opinión

Jacques Derrida y la deconstrucción

Una crítica de los presupuestos de la palabra.

Jacques Derrida y la deconstrucción

La Hopitalidad

Jacuqes Derrida (Argelia, 1930- París, 2004) es el filósofo de la teoría de la deconstrucción, una crítica de los presupuestos de la palabra a partir de los textos filosóficos y políticos clásicos.

Mi reflexión sobre Filosofía Política continúa en la búsqueda de nuevas categorías políticas, en pensamientos plurales, que ponen en cuestión la validez de nuestros conceptos políticos y las bases en las cuales vivimos y pensamos la vida democrática. En todos los filósofos cuyas reflexiones hemos tratado hasta el momento: Agamben, Sartori, Zolo, Touraine, Bourdieu, Lyotard y otros, encontramos, a pesar de sus respectivas particularidades, un elemento: la necesidad de construcción de categorías o paradigmas políticos que nos permitan conceptualizar, o no, las ideas fuerzas de la posmodernidad y desenmascarar aquellas idea de la modernidad que aún persisten y están en duda o fracasaron para explicar nuestro complejo presente.

Derrida sostiene: "Hay que entender este término, 'deconstrucción', no en el sentido de disolver o de destruir, sino en el de analizar las estructuras sedimentadas que forman el elemento discursivo, la discursividad filosófica en la que pensamos. Este analizar pasa por la lengua, por la cultura occidental, por el conjunto de lo que define nuestra pertenencia a esta historia de la filosofía. La palabra 'deconstrucción' existía ya en francés, pero su uso era muy raro. A mí me sirvió en primer lugar para traducir un par de palabras: la primera que viene de Heidegger, quien hablaba de 'destrucción', la segunda que viene de Freud, quien hablaba de 'disociación".

"No es una técnica, con sus normas y procedimientos. Desde luego pueden existir regularidades en las formas en que se colocan cierto tipo de cuestiones de estilo deconstructivo. Desde este punto de vista, creo que esto puede dar lugar a una enseñanza, tener efectos de disciplina, etc. Pero en su principio mismo, la deconstrucción no es un método. Yo mismo he intentado interrogarme sobre aquello que puede ser un método, en el sentido griego o cartesiano, en el sentido hegeliano. Pero la deconstrucción no es una metodología, es decir, la aplicación de reglas".

"Para lo que 'comienza' entonces, 'más allá' del saber absoluto, se requieren pensamientos inauditos que se buscan a través de la memoria de los viejos signos. Hay que entenderlo así, y de otra manera. De otra manera, es decir, en la abertura de una cuestión inaudita que no se abre ni sobre un saber ni sobre un no-saber sino como saber por venir". (Le Monde, martes 12 de octubre 2004. En el curso de una entrevista inédita del 30 de junio de 1992, Jacques Derrida dio esta larga respuesta oral).

¿Qué hay que comprender para darse cuenta de que, en efecto, la deconstrucción tiene, ante todo, un carácter político?

La relevancia de la deconstrucción se ubica en la necesidad de reinventar conceptos políticos a partir de los procesos históricos de la globalización y el avance de la tecnología

Derrida trata el problema de la democracia en distintos textos que irán apareciendo a partir de los años 90. No es tarea fácil comprender qué nos propone en su lenguaje complejo, a veces poético, sin embargo, rescato conceptos políticos que surgen de diversas publicaciones en lo que se ha denominado "Derrida tardío": el tiempo, el acontecimiento , la diferencia , violencia y justicia y la hospitalidad.

Con respecto a las relaciones existentes entre pensamiento, tiempo y ubicación geográfica, pienso que la deconstrucción muestra una línea contundente sobre la forma en que podríamos reinventar nuestro presente. El pensamiento de lo político siempre ha sido un pensamiento de la diferencia, del contorno y de los límites de lo político.

Me parece, especialmente, importante, dada la situación de los miles de inmigrantes que mueren día a día, que son rechazados por algunas comunidades europeas, que viven inhumanamente en sitios de reclusión, traer a colación el pensamiento de Derrida sobre la hospitalidad.

"La Hospitalidad", de Jacques Derrida, es una obra que nos lleva por el problemático sendero de la extranjería, el turismo y la migración. Publicado originariamente en 1997, y en su segunda edición por Ediciones de la Flor en 2006.

