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¿Qué será del kirchnerismo mendocino?

Una radiografía del futuro del peronismo mendocino, mirado a través de la lente de Marcelo Padilla. La multiplicidad K en discusión.

¿Qué será del kirchnerismo mendocino?

 En una provincia gobernada por Cornejo, departamentos populosos en manos de los radicales, en medio de un peronismo clásico más bien dividido entre azules y naranjas y, un país en manos del sciolismo (probablemente) la pregunta es: ¿qué será del kirchnerismo mendocino? Es una invitación para pensar más que para especular con sospechas.

Veamos un poco el panorama en 360. Si tomamos los resultados de la interna allá lejos, el kirchnerismo llegó al 11% de los votos. Es un número porcentual para nada excluyente si tenemos en cuenta que aquí, en las Viñas de Balbo, la resistencia fóbica a Cristina se ha hecho carne en amplios sectores medios. Y, por qué no decirlo, en algunos bajos. Excluyo por supuesto a los altos.

El peronismo clásico que sabe de gestión, más menos, hayan perdido o ganado en los municipios, por naturaleza, sabe adaptarse a los tiempos. Por el peronismo clásico también pasó el menemismo (no olvidarlo). Y luego supo reponerse de la estocada del riojano para activar el imaginario peronista con Néstor y Cristina. El PJ mendocino tiene su saber propio: acompaña a quien conduce sin tanto cuestionamiento. Y hoy, al que ven como conductor de hecho, es a Scioli. El PJ forma parte del armado del sciolismo nacional peleando relaciones, buscando asomar, cada sector interno -azules y la corriente- la napia, para primeriar.

Los azules son los que ganaron/retuvieron sus intendencias y piden pista. Se saben merecedores de la conducción del peronismo menduko. Los resultados mandan. Y lo sacan a relucir despacito. La corriente perdió sus derpas. Pero corren con ventaja: la relación con Daniel Scioli, lejos de haberse roto por esas pérdidas departamentales (y provinciales), se ha sostenido y, tal vez, fortalecido. La Corriente lo ve a Ciurca como el nuevo Chueco Mazzón del peronismo Scioli. A eso apuestan. Y ahí está la fortaleza de ese sector que por ahora frena cualquier tipo de discusión interna, porque saben que van por ellos cuando salten los tapones si sigue lloviendo. Azules y Naranjas.

Y el Sur que también existe, que tiene color propio con los hermanos Félix. Los sanrafaelinos no solo piden pista sino que aspiran a gobernar el peronismo primero y la provincia después. Igual que los azules. Aunque parezca demasiado anticipado, ya hay pensamientos en ese sentido: recuperar la provincia es recuperar la conducción del PJ. Así se piensa, por ahora. El tema es, y aquí viene la pregunta del inicio, qué será del kirchnerismo mendocino entonces, en este contexto que puede llegar a ser de voracidad por conducir y mantener buenas, excelentes, inmejorables relaciones con Daniel Scioli…. ¿Ah?

Intentaré un desgrane de este sector que forma la tercera pata de la mesa (el peronismo mendocino es una mesa de tres patas, se me ocurre, o cuatro: azules, naranjas, turcos y puros) veamos entonces de qué está compuesto ese kirchnerismo local y cómo ha quedado luego de la interna primero y de las elecciones a gobernador luego.

El kirchnerismo hoy, arriesgo de entrada, no existe como tal. La figura de Guillermo Carmona conductor del sector en Mendoza se diluyó tras las PASO y más aún con la derrota de junio. Hoy por hoy, los sectores que se aglutinaron para la interna, son orgas diaspóricas que solo tienen como conductores al jefe político de su sector, y punto. Podrán tener, mantener o articular buenas relaciones, pero no se ve que haya un salto de calidad desde aquella unidad electoral. Carmona no es jefe más que de sí mismo. Es buen tipo, lo valoran así, pero no lo sienten conductor. Es decir, el carmonismo, así, como sector, no existe. Lo que existen son orgas que tienen representación nacional. Movimiento Evita, La Cámpora, Kolina, La Túpac Amaru, Nuevo Encuentro, el Mup, el partido de Heller, y alguno que otro espacio más chico. Son esquemas con dinámica propia. Se pisan los talones en el territorio, son celosos, y tienen riesgos de caer en el sectarismo, a su pesar.

