opinión

Hay que pasar el agosto

Esta semana trajo buenas y malas en el panorama internacional.

Hay que pasar el agosto

Empecemos por las buenas.

El ministro de Relaciones Exteriores, Ernesto Timerman, se reunió el martes con el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki Moon. Fue la primera aparición pública del canciller luego de la operación de un tumor hepático. Pero lo más importante es que hablaron del proyecto que presentó Argentina sobre la necesidad de un sistema normativo que regularice las renegociaciones de deudas soberanas. Es un proyecto que nuestra delegación en la ONU presentó en diciembre pasado y que de entrada contó con el apoyo del Grupo de los 77+China.

Ahora, se conoció que la propuesta será sometida a votación en la Asamblea General, el próximo 10 de setiembre. La Asamblea General es la máxima instancia democrática de la ONU, o la única mejor dicho, porque el Consejo de Seguridad es un feudo de cinco potencias (Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Rusia y China).

Pero además, Ban Ki Moon felicitó a Timerman y reconoció el liderazgo de la Argentina en esta materia. Esto, que parece sólo un protocolo, es importantísimo, y creo que no se le da la importancia que tiene, ni desde el propio gobierno ni mucho menos desde la oposición. Pero esto puede ser algo revolucionario que marque un antes y un después en la historia. Porque hoy –lo hemos dicho antes- el verdadero imperio es el poder financiero internacional, que va en vías de constituirse en una verdadera dictadura mundial. Lo de Grecia es un claro ejemplo. En ese contexto, una “ley de quiebras” internacional es algo no sólo novedoso sino fundamental. Por ejemplo que determine que si en una reestructuración entra más de los dos tercios de los acreedores, el resto está obligado a aceptarla. Los países por venir en este trance se evitarán los dolores de cabeza que nos han causado a nosotros los fondos buitres. Y quizá incluso empiecen a dejar de tener su sentido de existir.

Buenas noticias entonces para la humanidad, porque se supone que en la Asamblea General, la propuesta argentina tendrá un apoyo abrumador, con la oposición quizá de Estados Unidos y algunos de sus Estados vasallos de Europa, Norteamérica y Oceanía. Pero habrá que pasar el agosto y llegar al 10 de setiembre.

Por otro lado, el Papa Francisco sigue metiéndose en el barro de lo terrenal, para poder dar sostén a los preceptos espirituales de la Iglesia. Es quizá el líder mundial que está hablando más claro en contra del imperialismo y el capitalismo salvaje. Esta semana determinó que el 1º de setiembre será el “día de la oración por el cuidado de la creación”, que no es otra cosa que llamar la atención del mundo sobre la destrucción sistemática del planeta. Se puede ver desde el punto de vista cristiano como lo hace el Papa, desde el punto de vista ecologista de infinidad de ONGs, desde el punto de vista de los pueblos originarios y el cuidado de la Pacha Mama, como lo hace Evo Morales, o desde muchos otros puntos de vista. Lo importante es la denuncia a un sistema capitalista mundial que así como explota a los seres humanos, explota también los recursos naturales al extremo de no importarle la destrucción lisa y llana de nuestro único hogar: la Tierra.

Así lo planteó el Papa Francisco cuando esta semana dijo que cuando el capital sólo busca el beneficio propio, pierde toda perspectiva y se pone contra Dios y contra el hombre. No sólo lo dijo con respecto a la naturaleza, sino al ser humano. Abogó porque se respeten los descansos y los momentos de ocio de toda persona y lanzó una acusación directa a los patrones que convierten el trabajo en esclavitud moderna: “La esclavitud en el trabajo va en contra de la dignidad humana”. Como viene haciendo este Papa últimamente, lo interesante y novedoso es que no sólo habla de los pobres y de los explotados, sino que se anima a hablar de los ricos y de los explotadores, como causa de los primeros.

Otra buena noticia, que una personalidad tan influyente en la comunidad internacional ponga sobre la mesa (y en los títulos de todos los diarios) un tema como este de la explotación indiscriminada de las personas y de la madre tierra. Pero habrá que esperar al 1º de setiembre para el día de la oración por el cuidado de la creación. O del medio ambiente, o de la naturaleza, como usted quiera. En cualquier caso, habrá que pasar el agosto.

En Brasil y Ecuador, el neogolpe no da tregua a la democracia. Siguen las protestas de una minoría de la población que sin embargo, tiene mucho poder de fuego por la forma en que se magnifica su actuación en los medios hegemónicos de la prensa mundial. No reclaman algo concreto sino claramente que se vayan los presidentes (Dilma Rousseff y Rafael Correa respectivamente). Habrá que estar muy atentos a lo que pase en los próximos días.

En Ecuador, luego del claro y contundente respaldo que le dio el propio Francisco menos de un mes atrás al presidente Correa, siguen los intentos desestabilizadores. No es nuevo para Correa, pero no por remanido es menos peligroso el intento de destitución.

En Brasil, la muñeca de Lula está intentando dar un respiro a la situación crítica de Dilma. Esta semana el ex presidente consiguió un compromiso del vicepresidente y del presidente del Senado para que no se sumen al intento de juicio político. Pero este domingo miles de personas saldrán de nuevo a las calles a cacerolear y a vociferar “Fora Dilma”. Y O Globo (igual que Clarín pero peor por sus dimensiones monopólicas) dirá que todo Brasil pide que se vaya la presidenta, cuando en realidad hay 200 millones de brasileños y no todos son golpistas, más allá del apoyo circunstancial que pueda tener la imagen de la presidenta.

Son malas noticias para la lucha que llevamos adelante en nuestra Patria Grande desde hace 15 años, la lucha de la democracia contra las corporaciones, la lucha de las grandes mayorías populares contra las minorías que nos han gobernado durante 200 años, la lucha por retomar las banderas de nuestros mejores hombres: San Martín, Bolívar, Artigas, Belgrano, Morenos, Castelli, entre otros.

Son malas noticias, pero la lucha continúa, y será importante pasar el agosto.

Mientras tanto, el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, visita Cuba y reinaugura la embajada norteamericana en La Habana.

Fidel lo dijo claramente en su cumpleaños número 89: está todo muy lindo, pero que levanten el bloqueo y nos indemnicen por los daños gigantescos, materiales y humanos.

Estados Unidos va con piel de cordero a Cuba, porque hoy Cuba no es la amenaza principal. Pero es el propio Estados Unidos el que está detrás de los lobos que andan sueltos por Quito o por San Pablo, pidiendo la destitución de gobiernos elegidos democráticamente por el pueblo. ¿Por qué? Porque hoy la verdadera amenaza para el Imperio (Estados Unidos y el poder financiero internacional) viene de Sudamérica, viene de países como la Argentina que se animan a promover en las Naciones Unidas una verdadera revolución en torno a las renegociaciones de deudas.

Por eso, si los lobos se imponen en Ecuador y en Brasil, no tardarán en aullar en Argentina nuevamente. Por eso, es fundamental pasar este agosto.

Mariano Saravia

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23 de octubre de 2017 | 18:27
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