opinión

Otra vez sopa

Una respuesta a Carlos Lombardi a quien acusa de querer pasar por verdades cosas que no lo son.

Otra vez sopa

 Otra vez sopa, y abro el diario para encontrarme con la enésima nota referida al anciano oligarca, cruel y repugnante que se mete con las mujeres del mundo y bla, bla que realiza el Sr. Lombardi.

En definitiva el crítico, se luce en una catarata de afirmaciones, algunas verdades, otras medias mentiras pero por sobre todas las cosas hace un extenso y copioso uso de lenguaje injuriante a una institución que claramente no quiere.

Es lógico que tampoco está obligado a querer pero, creo que al menos debería ser un poco más justo a la hora de tratar cualquier tema relacionado a una religión que profesa un reducido número de gente.

En sus puntos, no sólo es injusto, sino que pregona en contra de sus propios principios, y en un guiso ideológico mezcla todo sólo para llegar a su conclusión infectada de preconceptos y falacias.

Así, crítica la existencia de violencia en instituciones como la Iglesia, y se olvida que su Estado laico las está cometiendo justo ahora mismo, hace 5 minutos.

Que se entienda que no critico el espíritu crítico del autor, el cual apruebo por su lucha en contra de sus molinos de viento, sino a que intente pasar por verdades cosas que no lo son o que cambie realidades por suposiciones.

El conflicto moral del autor es evidente desde que critica el perdón pastoral, alegando la falta de derogación de normas, y se olvida que por encima de la ley está el hombre. Algo así había dicho Jesús, en lo de no poner el sábado por encima del hombre.

La ley está escrita, por el bien del alma del hombre, porque es lo mejor, después viene el perdón cuando nos dañamos.

Este buen señor, el autor de la nota, se olvida que matar, ya sea a miles o a uno por nacer, es condenado por la Iglesia, pero que a pesar de ello y ante la evidente falla intrínseca del hombre, es posible perdonar estos errores.

Propone su tesis, y se olvida que el Papa empezó hablando de aquellas mujeres que conoce y que cargan con un dolor muy grande, que necesitan el perdón y lo buscan. Nadie hablo de leyes no de culpas, no de nada a lo que hace referencia el autor.

La iglesia (sociedad, país, familia, individuo) es tan falible como cualquier cosa, porque está integrada por hombres, y que si bien ha generado muchos errores, también ha dado los mejores. O muchos de los mejores.

Pero un tema tan evangélico cómo el perdón, su base directa, es confundido por el autor quien lo mezcla con política. Mala mezcla. Porque desquicia la intención y le resta lógica a una situación muy clara y cara para las fieles que abortaron e integran la iglesia.

Y aquí radica el error del autor, que consiste en intentar corregir el pensamiento religioso con el pensamiento irreligioso, que seria tan contradictorio cómo sancionar con el reglamento del Basketball, el comportamiento de un jugador de fútbol, en un partido de fútbol obviamente.

Y a renglón seguido, el crítico, ataca el comportamiento de una fe, sin comprender la naturaleza humana, que siempre ha reaccionado en defensa de sus creencias.

En tal sentido ataca la violencia que ejerció el cristianismo durante siglos, sin pensar en dos cosas, la primera es que la violencia era la moneda corriente para defender cualquier cosa, desde un tema de límites entre reinos, hasta el honor de una persona.

Pero también se olvida que sus valores (o al menos los que aparentemente ilustra en sus varias presentaciones en este diario) son los mismos que generaron millares de muertes, bajo la bandera de libertad, igualdad y fraternidad, que a su vez generó unas cuantas muertes en los siglos siguientes.

Hombre! Es la naturaleza humana lo que critica. Pero si la naturaleza es violenta, también lo es pedir perdón y darlo.

Los abusos hay que perseguirlos, y en esto estoy totalmente de acuerdo con el autor, hay que denunciar los abusos, investigarlos y condenarlos, pero ¿Si el Papa denuncia abusos y busca un cambio? ¿Por qué el autor mantiene una postura intransigente, y en lugar de ponderar el cambio, lo acusa de otros crímenes?

Esto tiene una explicación y se debe al sentimiento de condena que pesa sobre la mente del autor, que quien como Supremo Tribunal, ya ha decidido la condena del culpable y se niega a redimirlo. O darle perdón.

Y de eso habla el Papa, de redención y perdón. De no arrojar la piedra, y perdonar, pero para lograr esto se necesita una predisposición especial y es la de reconocerse cómo sujeto pasivo de errar.

Ahora bien, no puedo dejar de señalar que el autor propietario de una pluma vigorosa a la hora de criticar tiembla cuando se pone el disfraz de filósofo. Y erradamente asume que Eva es la pecadora y Jesús el Salvador, para así desarrollar una teoría de dominación.

