opinión

Una extensión más de la campaña

La falta de tiempo reveló una carencia absoluta del poder de síntesis, sumamente necesario en este tipo de eventos.

El primer debate entre los dos candidatos a presidente en segunda vuelta dejó algunas conclusiones interesantes. Daniel Scioli y Mauricio Macri se presentaron en la Facultad de Derecho de la UBA con posturas similares: batería de propuestas, líneas retóricas firmes y ases bajo la manga para lanzar al rival.

Sin embargo, el debate terminó siendo una extensión de la campaña electoral: chicanas por doquier de ambos lados, carencia de propuestas concretas, poco respeto por las reglas impuestas por los organizadores y fuertes críticas entre los candidatos.

Daniel Scioli fue quien apeló más a la "táctica del sordo": eludir las respuestas del rival y seguir profundizando en las críticas a Macri, cayendo en una postura cuasi escapista. El líder de Cambiemos, por su parte, también utilizó este artilugio en determinados momentos del debate, pero con una postura más cercana a una ligera sensación triunfalista.

Los discursos de este debate no estuvieron alejados de las líneas preestablecidas en el último tramo de la campaña electoral, lo que hizo barrer de lleno las teorías que se especulaban sobre el comportamiento de los candidatos. A pesar de sus intentos, Scioli no pudo despegarse del kirchnerismo ni Macri dejó de remarcar los errores del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

Quizás la hora y media que duró el debate no alcanzó para que ambos candidatos puedan explayarse en sus ideas, pero quedó claro que la falta de tiempo reveló una carencia absoluta del poder de síntesis, sumamente necesario en este tipo de eventos.

Hay muchas otras aristas para analizar con mayor profundidad, pero una conclusión es que este debate permitió al votante seguro reafirmar su voto para el balotaje, mientras que el indeciso, en su mayoría, seguirá indeciso al menos unos días más. En resumen, el debate presidencial en la UBA no logró ser la herramienta definitoria de las elecciones. La final sigue abierta. 

Opiniones (1)
13 de diciembre de 2017 | 01:35
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13 de diciembre de 2017 | 01:35
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  1. Depender de un debate, donde sólo se aportaron algunas vagas ideas de un solo lado, es de una pobreza intelectual severa. Se comparan dos personas, su forma de expresarse, su forma de vestir, su locuacidad, su imagen. Obviamente, si esos son los valores en juegos, Brad Pitt le hubiera "ganado" el debate al Mahatma Ghandi. Nadie se plantea que lo que está en juego son dos modelos: el modelo liberal (su último representante se decía peronista. Menem, Alsogaray, padre e hija, las relaciones "carnales, el "deme dos", las "joyas de la abuela", el amigo Cavallo -que luego volvió con De la Rua y en un día, con el "Megacanje" (recuerdan?) incrementó la deuda externa en 69.000 millones de dólares- y hoy nos preocupamos cuando las reservas pierden 80 millones, trágico, ¿no?) y otro modelo, humanista, que se resiste a volver a eso. Es cierto, Scioli no me garantiza totalmente que el Kirchnerismo desaparecerá, pero hoy lo vi bastante más independiente. En cambio, Macri, es puro slogan. Sigue con su cuentito de la felicidad y el bailecito. En realidad, tiene razón, con el liberalismo volverá la felicidad. Pero la felicidad para unos poquitos... muy poquitos. El modelo liberal capitalista, solo concentra las riquezas en unos pocos. Los ricos son más ricos y los pobres se multiplican y son más pobres. La brecha de la inequidad se agrandará, tal como ocurre en el mundo entero. Y tal como ocurre entre los mismos países, donde los "desarrollados" son, cada vez, más ricos a expensas de lo que les pagan nuestros países, cada vez más endeudados. Este Macri declaró que lo que hay que hacer "es endeudarse lo más que se pueda. Volver al FMI, a la GP Morgan y lograr capitales para hacer "crecer" al país". Cavallo ya lo ama y si Martínez de Hoz resucitara, le levanta un monumento. Yo no sé mucho de economía, soy una mujer laburanta (y radical, aclaro por las dudas) y creo que cualquiera de los dos tendrá que devaluar. Pero Scioli lo propone en forma paulatina, acelerando el precio del dólar oficial y Macri lo propone en forma explosiva, de un día para otro. Yo no lo viví, por razones cronológicas, pero me contaron que los peronchos tuvieron a un ministro Rodriguez (el del Rodrigazo), que se mandó el mismo pedo hace 40 años. Los radicales nunca fuimos liberales (salvo Sanz y Pipino, el breve, desde hace 6 meses). Ya tenemos asegurada nuestra trinchera en Mendoza y, desde ayer, ya tenemos el mejor Gobernador para el 2019, el Rody. No necesitamos entregar el país a 4 empresarios y a la banca internacional. Aunque pienso en Kristina y se me revuelve el estóma, pero creo que Scioli es el mal menor y, después de esta noche, Macri ha quedado muy evidenciado. Eso sería todo. Vuestro turno. Pueden empezar a putearme. Al menos, este espacio, me permite decir lo que pienso. Chau.
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