opinión

Un mundo hiperconectado

¿Qué es la internet de las cosas? ¿Qué significa en la vida real?

Un mundo hiperconectado

¿Qué es la internet de las cosas? ¿Qué significa en la vida real y por qué es importante? ¿Es segura? ¿Es incluso real?

La internet de las cosas (también conocida como IoT de Internet of Things) no es nueva. Las principales empresas de tecnología, y expertos, han estado discutiendo la idea desde hace décadas, de hecho, el primer tostador conectado a Internet se dio a conocer en una conferencia en el año 1989.

En su esencia, la IoT es simple: se trata de dispositivos conectados a través de Internet, con la capacidad de “hablar” o “entenderse” entre sí. El ejemplo más bobo es quizás el de la heladera inteligente: suponga que su heladera fuese capaz de avisarle cuando se queda sin leche enviándole mensajes de texto o pudiese detectar que esa misma leche ya está vencida.

¿Dónde es más común su uso actualmente?

Ya se está aplicando para miles de utilidades. Por ejemplo, los gobiernos que están preocupados con el uso eficiente de la energía, especialmente en EEUU y Europa, están exigiendo a los fabricantes de equipamiento de calefacción que incorporen facilidades que ahorren consumo energético, por ello, han incorporado funciones inteligentes que permiten encender la calefacción a distancia, establecer que baje la temperatura si es un día soleado o, incluso, apagarla cuando no hay nadie en casa, integradas a cámaras con sensores de movimiento o a la alarma de su casa.

Sin embargo, IoT es mucho más que casas inteligentes y electrodomésticos conectados. El concepto se amplía hasta incluir ciudades inteligentes, piense en las señales de tráfico conectadas que monitorean el uso de los servicios públicos, o contenedores de basura inteligentes que avisan al municipio cuando tiene que ser retirados y vaciados, también en las industrias, con sensores conectados para todo, desde el seguimiento de las piezas fabricadas a la vigilancia de cultivos.

Si bien hasta el momento, se estima que sólo un 1% de los dispositivos a nivel global están conectados entre sí, estos números irán creciendo drásticamente. Un dato que llama la atención es que las conexiones de IoT a través de celulares en América Latina crecerán un 25% en los próximos 5 años, y alcanzarán a 62 millones de conexiones para el año 2020. Otro dato interesante que aporta CISCO, dice que actualmente hay 13.000 millones de cosas conectadas pero que se espera que para el 2020 la cifra haya ascendido a 50.000 millones. Impresionante.

Porque nos importa esto? Una muy buena razón que fundamenta su uso es el inevitable cuidado de la energía que imperiosamente necesita el mundo, especialmente, en los países latinoamericanos donde las obras de infraestructura se encuentran algo atrasadas. Muchas áreas de la Internet de las cosas muestran beneficios y facilidades que ayudarán a los gobiernos a administrar la energía disponible de una manera mucho más eficiente.

¿Es seguro? ¿Puede la Internet de las cosas ser segura?

Todo lo nuevo, que no se encuentra en su plena madurez, tiene ventajas y también desventajas. La seguridad y la privacidad son los mayores retos de la IoT. Todos estos dispositivos y sistemas recogen una gran cantidad de datos personales de los ciudadanos – un medidor de luz inteligente sabe cuando estás en casa y los aparatos electrónicos que usas cuando estás allí – que son compartidos con otros dispositivos y almacenados en grandes bases de datos que están en poder de las empresas.

Los expertos en seguridad sostienen que aún no se invierte lo suficiente para desarrollar dispositivos de seguridad y privacidad en estas primeras etapas de la IoT, como prueba de ello, vemos a diario como se vulneran una serie de dispositivos, desde monitores de bebés a cámaras de vigilancia conectadas a Internet, o sistemas en teoría mucho más complejos como los sistemas de control de semáforos de una ciudad.

Como verán, estamos frente a una amplia variedad de dispositivos, provistos de funcionalidades para registrar todo lo que hacemos en la vida cotidiana y generar un flujo de información sobre nuestros hábitos y estilos de vida. En algún lugar remoto, son almacenados y eventualmente podrían ser utilizados por aplicaciones o terceros y, en muchos casos, compartidos sin que el usuario sea consciente de lo que está ocurriendo. Por eso, es prioritario que los fabricantes de dispositivos, dado que la cantidad de datos que se recolecta es cada vez mayor y esta acumulación puede aportar información sensible, piensen en la seguridad tanto en el intercambio de datos entre los dispositivos como en donde finalmente la información es almacenada.

Los hackers aún no han puesto mayormente su mira en los aparatos domésticos conectados a Internet, pero como siempre, tan pronto se vislumbre un beneficio económico en la piratería de casas inteligentes habrá un criminal cibernético trabajando en ello.

Más allá de esto, la respuesta en relación a la seguridad es si, la IoT es relativamente segura, sobretodo en los ambientes empresariales y gubernamentales. Sin embargo, no podemos quedarnos tranquilos que nuestros dispositivos hogareños no sean los próximos objetivos de los hackers.

¿Cómo la IoT afectará los negocios y el ambiente laboral?

Esto depende seguramente de cada industria: las empresas manufactureras son tal vez las que han hecho punta en el uso de la IoT, que es extremadamente útil para organizar y conectar herramientas, maquinarias, personas y el seguimiento de donde están. Tal es el grado de avance que ya están acuñando un nuevo término: La Internet de Todo, que conecta personas, máquinas y procesos industriales.

