opinión

¡Qué pena Daniel!: te la perdiste

Scioli desilusionó. La mirada de Federico Croce sobre el primer debate presidencial.

 Ví el debate por internet. Lo vi por Youtube, y seguí frenéticamente las opiniones de la gente en Twitter, sorprendiéndome por la cantidad de expresiones y opiniones –si no me equivoco, lo escuché decir a Majul que fueron más de un millón de menciones sobre el tema en esa red social-.

Además del interés periodístico que obviamente generó en mí este acontecimiento, el entusiasmo era grande porque se vivió una situación histórica: el primer debate de candidatos a presidente de la Nación Argentina, desde la vuelta de la democracia.

Hay una razón ciudadana más: aún no tengo totalmente decidido mi voto. Y es por eso que mi primera reflexión, sin entrar en el análisis de las performances y los discursos de cada uno de los que allí estuvieron, tiene que ver con la decepción que me produjo la ausencia de Daniel Scioli.

Más temprano, y "stalkeando" un poco la cuenta personal del gobernador de Buenos Aires, leí que visitando Córdoba y a horas del debate, expresaba: "Quiero q sepan que los problemas pendientes entre Córdoba y Nación se solucionarán con el espíritu que todos me conocen: con diálogo". ¿Dónde están, pues, esas palabras puestas en práctica? Porque con la decisión de no asistir al debate esas intenciones de diálogo, de consenso, son echadas por tierra.

Scioli va primero en las encuestas, y es justamente por ello que me hubiera gustado más aún escucharlo debatir, escucharlo dar explicaciones, escuchar que no tiene miedo a los cuestionamientos, y que quiere consensuar políticas y construir desde la cooperación.

¿Cuál es la postura? ¿Una prepotente, al estilo "como voy primero, no debato: que se maten ellos"? ¿Una de marioneta quizás, que es la que plantean varios analistas cuando afirman que la presidenta le bajó línea y le prohibió asistir aún después de haberse comprometido semanas antes? ¿Es falta de oratoria, tal vez? ¿Le cuesta hablar sin preparar un discurso escrito? 

Creo que al no asistir al debate, Scioli se perdió la oportunidad de mostrar frente a todo el país que tiene decisión propia, que no responde a otras voluntades, que nadie lo maneja, que tiene impronta. Sí: su propuesta está ya presentada. Sí: está haciendo campaña por todos lados. Pero la imagen de ausencia, la falta de respeto a los otros candidatos, el claro mensaje triunfalista al no asistir a esta reunión hablaron por sí solos.

Claro que todos tenían la libertad de ir o no al debate. Pero Daniel se perdió la oportunidad de defender el modelo de continuidad que pregona y asegura que seguirá.

Por supuesto, en las redes sociales -y seguramente si me los encuentro también lo harán-, miles de militantes K se deshicieron en teorías, explicaciones, elucubraciones y justificaciones para con su candidato. ¿La más común, la que va ganando hasta ahora por lo menos en mi TL? La que dice que Scioli no debía ir para no prestarse a un circo mediático armado por empresarios y medios de la oposición.

Si hay una característica irritante del militante K -¡y eso que tengo muchos amigos que lo son!- es, además de desprestigiar o acusar al que piensa diferente de "derechoso", "facho" o "gorila"; esa vehemencia para defender lo indefendible, que tantas veces es ceguera. La tozudez para encontrar alegatos y defensas para justificar lo que, para mí en este caso, no tiene justificación: es un hecho objetivo que todos los candidatos tuvieron la misma cantidad de tiempo, a todos se les hicieron las mismas preguntas, todos estaban en el mismo lugar.

"¡Fue una operación para pegar palos al oficialismo!", dicen. ¡Hubiera estado el candidato oficialista para contestar, pues! No se trató de un "ataquemos al ausente": al contrario, se "repartieron piñas" entre sí. Para mí, fue un ejemplo de discusión sin agresión, más allá de una que otra chicana. Hubiera sido genial que Scioli haya usado sus tiempos para contar sus propuestas, en vez de que otros los usaran para hacer shows de efecto.

Vuelvo a decir: todavía no se a quién votar. Pero quiero un presidente que hable con todos, y que no se pronuncie más esa grieta de la que tanto se habla. 

Para ejemplificar la importancia de la tamaña cintura política, de la diplomacia y de la capacidad de debate que deberá tener cualquiera sea el ganador o ganadora de la elección de octubre y del virtual balotaje, basta recordar que, como vienen mostrando todas las encuestas, es muy probable que el escenario político sea muy diferente al que tiene hoy Cristina: no habrá un Poder Legislativo con mayoría para un partido, por lo cual el Congreso no será tan manejable ni servil. Quien gobierne deberá negociar, discutir criterios y consensuar.

Opiniones (1)
24 de agosto de 2017 | 02:52
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24 de agosto de 2017 | 02:52
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  1. Federico, impecable tu análisis, tus conclusiones son objetivas y plenas de sentido común.- Tu observación como ciudadano periodista, nos deja la clara visión de lo inobjetable.- Es muy bueno tu ariticulo.- Felicitaciones.-
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