opinión

Respuesta a Barack Obama

El premio Nobel argentino hizo pública una carta que le envió al presidente de EEUU.

Respuesta a Barack Obama

Presidente de los Estados Unidos de América

Sr. Barack H. Obama

Recibe el fraterno saludo de Paz y Bien

A fines de 2014, previo a la presentación del informe del Comité de Inteligencia del Senado norteamericano sobre el “Programa de Detención e Interrogatorio de la CIA”, 12 Premios Nobel de la Paz te enviamos una carta solicitándote el cierre de todos los centros clandestinos de detención y tortura que Estados Unidos tiene alrededor del mundo, la cárcel de Guantánamo, y que se transparente al mundo qué política adoptará para respetar los tratados internacionales, incluidos la Convención de Ginebra y la Convención contra la Tortura de Naciones Unidas.

Hace poco hemos recibido tu cordial respuesta como colega Nobel, mencionando tu voluntad de “llevar este capítulo de la historia de Estados Unidos a su final”, lo que motiva mis siguientes palabras:

Como sabes, algunos de los firmantes de la carta somos sobrevivientes de las prisiones y la tortura. Yo personalmente fui víctima de persecución, cárcel y torturas por defender los derechos humanos frente a las dictaduras latinoamericanas enmarcadas en la Doctrina de la Seguridad Nacional y la “Operación Cóndor”, que financiaba y coordinaba Estados Unidos.

Fue esta lucha colectiva por la que me fue otorgado el Premio Nobel en 1980, que no asumí a título personal, sino en nombre de todos los pueblos de América Latina que sufrían la opresión de las dictaduras, y trabajaban por construir la paz. Por los misioneros, pastores, campesinos, obreros, profesionales, hombres y mujeres en todo el continente que estuvieron y estan al servicio del prójimo, exponiendo muchas veces sus vidas.

La “Escuela de las Américas” en Panamá, hoy llamada “Instituto de Cooperación para la Seguridad Hemisférica” con sede en EEUU, fue el centro norteamericano que formó a más de 60.000 militares y policías latinoamericanos en técnicas de tortura, ejecuciones, secuestros y otras violaciones de derechos humanos, para que luego las aplicasen y enseñen en sus respectivos países. Tanto las desclasificaciones de esos manuales, como los recientes documentos presentados por el Senado de tu país sobre las torturas de EEUU en el mundo, demuestran una política de seguridad nacional sistemática y consolidada que, como mencionas, “violan la ley estadounidense e internacional y ofenden a la dignidad humana”.

Por eso, con esperanza reconozco tu coraje para asumir lo que la gran mayoría de tus antecesores no hicieron: que Estados Unidos viola los derechos humanos y que es necesaria la voluntad del presidente junto al pueblo, y actores internacionales, para que esto no se repita Nunca Más.
Decir que cerrar la cárcel de Guantánamo es un “imperativo nacional”, y que lo que allí sucede “debilita la seguridad nacional estadounidense”, es una señal que busca un cambio de paradigma, algo que sin dudas es muy valorable.

Todas las Américas esperan que esta nueva etapa de restablecimiento de vínculos entre Cuba y EEUU, favorecido por el mensaje de diálogo y entendimiento del Papa Francisco, haga recapacitar al Congreso Nacional de Estados Unidos de cerrar este establecimiento, así como también el “Instituto de Cooperación para la Seguridad Hemisférica” y las distintas bases militares que Estados Unidos tiene en nuestra región.

Puedes contar con mi colaboración y apoyo solidario en estas tareas.

Te deseo lo mejor a tí y a tu familia, y al pueblo norteamericano y les deseamos mucha fuerza y esperanza, porque sabemos que otro mundo es posible.

Adolfo Pérez Esquivel

LA CARTA DE OBAMA A PÉREZ ESQUIVEL

Sr. Adolfo Pérez Esquivel

c/o SERPAJ

Buenos Aires, Argentina

Estimado Sr. Pérez Esquivel:

Gracias por compartir sus puntos de vista sobre la cuestión de la tortura. Valoro profundamente las ideas que usted y sus compañeros de galardonados con el Premio Nobel de la Paz expresaron en su carta, algunos de los cuales se derivan de experiencias personales desgarradoras. Estoy enviando esta respuesta a los demás firmantes de la carta también.

Este problema está ligado a nuestros valores más profundos como Nación. Es una de las razones por las que, desde el inicio de mi Administración, he hecho el trato humano de los detenidos un requisito fundamental de nuestra política de seguridad nacional. Es también por eso que han visto mi Administración reconocer casos en los que los Estados Unidos ha caído por debajo de esos estándares y nuestros propios valores.

