opinión

Nadie tiene la vaca atada

Uno de los primeros análisis poselectorales.

Nadie tiene la vaca atada

 Los resultados electorales, que mantuvieron expectante a la ciudadanía durante la jornada de ayer hasta entrada la medianoche, a no dudar sorprendieron a propios y ajenos. Los números que arrojó la tardía información oficial del mapa nacional , rompieron todos los moldes de un extremo a otro del país, se alejaron de las proyecciones de los gurúes de las encuestas pero por sobre todo, se demostró que la única verdad es la que se deposita adentro de las urnas.

Más allá de los guarismos, creo importante el mensaje del electorado a la dirigencía política en general: nadie tiene la vaca atada. El electorado ha mostrado y demostrado que la llave es sólo suya, que las prácticas amañadas nunca llevan a buen puerto y que los mensajes falaces tienen un límite.

No se puede menoscabar la inteligencia del electorado. No es tan fácil llevar de las narices durante mucho tiempo a la gente. El argentino es un votante manso hasta que reacciona. Ayer lo demostró. Y esto debe ser muy tenido en cuenta por el oficialismo cuanto por la oposición circunstanciales.

Y la culpa o la razón no está en el otro sino en sí mismo. Tirar siempre la pelota afuera sólo prolonga la agonía de los errores que se cometen. En política todo tiene su costo. Las palabras de Aníbal Fernández culpando a Lanata y Clarín de su derrota en la provincia de Buenos Aires aparece, cuanto menos, infantil, pero sobre todo es un ataque a la inteligencia de los argentinos y también a la memoria. Es que parecen olvidar los tiempos en que N éstor Kirchner era amigo de la "corpo", cuando se llenaban páginas con las bon da des del entonces casi ignoto gobernador santacruceño que aspiraba llegar al sillón de Rivadavia. En ese momento ni los unos ni los otros se atacaban.

Pero sobre todo, se debe desterrar ese pensamiento ingenuo(o cómodo) de que la culpa está afuera, de que la responsabilidad está en el otro. La autocrítica no puede quedar nunca afuera, tanto por parte de quienes nos gobiernan como de los gobernados.

Además, muchas veces la dirigencia olvida que existe un aparato, el control del TV, para cambiar y ver y escuchar las voces que quiera, fundamentalmente para formar su propio criterio. Creer que Clarín, Lanata, 678, o el "Tatá" Morales llevarán nuestra mano para poner uno u otro voto, habla muy mal de la dirigencia política, del poder de turno y o de los medios de comunicación.

Los ciudadanos tenemos criterio, raciocinio, voluntad, decisión para "elegir" per sé más allá de operaciones del tenor que sea. Nadie es ingenuo, no lo es ni la clase política ni los grupos de poder, cualquiera sean. La única verdad es que el pueblo vota y la dirigencia reflexiona, hace autocracia y actúa en consecuencia.

A veces, los argentinos tenemos (o nos autoengañamos) memoria frágil y por eso que reitero una y otra vez: no perdamos nunca la memoria histórica, única llave inviolable para el ciudadano en el sistema democrático, siempre perfectible pero nunca reemplazable.

Opiniones (1)
19 de noviembre de 2017 | 11:19
2
ERROR
19 de noviembre de 2017 | 11:19
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  1. Acertado análisis, Norma!!
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