opinión

Madera Microchip: bienvenidos al viaje más extraño de Catupecu Machu

La banda liderada por Fernando Ruiz Díaz presentó anoche su nuevo espectáculo electro-acústico. Una amalgama entre lo orgánico y lo digital que da como resultado un show muy interesante.

Catupecu Machu presentó anoche su nuevo show Madera Microchip en un colmado teatro Independencia. Interesante nueva apuesta electroacústica que nos introduce en un viaje para descubrir los clásicos de la banda desde otro formato.

De entrada, el espectáculo ya sorprende. Un Fernando Ruiz Díaz aparece en escenario, micrófono en mano, para advertirnos de lo que estamos por experimentar: "Por favor olvídense del celular por un par de horas. Este nuevo formato que presentaremos esta noche es un viaje que se pierde si están sacando fotos o filmando", sentenció el cantante antes de darnos la bienvenida y comenzar interpretando "El grito después", seguido por "Ritual, Klimt... pintemos" y "Viaje del miedo".

Dentro de una puesta en escena minimalista -donde se puede apreciar algunas estructuras piramidales en la escenografía y una ambientación lumínica donde predominan los azules, rojos y verdes- la sensación es de una puesta futurista. Los músicos se disponen en el escenario determinando sus lugares centrales: Fernando Ruiz Díaz en guitarra acústica y voz, Agustín Rocino en batería electrónica y cajón peruano, Macabre en taclados, y Sebastián Cáceres en bajo.

Catupecu 04


La banda apela a la amalgama entre lo orgánico y lo digital. Una interesante fusión entre la madera (guitarra acústica y cajón peruano) y el microchip (batería electrónica y sintetizadores) que da como resultado un espectáculo introspectivo, oscuro, emotivo y muy diferente a lo que Catupecu nos tiene acostumbrados en sus dos décadas sobre los escenarios. Un claro ejemplo de esto son las interesantes versiones de "Vistiendo", "Entero o a pedazos" y "Cuadro dentro de cuadros".

Luego de un pequeño impasse en el show. Reaparece Fernando en escena con un particular instrumento que le hizo construir un amigo de Córdoba. Lleva por nombre Hang, aunque dentro del grupo prefieren llamarlo plato solar. Con el interpreta un tema inédito que versa: "Sé que lo vi/ no fue en carne, fue en sueño/ lo quisiera así/ viajar adentro de eso que vi/ que era tan misterio, amor/ jugándose un juego/ siempre sin forma, yendo y viniendo/ Sentirnos más que dos", un especie de mantra sonoro que introduce al público en este viaje introspectivo que nos ofrece la banda. 

Catupecu 08


A esta altura la pregunta es clara: ¿Qué define entonces a Catupecu Machu? Seguramente una natural evolución en todos sus aspectos fundamentales – discos, shows, sonido, impronta- resultado de dos décadas dentro de la escena del rock nacional. Pero también lo define, sobre todo en su esencia, la cantidad de amistades que han cultivado en todo este tiempo. Esto se refleja en varios homenajes interpretando canciones de otros artistas: Lisandro Aristimuño ("Para vestirte hoy"), Massacre ("Plan b anhelo de satisfacción") y un popurrí muy interesante donde conviven The Beatles ("Across the Universe"), Charly Garcia/Pedro Aznar ("Hablando a tu corazón"), Soda Stereo ("Persiana americana") y Luis Alberto Spinetta ("Seguir viviendo sin tu amor").

Madera Microchip no solo es un repaso por canciones de todos sus discos, realizando versiones y reversiones de sus clásicos, también es un momento para que Ruiz Días aflore toda esa verborragia que lo caracteriza. Micrófono en mano y recorriendo el escenario - por momento estamos ante un show de standup - cuenta anécdotas, historias de vida, chistes y algún que otro delirio. Personalmente no me parece que ayude al clima "de viaje" que se planteó al inicio del show, pero hay que reconocer que la gente disfruta ese momento íntimo y distendido.

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Para el final nos esperaba un momento muy emotivo. Un coro de niños hipoacúsicos fueron invitados para interpretar "Magia Veneno", dejando claro que la música es una experiencia multisensorial que no solamente se escucha, sobre todo se siente. "Y lo que quiero es que pises sin el suelo" fue la elegida para cerrar un espectáculos que dejó conformes a todos.

En tres horas de show -17 canciones, dosificadas con varios monólogos- Catupecu Machu encuentra en Madera Microchip una nueva manera de actualizarse así mismo y, a la vez, de renovar (ampliando) su público. Un gran desafío con resultados positivos donde se demuestra ese sello tan característico que tuvo la banda desde sus comienzos: la originalidad, versatilidad y eclecticismo. Una revisita al pasado (fijación con un sonido arcaico) con proyección al futuro (múltiples y filosas capas de guitarra y teclados potentes) es una gran acto de rebeldía y coherencia de parte de una banda que aun nos sigue sorprendiendo.


Opiniones (1)
20 de octubre de 2017 | 05:03
2
ERROR
20 de octubre de 2017 | 05:03
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  1. EXCELENTE RECITAL !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
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