opinión

Boxa, pasar el límite: un éxito que pega fuerte

Interdependencia, alienación y desesperación en una obra que se presenta con funciones a sala llena. Claudia Racconto entrega una de las actuaciones más comprometidas del teatro local cosecha 2015.

Boxa, pasar el límite: un éxito que pega fuerte

 Tras un año de proceso de trabajo, desde la concepción de la idea hasta el estreno, la dupla conformada por Darío Martínez en dirección y María José Alcaya, vuelve a escena potenciando los logros que habían alcanzado en 2012 con Cuore Matto, y con las primeras tres funciones de su nueva propuesta a sala llena.

El punto de partida de Boxa, pasar el límite gira alrededor de dos hermanos que atraviesan un histórico y enfermizo vínculo de interdependencia. Clara (Claudia Racconto), es una aficionada al boxeo que entrena en soledad y sueña con subirse al ring. Su hermano Julián (Darío Martínez), pasa sus días a cargo de una tienda de libros. La irrupción de Nicolás (Oscar Pizarro), un ingeniero fanático del box, podrá oficiar de bisagra de salvación o alarma de debacle.

La puesta es simple y austera, pero eficaz. Todas las situaciones se desarrollan dentro de un cuadrilátero, que bien oficiará de espacio de entrenamiento, lugar de cita romántica, quirófano del pasado, o patio de la infancia. Los tres actores permanecen la mayor parte de la obra en escena. Si están jugando un rol protagónico, los veremos dentro de los límites trazados por esas cuatro líneas. Si están a la espera de ingresar, permanecen en la banqueta siempre listos para hacer sonar la campana que separa cada round-escena.

Boxa cuadrilátero

La cercanía del público con el espacio en el que se desarrolla la historia, y el hecho de que el mencionado cuadrilátero no está montado en un escenario, favorecen el compromiso que paulatinamente irá tomando el espectador con los dramáticos sucesos que se desarrollan en el ring. Ya desde los primeros minutos, algunos monólogos de los actores mirando a la platea, buscan establecer una relación con el público. Esa introducción, que no pretende romper del todo la cuarta pared, se desliza con un tanto de solemnidad. De todas formas, pronto la fluidez del relato gana autonomía cuando comienzan a desgranarse las tensiones entre los personajes. Algunos acertados toques de humor, funcionan como contrapunto entre estas criaturas demasiado cegadas por sus estructuras. En medio de un clima de urgencia que va en permanente crecimiento, estos seres desesperados buscan el auxilio del otro. Se hablan, pero no siempre están dispuestos a escucharse.

La tensión dramática encuentra su punto clave en algunos hechos del pasado. En algún momento, nos enteramos de que estos hermanos quedaron huérfanos y que una tía se hizo cargo de ellos. La obra acierta con unos climáticos flashbacks, siempre cuidando el dispositivo de una tremenda violencia contenida, que no sabemos si terminará por estallar. Tal vez un poco sujeto a la premisa de esos altos niveles de ebullición interna de los personajes, Darío Martínez trabaja una puesta crispada, pero que en ciertas instancias no alcanza la intensidad de los drásticos sucesos que propone la dramaturgia del relato.

Los actores lo dan todo, y cada uno acierta plenamente en los registros y dobleces que les toca interpretar. Este es uno de los puntos sobresalientes de Boxa, presentar protagonistas con características muy definidas, pero que siempre guardan un as de desdoblamiento bajo la manga. Oscar Pizarro cuenta con cientos de horas en las tablas haciendo reír al público en Humor de Miércoles, y aquí despliega parte de ese arsenal, pero también es capaz de trazar un querible personaje que pendula entre lo tierno, lo tosco y lo brutal. Darío Martínez siempre ha dado cuenta de su histrionismo y talento descomunal, sorprendiendo esta vez con una criatura de aristas solapadas que alcanza un resultado conmovedor. Claudia Racconto es sin dudas el diamante de Boxa, el carisma adquirido en algunos musicales que ha protagonizado, se funde con un contundente trabajo de entrenamiento físico. Claudia le pone literalmente el cuerpo a Clara, y entrega una de las actuaciones más profesionales y comprometidas del teatro local cosecha 2015.

Esta propuesta volverá con más funciones en 2016. Por el momento, esta noche el público tiene la chance de bordear el ring de una obra que pega con éxito, pero que jamás trampea con un golpe bajo. 

Boxa claudia racontto


 BOXA (Pasar el límite), función hoy a las 22 en el Teatro Tajamar (Av. San Martin 1921) 

Ficha Técnica:

Actuación: Claudia Racconto, Oscar Pizarro, Dario Martínez

Dramaturgia: Maria José Alcaya

Dirección: Dario Martinez

Asistencia técnica y de dirección: María José Alcaya y Horacio Ferrer

Asesoramiento de vestuario: Guadalupe Rodríguez Catón

PH: Fernando Juárez

Diseño escenográfico: Dario Martinez

Comunicación y Diseño Gráfico: Martín Chamorro

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