opinión

Argentina, China, asimetría, imperio

Está claro quién gana y quién pierde en los acuerdos bilaterales.

Argentina, China, asimetría, imperio

Estamos algo así como en unas “semanas chinas” para la economía internacional, bailando al ritmo de la devaluación del yuan y del carrusel de la bolsa de Shanghai. Lo cual genera una muy buena ocasión para pensar cómo es nuestra relación con ese país, que pasó de ser uno de los dos gigantes comunistas a transformarse, en la práctica, en el salvador del capitalismo.

Argentina y China han firmado pilas de acuerdos en los últimos años, quizás con la ingenuidad (de nuestra parte) de pensar que los chinos son una sociedad de beneficencia. No es así, y un solo párrafo de Julio Sevares (Argentina-China: acuerdos para una relación asimétrica, Clarín, 27 de marzo 2015) refleja los riesgos de esa asociación: “Todo indica en suma, que, en los últimos tramos de su gestión, el gobierno nacional ha tomado una decisión política de coyuntura destinada a obtener inversiones y financiamiento, sin tener en cuenta la necesidad de consensuar medidas que tendrán impactos económicos de largo plazo y que, en particular, contribuirán a consolidar una relación económica asimétrica con la República Popular China”.

Sevares, periodista, investigador y profesor universitario, escribió el libro China: un socio imperial para Argentina y América Latina. Y sostiene claramente, tomando en cuenta su párrafo anterior y su título, que la relación está marcada por dos términos: asimetría e imperio. Si alguien piensa que a los chinos les vamos a hacer pasar el río con botas, pues que lea lo que sigue.

Los acuerdos bilaterales más relevantes, firmados en julio 2014 y febrero 2015, han sido los siguientes:

* Financiamiento de US$ 4.700 millones para las represas Kirchner y Cepernic de Santa Cruz.

* Adquisición de buques y dragas chinas por US$ 423 millones.

* Financiamiento de obras en el ferrocarril Belgrano cargas por US$ 2.099 millones.

* Proyecto de riego en Entre Ríos por US$ 430 millones.

* Financiamiento para la construcción de la central nuclear Atucha III, para la cual China proporcionará equipos, servicios y financiamiento por US$ 3.800 millones.

Estación espacial

Por si fuera poco, también tenemos el acuerdo para la estación espacial. Que fue aprobado por un Senado obediente y genera muchas sospechas y temores. Se trata del Acuerdo de Cooperación entre Argentina y China sobre la Construcción, el Establecimiento y la Operación de una Estación de Espacio Lejano de China. Estará en Neuquén y tiene una inquietante duración de cincuenta años.

A través de ese convenio la provincia de Neuquén cedería su terreno y la Comisión Nacional de Actividades Especiales (CONAE) se beneficiaría con una utilización mínima del 10% para usar la antena en el desarrollo de proyectos propios. Se firmó entre la CONAE y la China Satellite Launch and Tracking Control General (CLTC). Las críticas vienen por el posible uso militar de las instalaciones (por parte de los chinos, obviamente), por la magnitud de las desgravaciones impositivas, por el limitado acceso que otorga a los científicos argentinos y, finalmente, por el nivel de secretismo en el que operará el equipo chino.

El swap y el Banco Central

Uno de los argumentos del Banco Central frente a la escalada del dólar es que las reservas no caen gracias al swap de monedas con China. Pero eso tampoco es el paraíso, porque no es tanto un respaldo monetario sino una forma de estar atados a la compra de productos (de ellos). Está claro que los chinos no usarán nuestra moneda (porque no les servirá para nada y porque tienen más de 3 billones de dólares en reservas) sino que aprovecharán para vendernos más cosas.

El acuerdo (julio 2014) habla de un intercambio de monedas (pesos argentinos por yuanes) por valor equivalente a US$ 11.000 millones. Pero los yuanes no son convertibles sin permiso chino y, si no los devolvemos, sólo podrán usarse para comprar productos chinos. Es decir, no es un préstamo que puede utilizarse libremente sino un crédito condicionado a la compra de productos en caso de que no se devuelva.

Está claro que el mundo es cada vez más multipolar y que es muy bueno que Argentina tenga relaciones con todos los países importantes. Pero alegar que vamos a China o a Rusia para conseguir más independencia, y hacerlo en estos términos, hace acordar más bien a Mariano Moreno, cuando alertaba aquello de mudar de tirano sin mudar de tiranía.

Opiniones (3)
20 de septiembre de 2017 | 16:22
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20 de septiembre de 2017 | 16:22
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  1. Conociendo superficialmente la cultura china, los antecedentes de sus inversiones en Äfrica, Panamá y nuestro país (Compra de la mayoría del paquete accionario de Nidera), y alguna acción de una empresa de nuestro medio para vender productos a ese país, me hace desconfiar pues detrás de la apertura al comercio mundial hay gente que piensa muchísimo como utiliza los recursos para obtener rendimientos óptimos en función del estado. Para ello queda descartado un interés humanitario en forma absoluta, es decir que le vamos a devolver hasta el último centavo con los intereses correspondientes a como de lugar. El comercio con occidente, si bien los estados tienen observadores y controles, se da principalmente entre empresas privadas con las variables y resultados disímiles, a los que estamos acostumbrados, muy diferente con China donde los contratos se realizan con el propio estado. Concuerdo con noimporta por la coyuntura económica de nuestro país, pero le aseguro que en un estado normal de cosas, los acuerdos con los asiáticos no se hubieran celebrado ni en sueños.
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  2. Buenas tardes Sr. Llaver. Leo y releo su columna y no encuentro en la misma la razón del título de la misma. Créditos, inversiones, convenios científicos, etc., a.los que preceden adjetivos como sospechoso, inquietante, etc.. Vale como opinión pero como nota de prensa no es digna de sus anteriores columnas. Atentos saludos.
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  3. Mauricio. Craso error el suyo. No vamos a China para mudar de tirano, vamos porque allí nos dan lo que el otro tirano no nos quiere dar. Inversiones. No nos crea tan poco inteligentes. Si el comercio argentino se mantiene con USA tal como siempre estuvo y "occidente" es nuestra principal plaza comercial, no quiera hacerme creer lo que no es, ni se crea ud. lo que lee. Argentina no se "asocia" ni con USA ni con China, Argentina busca inversiones e intercambio comercial, nada más sencillo. Si "occidente" no nos quiere prestar porque los buitres hacen lobby para eso y tuvimos un default por culpa de políticas neoliberales (a las que ud. adhiere simpáticamente), entonces tenemos que salir a buscar plata a quien quiera dárnosla y por ahora son Rusia y China los que quieren hacerlo. Pero claro que sabemos que no lo hacen por amor al arte. No nos crea tan tontitos y relájese que cuando vamos a votar sabemos todo eso y mucho más, incluso que ud. no es objetivo.
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