Algunos metieron alguito en la legislatura provincial, otros en algún Consejo Delirante, y los que más en el Congreso Nacional (meterán). Sin embargo lo une el antipejotismo. Y ahí se miran las caras. No han dado todavía, no sé si lo darán, un salto de armado superior para conformarse como sector político orgánico. Tienen sus lógicas propias, que aquí se ven chiquitas y mezquinas. Si no arriesgan a inventar un espacio sincero donde se agrupen desde una articulación más generosa, quedarán como barquitos de pescadores artesanales en medio de los pesqueros japoneses. Y de ahí a la dilución hay un paso. Si no hay respuesta nacional de sus orgas, se mueren lentamente y se dispersan. Todos merecen respeto, pero…

Yo los comparo con los troskos en la provincia por el caudal que juntan y representan. El FIT y el Kirchenismo en Mendoza tienen casi el mismo nivel de representación en la población. La diferencia es que los troskos, por ahora, se muestran y mantienen más unidos –aunque se maten a través de sus diarios partidarios (PTS y PO).

El salto de calidad los llevaría a otro nivel de discusión, pienso, porque es desde ese sector donde se pensaría más estratégicamente y no solo tácticamente. Pero así, se los come la coyuntura.

Es que el peronismo clásico tiene historia en sus territorios retenidos o perdidos. Hay historias allí que cuentan oralmente al peronismo de las comarcas sin tanta ilustración, y hay jóvenes que tiene hambre. En cambio el kirchnerismo nació con Néstor, y se mantiene con Cristina. Y la década ganada ya se ganó. Es una oportunidad la que tienen: armar el gran sector o la pata firme para construir, o la nada.

