opinión

Para el tiempo de cosecha

La decisión sobre el ingreso a la Universidad, en debate.

Para el tiempo de cosecha

 Parece que para captar (coptar) votos no hay límite. Comienzan a aparecer iniciativas que durante años no estaban en la agenda pública y de repente aparecen a la palestra. El Congreso de la Nación despierta y a pocos días de la segunda vuelta electoral para elegir al próximo presidente de los argentinos, sesionan. Sí, cuando los legisladores de todas las bancadas, como los funcionarios de distinto nivel, hace semanas (por no decir meses) están dedicados de lleno a las campañas, sin distinción de color político, y de pronto les urge aprobar un nuevo régimen de ingreso a la universidad pública.

Sí. La iniciativa data de 2013....y justo ahora, en tiempo electoral, fue desempolvada en el Senado de la Nación. La modificación implica que no habrá examen de ingreso (libre e irrestricto), por una parte y por otra, que serán gratuitos estos estudios superiores ( que lo son de hecho).

Que haya igualdad de oportunidades, que todos tengan la posibilidad de acceder a la educación pública, son paradigmas que no pueden negarse. El problema verdadero problema que se esconde bajo este antifaz de igualdad es que primero, para nivelar hacia arriba, debemos empezar desde abajo. Esto es mejorar los niveles primario y medio, para que los estudiantes lleguen al nivel superior con bases sólidas, evitando así el fracaso en la universidad.

Convengamos que el examen de ingreso per sé no es garantía absolutamente de nada, ya que en la aprobación o no de los exámenes, juegan muchos factores que no hacen específicamente a las asignaturas de competencia en cada carrera. Entre ellos uno muy importante por no decir fundamental que los jóvenes llegan a la universidad con carencias básicas como lo es no tener hábitos de estudio, no saber leer las consignas que se les plantean y por ende, no saben interpretarlas y mucho menos responderlas. Y estas habilidades deben adquirirse justamente desde el nivel primario. De nada sirve que empiecen la etapa escolar a temprana edad, si ese transitar no les sirve para adquirir las herramientas indispensables para el saber.

Esto es igualar, es dar oportunidades a todos y llegar a una formación de excelencia. No pongamos más parches. Aprendamos de una vez que la educación es un proceso, que no tiene nombre y apellido, que para crecer en este sentido hay que pensar para el corto, el mediano y el largo plazo, esto es continuidad de políticas de estado a través de las distintas gestiones, sea cual fuere el color partidario. Sólo así se consolida la formación de los ciudadanos. La educación y la democracia lo exigen.

Y retomando la reflexión inicial, cabe preguntarse no si debe ser irrestricto o no el ingreso a las universidades públicas sino si es oportuna o no la aprobación del proyecto de marras en un momento político álgido, cuando todos quieren llevar agua (léase votos) para su molino. Porque esta iniciativa necesita también dónde y cómo llevarla adelante. Las casas de estudio del país no tienen infraestructura suficiente y mucho menos el capital humano necesarios para emprender a esta altura, tamaño desafío.

Opiniones (2)
16 de agosto de 2017 | 19:17
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16 de agosto de 2017 | 19:17
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  1. Esta nueva ley es una tomada de pelo de los kirchneristas que ahora que saben que se van, dos días después del desastre electoral, se mandan con un proyecto no financiable, para tirarle el problema por la cabeza a Macri. Estuvieron 12 años con mayoría absoluta en ambas cámaras y no lo hicieron y ahora que se van ponen "patas para arriba" toda la vida universitaria. Siempre en el camino del facilismo, de suprimir premios y castigos. DEMENTES
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  2. Coincido totalmente con esta opinión, tanto por los tiempos como por la necesidad de una buena educación desde la base.
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