opinión

Scioli contra sí mismo

Si el debate logró o no aclarar el sentido del voto a los indecisos es algo que aún no podemos saber. En cambio, sí podemos tener otras certidumbres.

Scioli contra sí mismo

La primera es que quien ganó la primera vuelta de las elecciones, Daniel Scioli, ejerció de retador, y quien salió segundo en esa primera vuelta, Mauricio Macri, hablaba desde la posición del ganador. Ambos intercambiaron sus papeles electorales. Daniel Scioli fracasó en la antigua estrategia de las artes marciales: no pudo aprovechar la fuerza de Mauricio Macri para vencerlo. Y Macri se movió cómodo en su papel de emisario de la esperanza.

De ahí vienen la segunda certidumbre que tenemos y es que, a pesar de tener ambos un libreto definido y pensado, a Macri le resultó cómodo moverse en el papel de candidato del cambio y a Scioli le resultó incómodo su papel de defensor de la continuidad. “Debatí conmigo y no con un gobierno que termina el próximo 10 de diciembre” fue la frase que repitió el candidato del Frente para la Victoria para zafar de las referencias que Macri hacía a Sergio Berni, Aníbal Fernández o al Indec. Sin embargo son, precisamente, las acciones de un gobierno que termina el próximo 10 de diciembre las que en todo momento estaban presentes en el discurso del hasta ahora gobernador de Buenos Aires. Esa contradicción intrínseca en el discurso de Scioli es la que más complicó su posición el debate: necesitaba despegarse del gobierno nacional en sus peores versiones pero al mismo tiempo garantizar la herencia de lo mejor de ese gobierno. Es decir: heredo lo bueno y no sé nada de lo malo. Ahí nos encontramos con la tercera certidumbre. Puede que haya ganado con dudas Mauricio Macri, pero no hay dudas de que ganó. De igual manera, puede que el cambio que propone Macri sugiera incertidumbres pero sin duda encarna un discurso de optimismo. Por el contrario, el candidato que encarnaba palabras como “fe, esperanza y optimismo”, Daniel Scioli, resultó ser el que propuso la versión menos esperanzadora: “los argentinos tienen que votar en defensa propia”, una sentencia que muestra un discurso con poca alegría.

En la primera mitad vimos a un Scioli nervioso, errático, que no se terminaba de acomodar en el "ring", frente a un Macri que se mostraba confiado y que tal vez fue más agresivo de lo que se esperaba. En todo momento Daniel Scioli busco trabajar sobre el miedo de los votantes hablando de ajuste y devaluación, vinculando a Mauricio Macri con los fondos buitres y el FMI, mientras Mauricio Macri mostraba a Scioli como la continuidad del kirchnerismo, del que no se logró despegar aunque lo intentó.

Ambos candidatos hablaron a los votantes de Massa: Scioli abiertamente y Macri elípticamente, tomando alguna de sus propuestas y anunciando, por ejemplo, un plan de infraestructura para el NOA, región donde el ex Intendente de Tigre tuvo una buena performance electoral en la primera vuelta.

En cualquier manual de comunicación política se puede encontrar una lista amplia de recomendaciones para enfrentar una pelea entre candidatos. Más o menos coinciden en cosas como “sea agresivo en la apertura”, “sepa cerrar el debate”, “hable a su audiencia y no a su oponente”, o “tenga cuidado con los ataques que hace sin preparar”. Hay una recomendación que sin embargo está presente siempre aunque no se mencione: “No meter la pata”. Cuando dos contendientes suben al ring, y mucho más si son pesos pesados, saben bien que su triunfo no depende de la excelencia de lo que hagan sino de la habilidad de que el otro no les haga lo que quiere hacer: golpear. Ambos intentaron no equivocarse. Y lo intentaron con tantas ganas que el resultado fue la superposición de dos monólogos más que un auténtico diálogo entorno a las propuestas. Mientras Mauricio Macri preguntaba por qué en ocho años Daniel Scioli no fue capaz de garantizar los 180 días anuales de educación para los chicos de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli respondía por qué Macri había bloqueado la ley de fertilización asistida. Y mientras Macri repetía que no piensa privatizar YPF, Scioli advertía a la “gente” que el candidato de Cambiemos representa el ajuste y la privatización. Quizás Macri no ganó. Más bien, perdió Scioli. Y lo hizo con sus propias manos. Se estranguló, se pegó a sí mismo. Tal vez el cierre fue un poco mejor para Scioli, con una muy efectiva disyuntiva: “hay dos caminos…”. Pero Macri logró trasladar su mensaje de esperanza y eso le sirvió para ganarse el favor del público.

Carlos Celaya. Periodista y Consultor en Comunicación Política.

Pablo Lozada Castro. Politólogo.

Opiniones (2)
11 de diciembre de 2017 | 09:28
3
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11 de diciembre de 2017 | 09:28
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  1. opino que fue un debate " Scioli contra Scioli "
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  2. Excelente analisis
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