En foco

Una Corte con vacantes y la cojera de la República

La renuncia del ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Carlos Fayt deja al tribunal en riesgo para su funcionamiento.

 Los tres poderes del Estado, el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial, deben funcionar a pleno, con todos sus restortes activos, para que la Argentina siga siendo una República. Cuando alguno de los poderes se ve invadido por las decisiones de otros o bien, su funcionamiento correcto se ve mancado por alguna razón, el funcionamiento republicano se ve agredido, en riesgo. Esto debería desatar el funcionamiento de alarmas: no podemos funcionar bajo otro sistema y, por lo tanto, hay que encontrar con rapidez los remedios institucionales para que todo vuelva a funcionar.

La tensión entre los tres poderes, uno controlando al otro, es una señal de sanidad. Pero no debe confundirse este hecho con una guerra permanente de uno por dominar al otro.

Con la renuncia de Carlos Fayt a la Corte y la rápida aceptación por parte de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, no queda mucho tiempo para que el tribunal más importante del país quede funcionando tan solo con tres integrantes, lo cual no es normal. Muchas de sus decisiones se verán demoradas o al menos se generarán nuevas crisis, si no se avanza en completar la nómina.

Esta situación, en medio de la campaña electoral y con la oposición temerosa de que el Ejecutivo saliente quiera copar la Corte (vale decir, desconfiando de la independencia de los mecanismos constitucionales) se niega a que esos cargos sean cubiertos antes del nuevo gobierno que asumirá un día antes de que se vaya Fayt.

Está pendiente, en ese sentido, el tratamiento del pliego del nominado por el Poder Ejecutivo para integrar el máximo tribunal, Roberto Manuel Carlés. El Poder Legislativo está en deuda y alimenta las sospechas contra la forma en que se quiere poner a funcionar bajo instancias normales a la Corte, pero no se avanza y solo se confía en que un gobierno de un nuevo signo político sí sea "independiente" y "neutral". ¿Y si no gana un gobierno de signo opositor? ¿Y si el nuevo oficialismo tampoco es imparcial y avanza del mismo modo que el actual? Una pregunta más: ¿y si es la futura oposición la que comienza a trabar la conformación del tribunal?

Los partidos políticos, como artífices esenciales del sistema democrático, tienen que bajar las banderas y discutir con qué calidad va a aceptar que funcione la República. Tienen en sus manos determinar si quieren un sistema pleno o uno adaptable a sus circunstancias y, por lo tanto, que deja vulnerable a la ciudadanía.


Opiniones (0)
21 de agosto de 2017 | 01:38
1
ERROR
21 de agosto de 2017 | 01:38
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
    En Imágenes
    Bunkers de la Segunda Guerra Mundial
    15 de Agosto de 2017
    Bunkers de la Segunda Guerra Mundial