opinión

Canción de amor a una escuela pública

Un ejemplo notable: 120 adolescentes de un colegio debatiendo sobre seguridad, inseguridad, drogas, abandono escolar, criminalización de la pobreza y modelos de consumo. Es posible.

Sucedió hace un par de días, en la escuela pública Herminia Ramponi, de Villa Nueva: 120 adolescentes de 14 y 15 años, pertenecientes a sectores vulnerables, a sectores históricamente inseguros, se dispusieron a charlar sobre seguridad, abandono escolar, drogas y pobreza, barrios privados y plazas públicas, modelos de éxito ligados al consumo, delitos que te llevan a la cárcel y delitos que no te llevarán jamás a la cárcel, si estás en la franja privilegiada de la pirámide. 

De este modo, tal vez, sea como se construye seguridad: abriendo una escuella para dialogar, en lugar de apelar a pedidos de manos duras y más policías y más gente encerrada en calabozos ominosos y más muros en barrios privados y más carencias en los barrios vulnerables y más serpentinas de púas y más sistemas de alarmas y más condena del distinto y más portaciones de rostros y más masivas lavadas de manos.

Escuela Herminia M de Ramponi


Allí, en escuelas como esa, con dedicados profesores y directivos, se reconstruye el mundo, se lo reinventa, a partir de pequeños esfuerzos que nos salvan del estropicio de la indolencia social. Y es notable comprobar cómo una escuela crece o se estanca, según la impronta que sus directivos y profesores generan, verdaderamente notable, hasta lo esclarecedor. 

Volvamos a la escuela. En un momento determinado del diálogo, un detalle pasó naturalmente desapercibido para casi todos: entre las infinitas imágenes de un minuto en las mañanas del mundo: un par de adolescentes lagrimearon, con vergüenza, a escondidas, después de ver un documental sobre la seguridad, la inseguridad y las cárceles en Mendoza. 

Quién sabe qué tragedias familiares o qué recuerdos dolorosos se dispararon en ellos. No los interrumpimos para sonsacar precisiones, claro, porque no venía al caso exhibirlos, pero, quién sabe, seguramente en esas lagrimitas había víctimas, victimarios, testigos, protagonistas, parientes, vecinos o todo eso junto, porque así son las cosas a veces. 

¿Quién de nosotros no ha vivido -desde determinado lugar- un episodio de inseguridad? Ninguno de nosotros. No obstante, tal vez la respuesta no sería la misma si nos preguntáramos quién de nosotros no ha vivido -desde determinado lugar- un episodio de construcción social de la seguridad. 

No llegues hasta acá

¿Cómo nació esta actividad en la escuela Herminia M. de Ramponi? Sabrán ustedes que, desde hace cosa de un par de años, como parte de mi trabajo en las cárceles mendocinas, me dedico a recorrer escuelas, sobre todo públicas, de Mendoza. Lo hago después de haber investigado, escrito y dirigido un film documental ficcionado, “No llegués hasta acá”, así se llama, a pedido de la Dirección General del Servicio Penitenciario, que trata sobre la situación de las cárceles de Mendoza y las causas que llevan a mucha, mucha gente pobre a terminar presa, encerrada en un círculo vicioso del que cuesta tremendos desvelos salir. Invitación mediante, sin costo, por supuesto, asisto con mi película a los colegios y charlamos con alumnos, profesores y directivos sobre las pequeñas decisiones que terminan convirtiéndonos en aquello que somos, que no siempre coincide con aquello que soñamos ser (casi nunca, de hecho).

Y en tales circunstancias, se dan esos fogonazos de vida hechos lágrimas y testimonios desgarradores de la existencia, que siempre -siempre- tienen que ver con capítulos dolorosos de la vida: el abandono, el miedo, el encierro, la ausencia, las heridas, la pérdida de la dignidad, de la libertad, de bienes o de vidas cercanas y también de la propia libertad y la propia vida. 

Escuela Herminia M de Ramponi

Y resulta que todo conduce a ese sagrado lugar, la escuela, porque es allí, en la escuela, después del propio hogar, donde se libra una de las batallas fundamentales de la existencia: la construcción de la capacidad de decidir en qué clase de personas nos convertiremos. Especialmente, la batalla es más batalla en las escuelas públicas, porque las evidencias son feroces: el 98% de los presos son pobres y más del 95%, no terminaron sus niveles educativos. Y porque en Mendoza, la salida a esta problemática tan dura, que nos involucra a todos, ha sido hasta ahora encerrar a más y más jóvenes, que salen de esos sitios peor que como entraron. Nadie habla de que se deban pagar las condenas, pero el asunto será cada vez peor para todos, en tanto y en cuanto esta fábrica de encerrar gente que es nuestra sociedad, siga funcionando de este modo. 

Por eso, este que escribe repite hasta el hartazgo que la seguridad es una construcción social, la seguridad es responsabilidad de todos, la seguridad es apropiación colectiva de las dolencias y excesos colectivos, la seguridad es el reconocimiento del otro, del distintos de uno, como un igual. 

Escuela Herminia M de Ramponi

Y, bueno, ya sabemos, todo será más cuesta arriba si sos pobre, porque el sistema social -en el mundo- elige qué tipos de delitos habrá de penar con cárceles y cuáles no: si sos pobre, entonces, tu delito será penado, si no sos pobre, bueno, lo conversamos, porque si hay algo que no es verdad, es eso de que la justicia es ciega. 