El núcleo central de esta política es que la tortura y los tratos o penas crueles, inhumanos y degradantes están terminantemente prohibidas siempre y en todas partes, que violan la ley estadounidense e internacional y ofenden a la dignidad humana. La tortura es contraria a los documentos fundacionales de nuestro país, de los valores universales a los que adherimos y a la comunidad internacional.

Uno de mis primeros actos en el cargo fue firmar una orden ejecutiva que terminó el programa de detención e interrogatorio de la Agencia Central de Inteligencia (CIA). Como dispuse en esa Orden Ejecutiva, en conformidad con la Convención contra la Tortura y el artículo 3 en común de los Convenios de Ginebra de 1949, toda persona detenida en conflictos armados por Estados Unidos será, en todas las circunstancias, tratada con humanidad y no podrá ser sometida a tortura, tratos crueles o contra la dignidad personal (incluidos los tratos humillantes y degradantes). La orden también dispone el cierre de las instalaciones de detención operados por la CIA y prohibió la operación de tales instalaciones en el futuro.

Más recientemente, en nuestra presentación ante el Comité contra la Tortura en noviembre, la delegación de Estados Unidos subrayó que todo el personal de Estados Unidos tiene legalmente prohibido, por el derecho internacional y nacional, incurrir en actos de tortura o tratos crueles, inhumanos o degradantes en todo momento y en todo lugar. La tortura y los tratos crueles, inhumanos o degradantes están terminantemente prohibidas, tanto en tiempo de paz como en tiempo de conflicto armado. La delegación dejó en claro que no hay brechas, ni en las prohibiciones legales contra estos actos en por parte del personal de Estados Unidos, o en el compromiso de Estados Unidos con los valores consagrados en la Convención contra la Tortura. Por otra parte, Estados Unidos se compromete a continuar trabajando con sus socios de la comunidad internacional hacia el logro del objetivo último de la Convención: un mundo sin tortura. Los Estados Unidos también articula una serie de cambios y aclaraciones a nuestra interpretación de la Convención, incluso algunas disposiciones claves con respecto a lugares fuera de los Estados Unidos en los que el Gobierno de los Estados Unidos tiene autoridad gubernamental, y que un tiempo de guerra no suspende el funcionamiento de la Convención, que debe seguir siendo aplicado incluso cuando un Estado interviene en un conflicto armado.

Al mismo tiempo, no decimos que somos perfectos, y he sido muy claro que en nuestra respuesta a los atentados del 11 de septiembre de 2001, a pesar de que nuestra Nación hizo muchas cosas bien, algunas de nuestras acciones fueron contrarias a nuestros valores. El informe del Comité de Inteligencia del Senado sobre el programa de detención e interrogatorio de la CIA reforzó mi opinión de que estos métodos duros no sólo eran incompatibles con nuestros valores como nación, sino que tampoco sirven a nuestro interés de seguridad nacional. He apoyado consistentemente la desclasificación de resúmenes ejecutivos, hallazgos y conclusiones del informe de la Comisión, ya que creo firmemente que el escrutinio público, el debate y la transparencia con respecto a este programa ayudará a asegurar que estos métodos no se utilizarán de nuevo.

La verdadera prueba de una sociedad comprometida con la promoción de los valores universales y las libertades fundamentales no es nunca cometer errores, sino hacerse responsable por esos errores y corregirlos. Las agencias estadounidenses de seguridad nacional ahora tiene tal vez las garantías más explícitas y sólidas contra la tortura y la crueldad, y los requisitos para garantizar un trato humano en el mundo. También estamos llevando adelante otros esfuerzos para asegurar que nuestras políticas de seguridad nacional y nuestras prácticas se ajusten a nuestros valores.

Uno de estos esfuerzos, que ustedes plantearon en su carta, es la clausura del centro de detención en Guantánamo, que mi administración ha estado trabajando incansablemente para cerrar. El estado operativo de esta instalación socava la posición de Estados Unidos en el mundo y debilita nuestra seguridad nacional. Desde que asumí la presidencia, hemos transferido más de 100 detenidos, incluyendo 28 en 2014, y vamos a seguir adelante con estos traslados. Pero seguimos enfrentando restricciones impuestas por el Congreso que impiden nuestra capacidad de cerrar el centro, y continúo pidiendo al Congreso que las elimine. Cerrar esa instalación es un imperativo nacional, y voy a hacer todos los esfuerzos que pueda para terminar este trabajo para que podamos llevar este capítulo de la historia de Estados Unidos a su final.

Los Estados Unidos puede y debe ser un modelo para otros en estos temas tan importantes, y les doy las gracias por darnos soporte en los altos niveles en los que nos encontramos.

Atentamente,

Barack Obama

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20 de agosto de 2017 | 17:11
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