opinión

Déficit: de eso tampoco se habla

Nadie mencionó en la campaña uno de los temas más graves de la economía nacional.

Déficit: de eso tampoco se habla

El último informe de Goldman Sachs sobre Argentina (16 de octubre) pone en tapete un tema gravísimo para la economía, pero del cual ningún candidato ha hablado: el déficit fiscal. El título lo dice todo: "Argentina: la consolidación fiscal debería estar en primer plano" ("Argentina: fiscal consolidation should be at the forefront"). Pero no, no lo está. Ni siquiera los opositores hablan demasiado de cómo lo van a afrontar. Porque todos sospechan que va a doler.

Los principales puntos del informe pueden resumirse así:

La incertidumbre política se traslada a la ambigüedad económica: "En términos de agenda económica, ningún candidato ha presentado un plan detallado para reducir el déficit fiscal. Más todavía, ninguno ha identificado a la consolidación fiscal como una prioridad entre las reformas económicas necesarias que se tienen que implementar".

El desbalance fiscal es la razón de los otros desbalances macroeconómicos. "Esperamos que cualquier candidato que gane brinde señales tempranas de consolidación fiscal con el propósito de generar un impacto positivo en las expectativas".

Los mayores responsables del déficit son los subsidios. Los subsidios crecieron del 1,4% del PBI en 2006 a un pico del 5,7% en 2013 (este año se espera que sean del 5%). De ellos, el 70% son subsidios al sector de la energía.

Uno puede preguntarse cómo llegamos a esto, porque en el principio del kirchnerismo las cosas eran bastante distintas. En 2004, por ejemplo, "primer año completo de la administración kirchnerista", el balance fiscal primario tuvo un superávit del 3,2% del PBI. Una década después (2014) la balanza fue deficitaria en un 0,7% del PBI. Con Néstor esto no pasaba.

Uno de los puntos más fuertes del informe se da cuando recalca que este déficit ha engordado brutalmente a pesar de la presión impositiva creciente. La mezcla es preocupante y muestra cómo es la fórmula perversa que nos ha llevado a estar como estamos: se cobran muchos impuestos y en vez de cerrar las cuentas, se abren cada vez más. La única forma de explicar eso es que se haya gastado sin mesura y sin dirección.

"Sorprendentemente, el deterioro de la posición fiscal del gobierno central se ha dado a pesar de una creciente carga fiscal, que ha crecido a un punto en que se encuentra en niveles históricos record", dice el informe. Pero ahora viene lo peor: "Este hecho ciertamente restringiría la capacidad de la administración entrante de confiar significativamente en instrumentos impositivos para iniciar un camino hacia la consolidación fiscal, particularmente bajo expectativas de una actividad económica menor".

Goldman Sachs no es ni el Antiguo ni el Nuevo Testamento, pero las cifras que utiliza son reales. Y el cóctel que plantea puede resumirse así: el gobierno tiene que gastar menos (y recortar) y no puede subir mucho los impuestos porque las empresas y los ciudadanos ya están hasta el cuello. Scioli o Macri o Massa tendrán que hacerse cargo de eso, y como saben que será duro prefieren ni tocar el tema. Pero a partir de diciembre no les quedará otra. A la larga, también en materia de números, la única verdad es la realidad.

Opiniones (1)
22 de agosto de 2017 | 01:04
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22 de agosto de 2017 | 01:04
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  1. Totalmente de acuerdo con el columnista: mucho más que hablar de inflación, que es consecuencia, se debería hablar de los déficit, que son sus principales causantes. Es como vivir penando por la fiebre sin ocuparse de la enfermedad que la origina.
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