opinión

El Papa contra la cultura kleenex

"Las parroquias no han de cerrar sus puertas y sus oídos al grito de los pobres".

El Papa contra la cultura kleenex

En la Iglesia de Francisco, en la que los pobres tienen reservado los lugares privilegiados, no caben las discriminaciones. Para el Jesús de los Evangelios todos somos hermanos y, por lo tanto, iguales en dignidad. Por eso, el Papa ha proclamado, una vez más, desde una Casa de Caridad de Uganda, contra la cultura del descarte o la cultura kleenex del "usar y tirar".

Papa en kangemi

Desde la Casa de la Caridad de Nalukolongo, que acoge a enfermos del Sida, a niños rescatados de la esclavitud y a mujeres violadas y maltratadas, Francisco recordó a su Iglesia la primera ley "del discipulado". La ley que tienen que cumplir los que se dicen cristianos y pretenden ser discípulos de Cristo: la misericordia.

Esa ley exige una Iglesia con unas parroquias de puertas abiertas las 24 horas, como la del Padre Ángel en Madrid. Lo repite el papa una y otra vez: "Las parroquias no han de cerrar sus puertas y sus oídos al grito de los pobres".

Y ante ese grito, al Papa no le vale mirar para otro lado o la resignarse. "No podemos permanecer impasibles. Algo tiene que cambiar". Por eso, frente a la cultura kleenex Francisco ofrece la alternativa de la revolución del amor.

Pero un amor que no se quede en palabras o en frases huecas y vacías. Un amor contante y sonante. Un amor que demuestre con obras que, para los creyentes, "las personas cuentan más que las cosas y que lo que somos es más importante que lo que tenemos". Porque obras son amores.

Pero, ¿cómo se hace eso, padre?, le preguntaron por la mañana los jóvenes al Papa en Kampala. Y Francisco se viste el traje de profesor o, mejor dicho, de padre espiritual y, con suma delicadeza, explica la sabiduría decantada de un hijo de San Ignacio, que nunca tira la toalla.

"Siempre se puede. Nuestra vida es como una semilla. Para vivir hay que morir". Sólo así se pueden transformar los muros de la vida en "horizontes abiertos". Es la espiritualidad de un soldado de la Compañía, de un compañero de Jesús que, por vez primera en la Historia, se ha convertido en Papa, en el Papa de la primavera.


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19 de agosto de 2017 | 07:26
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