opinión

La Aldea en tiempos de balotaje

El Gobierno azuza con el monstruo del ajuste y Macri lo hace con el monstruo de La Cámpora.

La Aldea en tiempos de balotaje

En el 2004 la película americana de Night Shyamalan, llamada "La Aldea" o "El Bosque" según la traducción que se prefiera, mostraba a un pueblo que vivía de manera casi medieval y que estaba rodeado de torres con colores amarillos, para proteger a la aldea de los monstruos a los que llamaban "los innombrables". La película muestra cómo esos monstruos eran sólo disfraces de los pobladores para asustar a sus miembros más nuevos y mantener el status quo. La modernidad por tanto estaba al otro lado del bosque.

Aldea 2

Argentina asiste hoy a esa realidad. Por un lado el gobierno y por supuesto con la complicidad del sciolismo azuza a la población con el monstruo de Macri, diciendo que viene el ajuste, fin del estado de bienestar, adiós juicios de lesa humanidad y el endurecimiento de todos las áreas del estado para favorecer a los insaciables empresarios.

El macrismo por su lado, por cierto, en un grado menos intenso, exhibe el monstruo de La Cámpora como los hombres de la bolsa, o nombra a los Delia, Bonafini, Milagros Sala y el líder de Quebracho, Esteche, como personas que si se mantienen en el poder, seguirán perforando las instituciones y vaciando al Estado de todo valor en pos sólo de un proyecto que en nombre de muchos sirve sólo a unos pocos.

Scioli no deja de ser un impostor, en la medida que resulta imposible asumirlo como el heredero del kirchnerismo. Tal como si el presidente de Boca, Angelici, quisiera hacer campaña para la presidencia de River, diciendo que es gallina de la primera hora. No resulta por tanto creíble su discurso y además su gestión en Buenos Aires, fruto entre otras cosas de la pelea entre su administración y el Gobierno Nacional, deja mucho que desear. Scioli sería un hombre feliz si pudiera hablar como Macri desde la derecha porque ésa es su verdadera impronta. Por tanto el monstruo que representa Scioli para Cambiemos es el recuerdo de Cámpora al gobierno Perón al poder o el de aquel presidente Uruguayo, Bordaberry, títere del poder militar.

Macri por tanto es el que se asume como auténtico líder libre de ataduras, pero no puede tampoco decir quién es en realidad y debe asumir discursos ajenos, como el respeto al matrimonio humanitario, la estatización de YPF y Aerolíneas, y debe salir a reconocer que todo no se puede cambiar.

¿Dónde quedamos entonces los habitantes de esta Aldea, a los que quieren asustar en forma cruzada y hostil, y donde ninguno reconoce que el monstruo no existe, salvo para poder votar en el sentido que se nos quiere hacer creer?

El binomio del balotaje, tanto del impostor Scioli como la derecha de Macri, deben reconocer que este país ha crecido y ha hablado perfectamente. Ha hecho caer la Provincia de Buenos Aires de manera sonora como fue el muro de Berlin, que parecía infranqueable y se abren allí insondables escenarios de renovación de líderes y esperanzas. Será su hacer el que demuestre si tenían razón pero todo ello se lo deben a la gente que en un acto silenciosamente revolucionario se expresó por un cambio.

Ha sido la gente que dio un paso al frente en Jujuy como en Mendoza lo hicieron frente a comunas como Guaymallén y Las Heras que parecían impugnables.

En ese avance se va consolidando también una izquierda nueva, que si bien intransigente, ha ido aceptando las reglas de la democracia porque si algo demostró la última elección es el adiós al patovica de la urna.

Tanto Scioli como Macri más que exhibir monstruos disfrazados deben explicarnos los puntos centrales de nuestro próximo futuro en la parte institucional, social, económico, cultural, seguridad y derechos humanos, por decir los temas.

Argentina como pocas veces en su historia ha dado muestra de madurez democrática aún con un sistema electoral tramposo y poco transparente diseñado para punteros y combis.

Esta vez no ganaron los aparatos y el clientelismo y se han producido muchos cambios en las distintas administraciones y a su vez la misma gente, esa que a la que quieren asustar, ha premiado la continuidad de varios.

Sea quien sea quien gane, el uno necesitará del otro, que son más parecidos que antagónicos, pero más que todo, cuando los monstruos nos dejen sus disfraces la noche del 22 de noviembre, seguro que habrá fiesta en la Aldea, que no necesitará de ellos para encontrar la verdad y su utopía. No es poca cosa para aldeas que vivieron el horror de verdad, y que necesita saber si su destino es otra ilusión óptica o una democracia profunda y merecida.

Opiniones (3)
20 de octubre de 2017 | 13:57
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20 de octubre de 2017 | 13:57
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  1. ariel 7: Si el mismo, el mismísimo.- Sabes ariel 7 de donde sacan la plata los "clientes" de Don Varela Alvarez y varios de las Pymes de DDHH (xumek boys and Palermo band) que defienden ladrones, agresores, asesinos y otros linduras, te doy tres opciones: 1.- Piden un prestamo en la caja de ahorro.- 2.- Venden lotería.- 3.- "Salen de caño" (sus parientes, familiares, y amigos).- Seguro acertaste.- Estos son los personajes que retroalimentan la "industria del delito", los garantistas, denunciadores consetudinarios, que lucran y trafican, libertades, condenas cortas, beneficios y detalles de confort en la cárcel.- Y hoy opina de "los monstruos de la aldea", estimo que puede hacerlo, ya que forma parte del clan, los delincuentes y TODOS los que los defienden, si son, sin duda, LOS MONSTRUOS DE LA ALDEA.- Hay otros mas, obvio.-
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  2. En este pais somos todos tecnicos de futbol y opinadores de cualquier tema. Jajaja
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  3. PERDÓN, ESTE VARELA ES EL TRUCHO QUE LUCRA CON EL TEMA DE LOS DDHH Y EMBOLSA CON SUS SECUACES, CANTIDADES ENORMES DE DINERO, LUCRANDO CON UN TEMA TAN SENSIBLE?????
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