La brecha que se profundiza entre los términos tolerancia y hospitalidad es de tal magnitud que ya se hace insalvable. Tolerancia sigue conservando su sentido de posicionamiento en localidad, en territorio, donde hay residentes que aceptan a extraños. La Hospitalidad se da con el invitado, esperado o no pero parte de la total aceptación aún a disgusto. La Hospitalidad sin condición nos integra indistintamente con el visitante hasta al punto que nos indistingue. Jamás se podrá establecer y erigir una frontera tranquilizadora entre el adentro y el afuera, pues esto supondría la posibilidad de que una identidad sea idéntica a sí misma, es decir, una separación tajante entre "nosotros" y "ellos" capaz de arrojarlos, a ellos, más allá de sí. (Darío Yancán. Reconstruyendo el pensamiento.blogspot.com).

La hospitalidad surge de la lengua, del idioma por la cual se le pide al estado un sitio. Un viajero que se rehúsa a hablar nuestra lengua es despojado del beneficio de la hospitalidad para el extranjero. Para el autor, la hospitalidad es posible bajo un derecho protegido por el patrimonio y el nombre (apellido) en donde juegan el límite y la prohibición. En otras palabras, en el anonimato nadie puede recibir hospitalidad porque no tiene lugar de nacimiento, ni historia, ni patrimonio, ni referencia alguna.

“En efecto, la hospitalidad (absoluta) existirá siempre cuando exista subordinación; Occidente por su parte no conoce otra hospitalidad que aquella otorgada condicionalmente (estricta). La hospitalidad como la ética no existen sin una cultura que les de alojamiento; pero la hospitalidad occidental condicionada exige retribución, reclama la ley imponiendo”

Según, Maximiliano Kortanje , La hospitalidad se constituye como una obra de consulta obligada para todos aquellos que estudien los fenómenos vinculados a la migración, y las consecuencias jurídicas, sociales y económicas de ésta, sino también a aquellos quienes se ven involucrados en el estudio de su contralor, el turismo moderno como fenómeno social en donde la hospitalidad (por regla general subordinada a la lógica burguesa) genera una relación de obligaciones e intereses en los actores involucrados. Esta relación entre Persona, Estado y Acción nos permite comprender las ambigüedades, incongruencias y desigualdades imperantes en nuestro mundo moderno e inferir las maneras en que el turismo como actividad industrial capitalista corresponde a recrear, construir y reproducir.

En este sentido, el aporte de Jacques Derrida no sólo es iluminador sino además pertinente en la materia.

Otro tema de actualidad pensado por Derrida que, sin duda, atraviesa también los campos de lo político tiene que ver con el concepto de cultura:

"Hoy día, como es sabido, la cultura se convierte en el elemento que todo lo anega en los discursos generales de nuestra cultura precisamente occidental. Cuando se habla de cultura se está designando una especie de elemento oceánico que todo lo anega: la ciencia, la filosofía, las artes, las costumbres, etc. y, justamente, sin que se cuestione el modo en que este valor de cultural, con toda su historia, se ha impuesto. Entonces, la cultura ¿qué es? ¿es la Bildung,(formación), es la paideia, la colonización? ¿Pertenece a la oposición naturaleza/cultura? Este valor de cultura me molesta. Ahora existen ministerios de la cultura; a menudo se determina la cultura como lenguaje comunicacional, como lenguaje informacional y la deconstrucción del concepto de cultura me parece ser una tarea importante incluso desde el punto de vista de las luchas feministas. No utilizaré, pues, la palabra 'cultura' sin comillas, sin muchas comillas". Final del formulario

Ciertamente, en nuestra sociedad del espectáculo, donde lo espectacular, transgresor y efímero es posicionado como valor, deberíamos pensar en resignificar el concepto "cultura" en nuestros actuales contextos.


Opiniones (1)
21 de agosto de 2017 | 20:39
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21 de agosto de 2017 | 20:39
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  1. gracias por esta nota, que nos acerca a uno de los pensadores más lúcidos, futuros y urgentes para comprender la actualidad en el hundimiento de los viejos paradigmas, y en la emergencia de los nuevos, en sus diferancias, en la variedad y vastedad de revoluciones y de mundos posibles que están ocurriendo aquí y ahora
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