La agroindustria también está utilizando sensores conectados para monitorear los cultivos y el ganado, con la esperanza de aumentar la producción, la eficiencia y el seguimiento de la salud de sus plantaciones y cabezas de ganado.

General Electric, está desarrollando para sus turbinas de avión, la incorporación de sensores que anticiparán un problema de mantenimiento durante el vuelo, enviarán esa información al personal de tierra y, automáticamente, podrán ordenar las partes, de modo que cuando el avión aterrice, el problema se podría solucionar de inmediato. El ahorro para las compañías aéreas será enorme.

Los ejemplos en este sentido son absolutamente interminables, y todo lo que podemos predecir es que los dispositivos conectados se expandirán en todas las empresas tal cual lo fueron las computadoras en los 70’ y 80’.

El tremendo potencial de la IoT es un campo fértil para que confluyan modernas especialidades profesionales con la aplicación de nanotecnología, biotecnología, robótica, automatización, informática y varias más. Carreras universitarias como Ingeniería Mecatrónica, Ingeniería en Telecomunicaciones e Informática tendrán mucho para hacer y aplicar en este mundo de la Internet, lo que hace prácticamente imposible imaginar cual él es el límite de su aplicación, lo que permitirá que muchas compañías y gobiernos en el mundo se beneficien con sus bondades.

Nuestra UNC ya tiene la carrera de Ingeniería en Mecatrónica en su oferta curricular, aún joven y con pocas vacantes seguramente se irá ampliando en un futuro. El prestigioso Instituto Balseiro ofrece la carrera de Ingeniero en Telecomunicaciones, otra excelente noticia para este mundo de la IoT en el ámbito nacional.

¿Qué podría aplicarse la Internet de las cosas en el campo de la salud?

Pastillas inteligentes con chips y sistemas de monitoreo conectados a grandes base de datos son una gran ayuda a los profesionales de la salud, los cuales destacan el potencial que tienen estas tecnologías al servicio de salvar vidas. Hoy miles de personas están conectados a sus relojes inteligentes con bandas cardíacas para seguir sus pasos y los latidos de su corazón mientras corren.

Hay un sinfín de aplicaciones inteligentes conectadas a Internet: Intel hizo una banda inteligente que rastrea la cantidad de pacientes con Parkinson recolectando datos muy precisos en tiempo real; Sonamba supervisa las actividades diarias de ancianos o enfermos, para observar anomalías peligrosas; las personas con enfermedades del corazón pueden utilizar AliveCore para detectar ritmos anormales del corazón; e IBM utilizando conceptos de inteligencia artificial y análisis de grandes volúmenes de datos ya entrenó a su supercomputadora Watson en oncología. El Centro del Cáncer Memorial Sloan Kettering de Nueva York (EEUU) lo está probando para el diagnóstico y tratamiento de cáncer de pulmón, colorrectal y de mama. El Centro de Cáncer MD Anderson de la Universidad de Texas (EEUU) lo usa para asesorarse sobre la leucemia.

Watson ayuda a los especialistas a decidir un plan de tratamiento después de introducir las historias médicas del paciente y de cotejar la información con conocimientos adquiridos de miles de revistas médicas, libros de texto y pautas de tratamiento, algo imposible hasta para el célebre Dr. House. En concreto, Watson analizó más de 600.000 pruebas médicas, más de 2 millones de páginas de texto en la materia, recogió la información de 25.000 casos prácticos y ha asistido a más de 14.700 horas en clínica para capacitarse en la materia. Según datos de IBM, Watson es capaz de analizar 70.000 artículos en un día, una tarea que al médico le llevaría 38 años.

Watson también es capaz de incorporar información no estructurada como tuits o artículos periodísticos y puede absorber gran parte de los 2.500 millones de gigabytes de información que se generan a diario.

El jefe médico de la aseguradora WellPoint, Samuel Nussbaum, afirmó que los humanos toman decisiones acertadas el 50% de las veces ante un cáncer de pulmón, pero la exactitud de Watson en el área es de un 90%.

La salud es un área en la que los datos precisos y a tiempo, tienen un potencial enorme para ayudar a los profesionales a salvar vidas mediante la prevención de la enfermedad, el seguimiento y analizando datos precisos para crear nuevos tratamientos.

¿La Internet de las cosas es real?

Sorprendentemente, es una pregunta difícil de responder.

La tecnología mueve fortunas en marketing y publicidad. Pero la Internet de las Cosas es algo amplio que no depende de un solo proyecto o producto. Las tres áreas donde más crecerá la Internet de las cosas en la Argentina serán los autos conectados, automatización y seguridad en el hogar y ciudades inteligentes.

CISCO una de las empresas de tecnología protagonista de la Internet de las Cosas, afirma que esta tendencia generará ganancias adicionales por US$ 19 billones a nivel mundial durante la próxima década. De este total, se estima que US$ 870.000 millones corresponderán a América Latina.

No importa donde esté o como la llamemos La Internet de las Cosas es real, la idea de los sensores conectados y dispositivos inteligentes que toman decisiones por nosotros es algo que ya no tiene retorno.

Como profesional informático, mi máximo deseo es que las personas hagamos un uso responsable, sustentable y, finalmente, nos beneficiemos de tanto adelanto tecnológico.

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