opinión

Modernidad Líquida, Vida de Consumo

Zygmunt Bauman. Filósofo, sociólogo y ensayista, uno de los pensadores más agudo de la actualidad.

Modernidad Líquida, Vida de Consumo

Crítico de las categorías sociales de la modernidad sólida en la cual la razón, la idea de progreso, de Estado-Nación fuerte, con el monopolio de coerción legítima (Max Weber), aseguraba a la “sociedad” un estado de seguridad y solidez contra toda forma de violencia. Poder soberano y Estado-Nación eran sinónimos. Sin embargo, la ruptura de estas categorías, en la postmodernidad, a la que Bauman denomina Modernidad Líquida, hacen tambalear esos cimientos que acaban de ceder ante una doble presión: la globalización del mercado, la biodiversidad social, la desterritorialidad de las fronteras con el impacto de las nuevas tecnologías de comunicación.

¿Por qué Modernidad líquida? Porque los líquidos no conservan fácilmente su forma, no se fijan en el espacio, ni en el tiempo, en consecuencia este estado de “liquidez” o fluidez” constituyen las metáforas adecuadas para caracterizar el estado actual de esta época de permanentes cambios. Se necesitarán nuevas categorías sociológicas y políticas para reinterpretar los hechos de esta “fluidez” que circula en un nuevo espacio-velocidad que reemplaza al espacio-tiempo. (Paul Virilio).

“La separación entre el poder y la política: en tanto que el poder, encarnado en la distribución mundial del capital y la información, se vuelve extraterritorial (es decir, externo a todo lugar) las instituciones políticas permanecen tan localizadas como siempre. Ello conduce, inevitablemente, a un debilitamiento irrefrenable del Estado-nación, con medios insuficientes para hacer cuadrar sus cuentas o practicar una política social independiente, los gobiernos quedan librados a una única estrategia: la así llamada “desregulación”; es decir, ceden el control de los procesos económicos y culturales a las “fuerzas del mercado” que por ser en esencia extraterritoriales no están supeditadas al control político” (Bauman. Modernidad líquida.).

En su libro “La Sociedad sitiada” afirma que el mundo está agotado. Las murallas (Berlín, China, etc.) son inútiles, en este espacio planetario no se pueden trazar límites. Las corrientes migratorias son inevitables, en sociedades cada vez más violentas y excluyentes.

Será necesario, para no sucumbir, a las catástrofes naturales, al terrorismo , a las guerras fundamentalistas o “preventivas”, al hambre, a la pobreza, construir una Política Global y nuevas Políticas de vida, que se desarrollen ante la incertidumbre de la supervivencia humana.

“Podría decirse que los obstáculos que plantea la era moderna en su fase “líquida” son los más imponentes de todos. O quizás nos parecen tan imponentes porque recién estamos empezando a apreciar su volumen, y porque con las herramientas que contamos, pocas o ninguna nos sirven para hacerle frente”

Política global:

Bauman afirma que no tenemos un destino claro al que movernos "Deberíamos tener un modelo de sociedad global, de economía global, de política global... En vez de eso, lo único que hacemos es reaccionar ante la última tormenta de los mercados, buscar soluciones a corto plazo, dar manotazos en la oscuridad".

“El poder es la capacidad de ejercitar el mando. Y la política la de tomar decisiones, de orientarlas en un sentido o en otro. Los estados-naciones tenían el poder de decidir y una soberanía territorial. Pero este mecanismo ha saltado por los aires a causa de la globalización. La globalización ha globalizado el verdadero poder sobrepasando a la política. Los gobiernos no tienen ya poder o control de sus países porque el poder está más allá de sus territorios. Están atravesados por el poder global de la finanza, de los bancos, de los media, de la criminalidad, de la mafia, del terrorismo… Cualquiera de estos poderes se ríe fácilmente de las reglas y del derecho local. Y también de los gobiernos. La especulación y los mercados no están bajo ningún control, y mientras asistimos al desarrollo de la crisis de Grecia o de España o de Italia” http://encampoabierto.com/2012/09/14/globalizacion-del-poder-y-crisis-de-la-politica-entrevista-a-zygmunt-bauman/

Políticas de vida:

En la segunda parte de la obra mencionada, Bauman, analiza las posibilidades interpretativas del concepto de “sociedad”, un concepto imposible de definir dado el carácter polisémico del mismo, pues está constituido por un “mosaico” de destinos e intereses individuales, en los que domina la biodiversidad.

Las políticas de vida son egocéntricas y autorreferenciales, están orientadas al consumismo, a la consecución de bienes efímeros. “Consumo, luego éxito” parece ser la nueva regla del mercado a través de la publicidad. Esta cultura de consumo ha transformado una sociedad de productores en una sociedad de consumidores.

Bauman , afirma que la sociedad de consumo se sostiene por las leyes que rigen el flujo de capital, al tener ésta solo cabida dentro de un mercado en el que tanto el comprador como el producto están en permanente cambio, la soberanía del Estado ha erosionado, pasa del control del consumo a estar basada en el poder adquisitivo de los individuos, los individuos que no cuentan con ese poder son considerados “daños colaterales” o “consecuencias imprevistas” del sistema consumista.(Bauman. Vida de Consumo)

La mentira política que justifica el “daño moral” es sin duda, la acción más carente de ética, pues transforma la vida humana en bien de cambio.

Finalmente, la función del Estado social en la sociedad de consumidores es defender a los ciudadanos del “daño colateral”, impedir que la sociedad multiplique sus víctimas: los excluidos, la “Infraclase”. Su tarea es la de preservar la solidaridad humana e impedir que desaparezcan los sentimientos de responsabilidad ética.

Elia Ana Bianchi Zizzias

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19 de agosto de 2017 | 05:04
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