A buena parte de nosotros, le toco ser pobre, por eso, todo será más cuesta arriba si te dejás llevar por el modelo del éxito y del consumo que te llega, sobre todo, por acción de los grandes medios de comunicación: te harán creer que, pagando cómodas cuotas, podés ir a Miami o a Europa cada año, que podés tener una 4x4, un reloj que fulgure, un culo redondo y duro como de bailarina de Tinelli, una zurda como la de Messi, una facha como Brad Pitt, un levante de chicas de propagandas de perfumes, una felicidad electrodoméstica, una eternidad quirúrgica en tu pechuga y muchos paraísos artificiales por el estilo. Y resulta que no, pibe, pendeja, chabón, muñeca, resulta que no vas a poder. 

Y, entonces, muchos querrán lograrlo a cualquier precio y tomarán malas decisiones y terminarán peleando con sí mismos, con sus padres y novios y dejarán la escuela y quizás tendrán problemas con drogas y finalmente, quizás, cometerán un primer delito y tarde o temprano terminarán en la cárcel. No será el caso de la gran mayoría, no, pero los que caigan, los pocos que caigan, caerán largo y tendido, dejando sus hermosas vidas hechas pasto del encierro, con un incansable revoloteo de fantasmas en sus cabezas. 

Cartel Escuela Ramponi

Por eso, escuelas como la Herminia M. de Ramponi -y algunas otras que he conocido en Mendoza-, abiertas al diálogo, al disenso y al enfrentamiento saludable con las problemáticas de sus alumnos, son tan necesarias, tan esperanzadoras y tan santas, al fin y al cabo.

Si acaso hay una salida a nuestros males comunitarios -que la hay- será parida en espacios como estos y no en los grandes medios de comunicación, ni en las casas gubernamentales, ni en los parlamentos parlanchines, ni en los palacios judiciales ni en las opulentas y lustrosas empresas exitosas. Será en escuelas como esta donde aparecerá el germen de una mañana distinta, de una comunidad distinta, más solidaria y comprometida, y de un mundo distinto, más justo, diverso y disfrutable. 

Ulises Naranjo


Opiniones (7)
21 de agosto de 2017 | 06:04
8
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21 de agosto de 2017 | 06:04
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  1. Me conmueve la realidad que describes, que por otra parte son los escenarios donde se vive en carne propia la violencia. Valoro la tarea que realizas. No hay teorías , ni lenguajes que expliquen como lo haces desde esa vivencia comprometida con que divulgas y compartes dolor, amor y esperanzas.
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  2. Coincido con Quiroga (abrazo total) y Mariano. A las organizaciones de DDHH, o que, mejor dicho los han tergiversado (XUMEC, CELS, CAMPAÑA CONTRA LA VIOLENCIA INSTITUCIONAL) les conviene que exista la delincuencia por que con ella hacen ingentes negocios de cobertura legal. A esta importante iniciativa de Ulises, que probablemente haya persuadido a tantos jóvenes de incurrir en el delito, no la han apoyado los quiosquitos...
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  3. Con mi esposa estábamos comentando exactamente la mismo que percibió O. Quiroga, Ulíses va a la raíz del problema, que en realidad no es de "seguridad", sino de simple y pura violencia : delictiva, social, laboral, familiar, y muchos etcéteras más, que la sociedad se encarga de reproducir a diario. Cuánto valor que el Sr. Quiroga lo sepa contrastar frente a tanta macanería institucionalizada (como el comentario de la "mendocita" que le siguió: pura sanata politiquera). Es como dice una hermosa frase: "El Buda da vueltas la rueda del Dharma (enseñanzas de vida), y así la realidad se muestra en múltiples formas". Saludos y felicitaciones a Ulíses -pequeño Buda- y tambièn a Quiroga -gran Oso Buda-.
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  4. Excelente y profundo análisis. Y te ayudo a repetir una vez más "este que escribe repite hasta el hartazgo que la seguridad es una construcción social, la seguridad es responsabilidad de todos, la seguridad es apropiación colectiva de las dolencias y excesos colectivos, la seguridad es el reconocimiento del otro, del distintos de uno, como un igual. "
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  5. Estimado Ulises Naranjo gracias por sacar a la luz la tarea que se hace (hacemos) en muchas escuelas públicas de esta provincia, en muchas con apoyo de organismos de DDHH, porque en verdad no se de qué "negocio" hablan. En muchas escuelas PUBLICAS esto es del ESTADO y con programas nacionales se están haciendo muchos proyectos de participación ciudadana, compromiso solidario, formación de mirada crítica, efectivización de la ampliación de derechos como nuna vista (Ley de identidad de género, matrimonio igualitario, contra la violencia de género etc etc), y no queremos de ninguna forma retroceder en este camino
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  6. Una vez mas Ulises, contribuyendo de forma silenciosa y efectiva al problema de fondo.- Una vez mas haciendo, participando involucrado en la cocina del problema.- Una vez mas seguramente con el escasisisimo o inexistente apoyo de los que hacen de los DDHH un negocio.- Seguro ulises no estará en las pomposas denuncias de secretos a voces, en la exageración de lo y evidente y reiterado, estará en su trinchera, peleando su guerra, en su puestito de combate, haciendo responsablemente lo que tiene que hacer, contribuyendo y comunicando socialmente su tarea proba, en su rol de columnista.- Felicitanciones Ulises Naranjo.- Parrafo aparte, tu supuesta intervención en el Padilla´s book......no podes Ulises....vos no.-
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  7. Me saco el sombrero ante las notas de este Señor. Muchas gracias Ulises.
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