Marcelo Padilla

Opiniones (16)
22 de agosto de 2017 | 10:40
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22 de agosto de 2017 | 10:40
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  1. Insisto.......... sos como la mierda a las moscas poteras radicales... ellas se alimentan de excremento. No entienden pero lo mismo opinan.
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  2. Y vos Ladilla: ya averiguaste que va a ser de tu patética vida a partir de Diciembre? Vas a masticar mierda por cuatro años. Y muchos nos vamos a reir (de vos, por supuesto) aunque nos sigamos cagando de hambre lo mismo que con el peronismo.
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  3. Ladilla, no sueñes, durante mucho tiempo se dijo y se te dijo que el kirchnerismo en un 80 % no era mas que militantes rentados y que la militancia terminaba cuando se terminara el combuistible, o sea, los generosos y seguros sueldos del estado. Es la famosa militancia / dirigencia flotante del peronismo que como te dicen bien, fue socialdemocrata en la epoca de Cafiero, liberal con Menem, progre con los K y ahora sera mas bien derechosa con Scioli ya que pasaran a ser convencidos sciolistas de la primera hora. No te engañes mas Ladilla, el fenomeno K concluyo, ningun proceso politico dura mas de 12 o 13 años en la Argentina. En Mendoza en particular si siendo 8 años gobierno no armaron algo permanente y un aparato con cierta base electoral, menos que menos van a hacerlo sin poder y sin guita..
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  4. Cito "El peronismo clásico que sabe de gestión, más menos, hayan perdido o ganado en los municipios, por naturaleza, sabe adaptarse a los tiempos.". Si escribiste esto en la redacción, realmente vives en una burubuja, viste el desastre que deja Lobos en Guaymallén?, y eso es saber de gestión?. Solo tomo esta muestra para dar prueba que realimente no sabes de periodismo, no eres columnista, y estas cobrando gratis por publicar mentiras. Generoso MDZ
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  5. ojala se extinga para siempre! y vos con ellos!
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  6. Es patético Marcelo, una columna que está escrita en códigos solamente es opinada por radicales fundamentalistas, pero es lo que hay, en una de esas tiene que ver con las doscientas mil razones verdes que el terry le puso al mauricio, o con la pauta que recibió, en fin, es lo que hay. En definitiva, Marcelo, coincido bastante con vos, creo que la reconstrucción del peronismo tal vez no sea leer la doctrina, porque hay quienes se creen dueños del movimiento, sabedores de lo que Perón hubiera hecho, que en definitiva cuando le das un cargo son cualquier cosa menos peronistas. El Peronismo no está hecho de doctrina, está nutrido de gente, de aquella que por peronista (no por trotsko, aunque tienen mi respeto hay que saber separar al que pegaba carteles con el que ponía bombas, sin caer en la teoría de los dos demonios) se chupó la persecuta milica, se tuvo que ir a otro lado o esconder debajo del colchón la marcha y las veinte verdades, porque con sus vidas ellos son los que nos enseñan, los que, con su último aliento son capaces de transmitirnos lo que tenemos que hacer dentro de este pragmatismo dogmático que solo los peronistas entendemos. Lástima que los adultos que estuvieron con Perón hoy día no los tengamos con nosotros, pero aprovechemos a los que tenemos antes de que sea tarde. Solo desde allí podremos crear otra vez el peronismo, que no será el mismo de los ´50 (puro, 3ra posición en serio), de los ´70 (después de echar a los imberbes de la plaza), de los ´90 (el menos peronista de todos), de los 2010 (mezclando en un solo nombre, FPV, trotskos pagos y peronchos pobres). Tal vez el nuevo peronismo dentro de un tiempo pueda sacudirse el frentismo dogmático, el menemismo pragmático (porque no me podés negar que algunos de nuestros dirigentes son más oportunistas que peronistas) y empiece a crear el nuevo peronismo del 2050, que, en una de esas, debe estar más cerca del dogmatismo sin fanatismos e incluyente, con mezcla entre la ejecutividad y la prolijidad en el ejercicio del poder. No creo que las banderas del peronismo deba izarla la clase media profesional y cínica (muestrario de tibios vomitables menducos), ni tener la inocencia de Heidi, pero me parece que la sociedad y la maldita (bendita) movilidad social ascendente exigen otra forma más transparente de ejecutar, sin olvidar la picardía de la respuesta rápida de Miranda, nutrida de marketers, psicólogos sociales y encuestólogos, bajándose así de la arrogancia paquista de creer que por el simple hecho de estar ahí uno es superior a los demás. El peronismo es arrabal, es canyengue, es tango, es cumbia, es barrio, es barro en la suela de los zapatos, pero también es dolor por el dolor ajeno, es acordarse del pibe menos beneficiado del obrero menos capacitado. Peronismo también es empresa, oro, plata y bronce, universidad y maestrías, solamente debemos tomar oxígeno para reveer como era y volver a fundar el movimiento. No sé si la fundación se debería hacer exclusivamente basados en el recambio generacional, porque por ejemplo en las heras (lo puedo decir desde el anonimato) la juventud no se puede hacer calzando reebok en un auto de doscientos mil pesos queriendo captar desde la amistad a jóvenes de los barrios más humildes. Esa construcción más me parece gansa que peroncha. Apoyo tu preocupación, pero habrá que tener paciencia, porque nada se puede hacer en los próximos 8 meses, porque habrá que alimentar sus odios desde el error ajeno, y en menos de 6 meses todos los errores que comentan serán nuestros. Un abrazo peronista.
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  7. el Kirchenerismo es una enfermedad a la que ya le encontraron la cura ... quedaran algunos infestados pero desaparece en el corto plazo
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  8. Padilla, lo triste no es que siempre te vendas, lo triste, es que lo haces barato.- Sos barato, berreta, como todo lo que escribís.- Tomate unas clases con Ulises Naranjo, a ver si atinás.-
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  9. por suerte va a venir una etapa de limpieza del peronismo, pues el sectarismo de los que se creen puros es el que lo hizo cagar en las elecciones, sumado al bombardeo permanente de los medios de incomunicación, incluído este diario, que hace que la clase media, desagradecisa y egoísta como ninguna, vaya a enterrarse solito votando al facho de cornejo
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  10. El Kirncherismo local es una grupo armado desde el poder del Estado hacia abajo. Si no pudieron construir nada desde esa posición, mucho menos lo harán sin el apoyo del Estado. Son una cáscara vacía y se van a transformar en la nada misma.
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