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La invención del salvaje

Si algo se les puede pedir a Estados Unidos y a los países de la OTAN es que no “ayuden” más.

La invención del salvaje

Uno de los mejores programas que podés encontrar en televisión para entender el mundo es The World Today, con Tariq Ali, los domingos a las 21.30 por Telesur.

En el episodio del domingo 30 de agosto Tariq entrevistó a Sinan Antoon, escritor, documentalista y poeta iraquí. La descripción del Bagdad de los años ´70 resulta muy útil para reflexionar sobre el presente. Un régimen fuertemente autoritario en una sociedad que tenía uno de los mejores sistemas educativos del oriente medio, "occidental", "moderna", con las comillas que quieras, pero sobre todo profundamente secular, un Estado separado de los poderes teológicos. Mujeres y minorías para quienes los horrores que padecen hoy en esos territorios son inimaginables mirando aquella escena.

La imagen que nos presentan las cadenas de noticias, de una guerra civil, que se produce por fuerzas atávicas que generan destrucción, muerte y estados fallidos y ello permite que aparezca un sentimiento religioso que estaba tapado, simplemente es falsa.

La devoción teocrática del llamado Estado Islámico no es la recuperación de nada del pasado, es algo nuevo. Un invento nuevo. Nunca en el pasado hubo algo así.

Es que el ISIS es una creación perfectamente diabólica. Hasta tienen una bandera negra como si los hubiera asesorado un semiólogo de la CIA para asustar al mundo.

La idea de que hay que "modernizar" Medio Oriente porque si no aparece el fundamentalismo terrorista no tiene corroboración histórica. Al revés, las intervenciones occidentales crearon monstruos cada vez más horrorosos que no existían antes del "aporte" estadounidense. Los talibanes que destruían las reliquias históricas en Afganistán encuentran su correlato en el Estado Islámico que demuele las ruinas de Palmira. Ambos grupos armados por Estados Unidos. No armados en el sentido que les vendieran armas, armados en cuanto los organizaron, reclutaron, "asesoraron" y financiaron. Las armas no se las vendieron, se las regalaron. Los talibanes para que combatan a la Unión Soviética y el ISIS para que combata al gobierno sirio, no casualmente, aliado de Rusia.

La cultura islámica históricamente ha posibilitado espacios de convivencia interreligiosa en épocas en que el cristianismo no lo hacía. Con todas las particularidades de los millares de pueblos que engloba, no tiene antecedentes de atrocidades como las que vemos en talibanes y combatientes del ISIS. Son caricaturas perfectas del horror.

Y son creaciones occidentales. Que el Estado Islámico demuela las ruinas de Palmira demuestra el cuidado y respeto que por miles de años se tuvo en una cultura musulmana por ese patrimonio cultural. Que quienes lo atacan tengan todavía cheques con tinta fresca de las partidas presupuestarias extra que aprobó el Congreso norteamericano muestra el autor intelectual de la masacre.

Por supuesto, cada quien atiende su juego. El mentado involucramiento turco en el combate al ISIS es otra mentira que se refleja en el inmediato robo de territorio a Siria con la excusa de una “franja de seguridad” y el bombardeo a los kurdos, principal freno al ISIS.

Así como los talibanes fueron una creación estadounidense y todavía puede verse en video a Rambo ayudando al "luchador pueblo afgano", el ISIS también es un producto geopolítico occidental.

El salvaje, el terrorista, el sujeto que produce la paranoia en occidente es una creación que no tiene registro histórico y sí tiene todas las huellas de la participación de las agencias de inteligencia de algunos de los países de la OTAN.

La foto de Aylan Kurdi, el niño sirio de 3 años hallado muerto en una playa turca, produjo conmoción en la sensibilidad mundial. El caso se repite por miles. No es ninguna casualidad, tiene una historia y razones que explican por qué se producen tantísimos casos así.

De Afganistán, Libia y Siria, los países que la OTAN destrozó, parten los emigrantes que encuentran cerradas las puertas de acceso a la salvación.

Es la asesina maniobra de pinzas de un imperialismo que se resiste a desaparecer.

Si algo se les puede pedir a Estados Unidos y a los países de la OTAN es que no "ayuden" más. Bastaría que saquen sus garras de los países avasallados para que las cosas encontraran su curso.

Opiniones (4)
22 de agosto de 2017 | 01:24
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22 de agosto de 2017 | 01:24
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  1. Excelente el análisis de Almenara. Describe muy bien el origen de la situación. Es muy posible que no habría EI sin la previa intervención del Imperio que dice llevar la democracia y la libertad, pero cuya única intención ha sido quedarse con el petróleo y los recursos naturales de los países árabes.
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  2. Pasa el tiempo y a este absoluto nadie,cada día se le encoge más el cerebro en el altar de una ideología insostenible.
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  3. El "incontinente" Almenara. Le falta aplaudir la caída de las torres gemelas para ser tan obvio como Bonafini y D`Elía. El se olvida de la intervención soviética en TODOS los países del oriente europeo, en Africa, disfrazada a través de Cuba, el desastre que dejaron las guerrillas de "liberación", por ejemplo ACÁ. En fin son dueños de revelar siempre su mitad de la verdad, que es la peor mentira. En Croacia no sería muy bienvenido.
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  4. Otro "socialista" que escribe. Cuba intervino en Angola, la Union Sovietica en Vietnam y china en Corea, todos eran estados "socialistas" y bien intencionados que ayudaban a los patriotas de turno. Saludos.
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