Digamos primero que en el Génesis, quien queda muy mal parado es Adán, porque bien miedoso, el primer hombre acusa a la mujer de su pecado, sabiéndose plenamente responsable. Y obviamente la sanción la padece el binomio Adán y Eva por dejarse engatusar.

Pero también se equivoca al asignarle a Jesús el total de la gracia salvadora, ya que en algún porcentaje se debió el "si" de una mujer.

Por algo a María se le dice la nueva Eva, y se le agradece justamente la manito que nos hace con Dios.

Me permito la digresión para decir que el mundo se mueve por el sí o el no de alguna dama, lo crea el autor o la Iglesia Católica.

Entonces el crítico nos hace trampa, hasta que nos venia cayendo simpático con su lucha, torpe y encantadora, cuando nos hace creer aquello que no es y hasta confunde al lector.

Pasamos del Papa, el error y el perdón, a la misoginia y los pecados del pasado sin un desarrollo lógico o al menos que nos haga creerlo así.

Y volvemos al aborto y al estado laico. En donde con candidez el autor manifiesta que el tema del aborto es netamente una cuestión del estado, y que la iglesia no puede tener ingerencia. Esto lo predica sin fundamento alguno, porque como vine resaltando, el Papa habla a su grey, para informarle o recordarte lo que está bien o no, para los que han elegido dicha resolución.

Resulta de una candidez suprema, creer que no van a existir abortos porque la iglesia católica así lo prescribe. Y que un Mahometano o un integrante de una tribu de caníbales será conmovido por dicha declaración papal.

Entiendo también que mucho menos tiene algún tipo de resultado en un ateo, que el Papa condene o perdone un aborto.

Aquí es donde finalmente me encuentro en desacuerdo con el autor, porque si bien uno adhiere a la transparencia, a la protección de los derechos de aquellos que sufren ataques dentro o fuera de la Iglesia, no entiendo desde que lugar el autor niega las facultades de un líder espiritual para darle perdón a sus fieles por sus pecados.

Lo meritorio del Papa es que recibe críticas desde dentro por ser muy blando y por fuera por ser muy duro, lo cual evidentemente marca que algo bien esta haciendo, porque una misma cosa o actitud no puede ser criticada en dos sentidos divergentes. La misma manzana no puede ser podrida y estar dulce al mismo tiempo.

Así, termina, hasta acusando a la Iglesia de fomentar la pobreza, cosa que, por más defectos que le veamos, resulta poco más que un insulto a quien como Bergoglio, ni antes ni después ha sido un propulsor de la opulencia, y por lo contrario ha sido un defensor de quienes menos tienen.

Por ello, seria más divertido y menos sopa, que las críticas fueran un tanto más ordenadas o justas, si la intervención busca mejorar lo que está mal, y si busca sólo atacar, que al menos el ataque sea justo, porque en términos de literatura crítica como en la guerra debe haber algunas reglas. Ello porque la diferencia entre el hombre y el animal es justamente que nos ceñimos a ciertos parámetros para lograr lo que queremos, midiendo los medios.

Y espero ver a futuro todas las críticas justas y correctas, para poder apoyar al autor, y no tener que verme forzado a discutir sobre cosas falsas que no aportan y solo fomentan la intolerancia. 

Opiniones (5)
23 de octubre de 2017 | 21:46
6
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23 de octubre de 2017 | 21:46
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  1. Tranquila menduquita = Irma Nahim... tranquila...
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  2. Cuanto le paga este resentido social al diario MDZ ,para qué publique todo el resentimiento qué tiene sobre la iglesia..Habria qué averiguar a qué se debe el odio qué manifiesta hacia la Iglesia,tal vez nos sorprenderiamos...
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  3. Las medias verdades y tervirsaciones de Lombardi, me hacen pensar no en un agnóstico o ateo, que suelen ser respetuosos de quienes piensan distinto, sino de un despechado, o resentido, como no lo conozco no sé si tiene en su historia alguna desilusión, o si intentó se clérigo o algo así y no lo logró, pero tanto resentimiento me hace pensar en eso. Porque arranca por cualquier lado y termina siempre en lo mismo.
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  4. Felicito al autor de esta nota. Llama la atención que este medio continúe dando espacio a alguien que sólo parece necesitado de hacer catarsis con su odio a la Iglesia, para lo cual no se detiene en tergiversar argumentos o distorsionar la misma historia.
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  5. Cuánta entidad le dan a Lombardi. Cómo sangran por la herida. Como dice la canción: "Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio". Ladran, Dr Lombardi. Señal que cabalgamos!!
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