no sólo vuelve a poner el dolor de una pérdida en carne viva, sino que agrega un macabro entramado de traiciones y encubrimientos en medio del convulsionado escenario de la lucha anti terrorista.

El primer tramo de Secretos de una obsesión es un tanto desganado. Las idas y vueltas del relato entre 2002 y 2015 no aportan demasiado, los personajes se muestran sin mayores cambios en su comportamiento y el paso del tiempo ni siquiera es visible en su fisionomía, exceptuando el cambio de peinado de Nicole Kidman, los saltos cronológicos se dividen entre la confusión y el subrayado innecesario. Una vez que irrumpe en escena el presunto asesino, la película comienza a levantar intensidad y va por unas logradas vueltas de tuerca, que obviamente aquí no serán reveladas, anticipando solamente que esos giros no siempre se corresponden con las opciones que tomaba Campanella.

Secretos de una obsesiòn pelìcula

De antemano, uno de los puntos atractivos de Secretos de una obsesión radica en su casting. El elenco funciona como relojito, destacándose el desgarrador trabajo de Julia Roberts. Ejiofor y Kidman están bien, pero la química entre ellos no resulta creíble en ningún momento, y esta falta afecta a varias escenas clave de la película. Así y todo, no estamos ante una remake que deja gusto a poco. Su sabor amargo y su tono seco remiten a ese tipo de policiales escépticos que Hollywood transitó a comienzos de los '70, tiempos en que la industria se animaba a trazar una aguda mirada sobre las instituciones. Cada film tiene su atmósfera, Ray no es Campanella, y Campanella no es Ray. Podremos decir que tal o cual escena nos pareció más lograda en una versión o la otra, pero más allá del material de origen, la película es otra. Por lo que resulta injusto, y hasta caprichoso, cuestionarla simplemente porque no tiene el mismo aroma del plato de mamá. 

The secret in their eyes / Estados Unidos / 2015 / 111 minutos / Apta mayores de 13 años / Dirección: Billy Ray / Con: Chiwetel Ejiofor, Nicole Kidman, Julia Roberts, Dean Norris, Michael Kelly, Joe Cole.

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16 de diciembre de 2017 | 08:44
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    Leopardo al acecho
    7 de Diciembre de 2017
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