opinión

La crisis del manual de la vieja política

La primera vuelta de las elecciones nacionales dejó entrever la posibilidad de un nuevo paradigma de gobierno en Argentina.

La crisis del manual de la vieja política
El viejo manual en crisis

Todos tenemos, más o menos claro, el manual de la vieja política que ha regido en nuestro país desde hace ya muchos años. Entre los principios de este manual, podemos incluir la confrontación, la generación permanente de enemigos, el caudillismo representado por un líder mesiánico y la permanencia en el poder por tiempo indeterminado. Sin embargo, hoy asistimos a un nuevo estilo de política al que algunos analistas caracterizan como "liderazgo femenino". No está relacionado con el hecho del ascenso de mujeres al poder, sino más bien, con una nueva mirada sobre la forma en que los dirigentes, tanto hombres como mujeres, eligen ejercer la responsabilidad que el pueblo les confiere.

Repasemos primero los aspectos de la vieja política. Tanto a nivel nacional como a nivel provincial, existen líderes o partidos políticos que ocupan los sillones del poder durante interminables ciclos. Gildo Insfrán, del Frente para la Victoria, gobierna la provincia de Formosa desde 1995 (20 años) y acaba de ser re-electo por sexta vez, por lo que seguirá en el poder por 4 años más. Néstor Kirchner gobernó Santa Cruz desde el 10 de diciembre de 1991 hasta el 24 de mayo del 2013. Gerardo Zamora gobernó durante 8 años la provincia de Santiago del Estero, y al verse impedida su segunda re-elección por la justicia santiagueña, puso como candidata a su esposa, Claudia Ledesma Abdala, actual gobernadora de la provincia.

En cuanto a la permanente generación de enemigos del país, durante los últimos 12 años el oficialismo nacional emprendió su cruzada ideológica contra el campo, los fondos buitres, el fiscal Nisman, los medios de comunicación y hasta la clase media. Incluso, una gran manifestación popular contra el actual gobierno fue desestimada por éste porque los que protestaron fueron personas bien vestidas y de “clase media”.

El caudillismo y la confrontación son los otros 2 elementos preferidos de la vieja política. Abal Medina, cuando ocupaba el cargo de Jefe de Gabinete de Ministros de la Nación, declaró, luego de un revés judicial para el gobierno, que no esperaba otra cosa de “esa cámara de mierda”, en referencia a los jueces federales que fallaron esa vez. Siguen en la lista los fondos buitres, los oligarcas golpistas del campo, los medios de comunicación destituyentes y todos los cipayos que se permiten pensar diferente a la prédica kirchnerista. El caudillismo lo encarna hoy Cristina Fernández de Kirchner con discursos grandilocuentes y con la insistente auto-referencia en todos ellos, en los que por poco no se proclama salvadora de la patria.

Sin embargo, a pesar de todo lo mencionado, parece asomar la cabeza de una nueva forma de gobernar. El espacio Cambiemos, con Lilita Carrió, Ernesto Sanz y Macri a la cabeza, proponen lo que ya he mencionado en este artículo: un liderazgo femenino. No es simple definir los costados de este fenómeno reciente en Argentina, ya que no existen casos anteriores sobre los cuáles apoyarse. De cualquier manera, hagamos el intento.

Para explicar esto podemos acudir a la campaña de Cambiemos, pero también será de utilidad revisar la experiencia desarrollada por Obama en Estados Unidos. En el caso del frente liderado por Mauricio Macri, vemos que las palabras más pronunciadas en sus discursos son: nosotros, podemos, ustedes, cambio, confianza, amigos, familia. Esto se aleja bastante de las palabras de la vieja política: yo, ellos, traidores, anti-patria, gorilas, destituyentes, enemigos. A nivel territorial, el espacio de la nueva política se metió en el barro, fue casa por casa a escuchar las demandas de la gente, eligió no confrontar y, sobre todo, proponer cosas nuevas. El hecho de haber recorrido los barrios no es un tema menor, ya que permitió a este frente político reacomodarse y orientar sus intenciones, así como sus discursos a las necesidades de la gente, lo que provocó un viraje en las propuestas de campaña. Este viraje fue tildado de incoherente y oportunista, pero también puede ser entendido como la comprensión profunda de que la agenda política la marca la gente y no los gobernantes.

Estudiando de forma sencilla las políticas internas de Obama, vemos que el pluralismo es uno de los ejes de su gobierno. De hecho, gran parte de su electorado está compuesto por inmigrantes, a los cuales ha integrado a la sociedad. Su reforma por la salud pública demostró su interés por los más necesitados y produjo gran rechazo de las clases altas. En cuanto a los medios de comunicación, el New York Times se pronunció en contra de su re-elección y no recibió por esto agravios ni disminución de pauta oficial por parte del Presidente. Y ya en uno de sus últimos discursos, afirmó con humor que pensaba que su gestión había sido muy buena, pero que la Ley le impide otro mandato y que ningún ser humano está por sobre la Ley. La política externa de Estados Unidos es otro cantar.

La política femenina es una política de diálogo, de consensos, de integración entre todos los sectores de la población. No se trata de hombres o mujeres, sino de un acercamiento a lo más esencial de las personas, su condición humana ¿Será posible que Cambiemos encarne esta nueva forma de dirigir el país? Existe la posibilidad, de hecho, muchos argentinos (más de 8 millones) se encuentran seducidos por este eventual escenario. ¿Comienza una nueva forma de hacer política en Argentina? Lo sabremos el 22 de noviembre.

José Alonso 29.112.930

Opiniones (0)
26 de septiembre de 2017 | 05:22
1
ERROR
26 de septiembre de 2017 | 05:22
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
    En Imágenes
    Finalistas del concurso 'El fotógrafo del año de la naturaleza salvaje'
    20 de Septiembre de 2017
    Finalistas del concurso 'El fotógrafo del año de la naturaleza salvaje'