opinión

Cuba, centro de la escena

Cuba se las sigue arreglando para influir en la política mundial, desde su lugar geoestratégico. 

Cuba, centro de la escena

Esta semana en política internacional estuvo signada por Cuba, la isla revolucionaria que, más allá de su pequeñez y de su mútliple aislamiento (por ser una isla geográficamente, pero también por su aislamiento político y económico) sigue marcando agenda internacional.

El lunes 20 se concretó la reapertura de embajadas cruzadas entre Cuba y Estados Unidos, luego de 54 años sin relaciones diplomáticas. El tema fue presentado como el cierre de una etapa que se había abierto en diciembre pasado con el contacto telefónico entre los presidentes Barak Obama y Raúl Castro. Sin embargo, el canciller cubano Bruno Rodríguez fue enfático al decir en pleno Washington que “es un paso adelante importante”, pero que para realmente normalizar las relaciones bilaterales, el Imperio tiene que terminar de una vez por todas con el embargo comercial contra la isla y tiene que devolver el enclave de Guantánamo, ocupado ilegalmente en 1903.

Estados Unidos nació como un proyecto imperialista, ya desde su conformación como nación y luego con los padres fundadores (Washington, Jefferson, Madison, etc) que siguieron como guía la Doctrina del Destino Manifiesto, que decía que la Providencia había puesto a esa nación por encima de las otras en la faz de la Tierra. Luego vino Sullivan (periodista militante) con su Doctrina de la Fruta Madura, que decía que Cuba debía caer como una fruta madura en las manos de Estados Unidos. Era un símboo de lo que debería pasar con toda Latinoamérica, y era algo inexorable, como una ley de la naturaleza.

Durante todo el siglo 19, distintos presidentes norteamericanos intentaron sin éxito comprar Cuba a España, hasta que finalmente Estados Unidos se adueñó de una guerra de independencia que había iniciado José Martí. Así, hacia fines del siglo y comienzos del siglo 20, Estados Unidos terminó quedándose con las posesiones españolas de ultramar: Cuba, pero también Puerto Rico, Guam y Filipinas. Un imperio moría definitivamente y otro se consolidaba. Y para cualquier imperio, es sabido lo importante que son las bases militares, única forma de mantener su presencia en territorios tan amplios. De esa época es la ocupación de Guantánamo y la famosa Enmienda Platt, que hacía de Cuba una neocolonia.

Esa fue la condición de la isla durante toda la primera mitad del siglo 20, transformándola en el patio trasero o en el prostíbulo de los Estados Unidos. Para eso, los gobiernos de Washington no dudaron en utilizar dictaduras crueles como la del sargento Fulgencio Batista.

Hasta que llegó la Revolución de los barbudos (Fidel, el Che, Camilo Cienfuegos, etc.). Y desde ese momento, Estados Unidos rompió relaciones y se dedicó a conspirar para derrocar al gobierno revolucionario. Con invasiones directas como la de Cochinos, durante el gobierno de Kennedy, con amenazas terroríficas como la Crisis de los Misiles, o con infinidad de intentos de magnicidio contra Fidel Castro.

Por eso, la novedad de la apertura de delegaciones diplomáticas cruzadas es un reconocimiento explícito de Obama del fracaso estrepitoso de la estrategia conspirativa de Estados Unidos contra Cuba. Y es muy bueno en general, porque el análisis puede extenderse a toda nuestra Patria Grande, donde otros gobiernos (quizá no revolucionarios pero sí progresistas) vienen sufriendo ataques similares del Imperio. Los casos más claros son los de Venezuela, Ecuador, Bolivia, Brasil y Argentina.

El eje Buenos Aires – La Habana

Y hablando de Argentina, la otra gran noticia de política internacional esta semana fue la visita del candidato oficialista Daniel Scioli a Cuba. Esta visita sorprendió a propios y extraños por varios motivos. Primero por la imagen que tiene el gobernador de Buenos Aires de ser conservador. Segundo por el trato que le brindó Raúl Castro, casi de jefe de Estado, llamándolo incluso “mi amigo Daniel” y comprometiendo su presencia en Buenos Aires el 10 de diciembre si llegara a la presidencia. Tercero, porque no sólo fue una visita protocolar por parte de Scioli, sino que sus declaraciones públicas fueron contundentes, en demanda del fin del bloqueo criminal y de la devolución de Guantánamo por parte de Estados Unidos.

En este sentido, Scioli viene sorprendiendo de una forma parecida a la que viene sorprendiendo el Papa Francisco, que acarreaba una imagen más bien conservadora pero que una vez en el poder, no ha dejado de radicalizar su discurso, justamente lo contrario de lo que estamos acostumbrados a ver, que es que los personajes políticos cuando llegan adonde querían estar se morijeran o directamente se derechizan.

No falta mucho para que los editorialistas del poder mediático concentrado hable de un eje Buenos Aires – La Habana y tilden al candidato del Frente para la Victoria de un exponente del neomarxismo latinoamericano, iniciando una enésima campaña de miedo con vistas a las PASO.

Así las cosas, Cuba se las sigue arreglando para influir en la política mundial, desde su lugar geoestratégico, en el corazón de la Patria Grande.

Mariano Saravia. 

Opiniones (1)
17 de octubre de 2017 | 14:51
2
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17 de octubre de 2017 | 14:51
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  1. Che, lo de Scioli es para la tribuna donde están sentados los tipos como vos. En cuanto a la importancia de Cuba en la política mundial, influye menos que San Juan.
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