opinión

Crónica del norte diablo

El columnista pasea sin rumbo por Salta y, desde allí, deja sus impresiones sobre esa región argentina.

Crónica del norte diablo

Estoy ubicado de una manera particular. En la pieza que alquilo hay un banquito que simula una mesita y otro, más bajo –apenas, que no simula- donde posar el traste. Incómodo para escribir. Me las ingenio y saco el banquito más bajo y pongo en su lugar colchas gruesas y varias almohadas. Pruebo: me siento y me hundo. Sigo sumando objetos y mantas hasta que más o menos me ubico. Por eso estoy escribiendo de corrido ahora.

Son las seis y media de la tarde en el pueblo de Purmamarca, Jujuy, a hora y veinte de San Salvador, su capital. He venido hasta aquí pasando por Salta, donde estuve tres días recorriendo la ciudad y distintos pueblos del altiplano. Hace frío, corre un viento que hiela la cara y las manos, el sol se ha inmolado contra los cerros coloridos, como los cóndores suicidas cuando se les muere la hembra dada su vida monógama. Quedan por el pueblo los remolinos de tierra y las casas bajas avergonzadas, y un silencio ancestral que baja de las nubes de la Puna. Los pobladores se encierran en sus casas de piedra o adobe, y empieza el ritual del fuego.
***

Mercado Municipal de Salta

No tengo un rumbo fijo. Solo sé que llegué a la ciudad de Salta a sumarme a la manada. Dejo mis trastos en el hostal de calle Pueyrredón y salgo. Es de noche. Llueve finito. Son hilos de plata que, intuyo, chorrea la luna escondida. El pueblo salteño igual se menea por las calles. Algunos vuelven del trabajo y otros salen a buscar donde comer. Encuentro una librería abierta y reviso un mueble de textos de poesía salteña. Me topo con tres libros de Leopoldo “Teuco” Castilla y me los compro. Son: “Guarán”, “Manada” y “El Arcángel” (novela). Un poeta universal, especialmente en “Manada”, 2009. Una obra cosmogónica.


Dice uno de sus poemas:


X
A muerte
es la batalla de los nacimientos
Nunca fuimos tan lejos como el amor;
Hasta el orgasmo
Hasta que solloce la estrella
Y entra al cóncavo la luna
Y en el convexo
Un desierto.
Y en la unión de dos hembras
Un lento medanal,
Un pensamiento besando a un pensamiento;
El del travesti, la centaura
Que voló las ventanas de su metamorfosis;
Y se esculpió despierta en otro sueño;
El del onanista que tiene
El cuerpo en la quimera
Y una fuente en el cerebro;
El del necrófilo
Que sale con ojos de mosca de los cementerios;
El de dos machos martirizando a un caballo,
El hermafrodita lastimado por un anturio
Y también el eunuco que oye un lobo
Al fondo, muy al fondo de la nieve de su deseo.
Estalla el sexo libre en la manada.
La manada se vuelve firmamento.

***
Son las dos de la tarde y me sumerjo en el Mercado Municipal por calle Ituzaingó. Me recuerda a la película “7 cajas”, la paraguaya. Es el Mercado Municipal un galpón de una manzana con más de cien puestos que vive hace siglo y medio. De lo que se imaginen es poco. Bofe, ungüentos, sesos, flores, hojas de coca, frutas y verduras, comidas, santos y demonios. Almuerzo un locro que rebalsa el plato. Al lado de las mesas hay perros esperando al mundo les dé su parte. Los relojes son todos distintos. No por el diseño, sino por las horas.

Cuesta de Tomás Lipán Jujuy


***

Bajo en la estación de San Antonio de los Cobres, en el altiplano salteño, luego de 7 horas en tren. Las cholas ofrecen tamales, papas rellenas con queso y artesanías. Los niños piden caramelos. El viento ha curtido las caras. A 3700 metros de altura y con más de 7000 habitantes, sobrevive un pueblo minero que extrae de las entrañas de las montañas oro, plata, cobre. La gente de San Antonio de los Cobres parece tallada por la pachamama. Los cardones que bordean y trepan las montañas son los que mandan. Otros dioses.
***
Ceno un plato gigante de milanesa con papas fritas y me voy a dormir. La televisión aburre. Apago las luces y, en la oscuridad, visualizo a la barbarie torcida. Indomesticable, lujuriosa. Apago los ojos.
***
Voy en la ruta a San Salvador de Jujuy y me siento en el primer piso del micro al lado de una mujer canosa. Su nombre es Herminia. Charlamos y me cuenta que va hacia “Pampas Blancas”, un pueblito que aparece, ni bien pasamos Salta. Tiene 47 años y es madre de 9 hijos. Hace un año y medio volvió a Iruya, su pueblo natal, luego de 39 años, a conocer a su padre. Sigue conmovida por el reencuentro. Triste. No reconocida. Ahora va a visitar a una tía enferma. Se baja y me dice: “Que dios me lo bendiga”.
***

Purmamarca

Llego a Purmamarca a las cuatro de la tarde. Hay sol, no hay sol. Cuando hay, es mucho. Cuando no hay, es la nada. Camino por las callejuelas de tierra y piedra. Me paro en una esquina de mil años y tomo mate de frente al sol. Me abrigo, me desabrigo. Como ando solo, no salgo en las fotos. Un policía indio me saca la que cuenta.

***
En la pieza se me han entumecido las patas. Es de noche. Son las ocho y media y tengo hambre. Solo tomo agua para limpiarme. La pieza. Las mantas. Las almohadas que sirven para acomodarme y escribir esto. Me voy a la noche, a caminar, por donde se perdió el diablo, en busca de mi propia aparición.
***
Subo por la ruta cercando las cuestas jujeñas. Somos 18 en la trafic y vamos parando. En la cuesta de Tomás Lipán se ven, a más de 3000 metros de altura, las serpientes de asfalto amuradas a las montañas. En esa zona viven solo 7 familias dedicadas al pastoreo y al cultivo de papa y maíz. Pienso en la elasticidad de la Argentina y en su escandalosa diversidad sociocultural y económica. El viento pega, como el sol, cachetazos; y se sienten porque no somos del pago. El hombre nace en un hábitat, para los extraños, indomesticable. Se reproduce y forma comarcas. Resiste. Celebra y agradece a sus dioses.
***

Piletas de sal

Son las doce y cuarenta y cinco del medio día. Hemos llegado a destino: La Gran Salina jujeña. Uno de los salares de mayor producción en la Argentina. Estamos en otro planeta, por momentos, la llanura blanca se pierde en el horizonte y no avisa su límite. Sal, angostas piletas de agua donde la sal se entenebra con el agua y la tierra, más el sol, que prohíbe las lluvias en las alturas. Una gota de agua contiene el 70% de sal. La explotación mayor la realiza una empresa privada pero también hay cooperativas. La salina es una piel del mundo, otra piel, de otro tipo. Milenaria luego, será solo salar cuando otros estén naciendo. Agarro un terrón y le paso mi lengua. Me mojo la cara con el agua. Curando heridas que todo bicho humano necesita sanar. El sol nos aplana más de lo que somos, especie, en vías de extinción que no quiere saberse.
***
Ocho cuarenta y cinco de la mañana en San Salvador de Jujuy. La ciudad embanderada militando. Las paredes gritan nombres. Milagros Sala suena más fuerte en los caseríos. La imagen de Túpac Amaru impone un respeto adusto. La sangre Aymara y Quechua riega las calles y avenidas. No se siente vergüenza. Subterráneo, de los infiernos renace un pueblo históricamente sometido, con sus líderes y curanderos.
***

Esther Morales y Padilla

Fin del viaje y retorno a Mendoza. Tengo viento en mis trapos. Sal en los ojos y tierra en el cuerpo. Estoy en Salta, en el aeropuerto, esperando embarcar. De pronto una mujer india apura el paso hacia la puerta 3. Hay movimiento en el piso. Sonriente y con una paz que tronaba en el aeropuerto pasa a mi lado Esther Morales, la hermana mayor del Presidente de Bolivia, el querido Evo. Me entero por los comentarios de un camarógrafo quién es esa mujer y me le acerco, y le doy un abrazo compañero. Me cuentan luego, los de la comitiva, que había ido a Jujuy a dar el apoyo boliviano a los candidatos del proyecto nacional. A poner el cuerpo y profundizar los lazos de hermandad latinoamericana de nuestros pueblos. “Hasta la victoria siempre”, le dije-, “Así será”, respondió-, y se fue a su Patria.
***
El norte diablo, más diablo que nunca, levanta la bandera de la diversidad cultural y la unión de los pueblos frente al imperialismo. Estoy en mi casa y todavía no me baño. Tomo mate y escribo, más cómodo ya, en la misma silla de todos los días.

Producción de texto y fotos: Marcelo Padilla

Opiniones (7)
24 de agosto de 2017 | 00:35
8
ERROR
24 de agosto de 2017 | 00:35
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. Sanjuanino, no vuelvas a Mendoza, quedate en Jujuy.FUERA BICHO FUERA LADILLA!!
    7
  2. DIOS HA DE QUERER QUE SE CONSIGA UN LABURO POR ALLA EL IMPRESENTABLE .........
    6
  3. Que desilucion, solo hay 4 comentarios. Obvio que lo de este pibe ni en pedo lo leo pero siempre entro a divertirme como lo gastan.
    5
  4. Te recomiendo quedarte a vivir allí, y si podés en la casa de Milagros Sala.
    4
  5. Golpea en el pecho el norte, tan sencillo pero profundo, genuino, auténtico y noble. Se aprende mucho, hay que perderse de vez en cuando por ahí.
    3
  6. Marcelo, pregunto porqué no siempre notas así? Es bellísimo este artículo más allá de las diferencias políticas de cada uno. Sin confrontaciones, tranquilo y conmovedor. No incita a responder con agravios y baja las revoluciones de los comentarios habituales. Muy bueno!
    2
  7. Gran viaje el NOA. Un lugar para no perderse es Tilcara.
    1
En Imágenes
Incidentes en la movilización de la CGT.
23 de Agosto de 2017
Incidentes en la movilización de la CGT.